Pedro Rico, director general de Vithas, se une al documento 'Lecciones del Covid-19' que impulsa Redacción Médica

"Hay que reforzar la sanidad pública y privada, sin sesgos ideológicos"
Pedro Rico, director general de Vithas.


05 abr 2021. 11.00H
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La pandemia el Covid-19 no tiene miramientos. Afecta a todos por igual. Por eso, el papel de la sanidad pública, y también el de la privada, son igual de importantes a la hora de dar una respuesta asistencial eficaz ante la crisis sanitaria. Pedro Rico, director general de Vithas, se une al documento 'Lecciones del Covid-19' que impulsa Redacción Médica, en donde analiza todo el último año, marcado por el coronavirus, y lo que aún está por venir. Con perspectiva, Rico también destaca los errores y aciertos cometidos durante los últimos meses y subraya el papel y la responsabilidad de la sanidad privada ante este reto.

¿Qué medidas considera que fueron más acertadas ante la primera ola ante el Covid-19?

La primera ola provocó un colapso y fue una enorme sorpresa para todos. La única medida que funcionó y que fue efectiva fue el confinamiento domiciliario, pues consiguió reducir la curva los contagios. Quizás para evitar a las tasas de casos positivos a las que llegamos tendríamos que habernos adelantado semanas o meses a la catástrofe, pero esa falta de previsión y de medios diagnósticos para monitorizar lo que iba a pasar no existieron. Es más, se banalizó las situaciones que se estaban viviendo en otros países como Italia. No se le dio relevancia, pues se pensó que todo esto no iba a llegar a España.

¿Cuáles fueron los mayores errores ante la primera ola, visto con perspectiva?

Esta es una enfermedad cuyo principal problema es que es muy contagiosa y guarda relación directa con la movilidad y los contactos sociales. Hemos tenido una segunda y una tercera ola que han venido ambas inmediatamente después de periodos vacacionales o de relajación de las medidas de reducción de movilidad.

Entonces, ¿qué es lo debemos aprender? Que no se puede volver a cometer los mismos errores del verano del año pasado, ni los que durante la Navidad, cuando se intentó recuperar la normalidad mucho más rápido de lo que podíamos. Inmediatamente después de esos intentos de recuperar la nueva normalidad o de incrementar la movilidad, han venido las olas. Es posible que nos vuelva a pasar y aparezca una cuarta ola, aunque cada vez estamos más aprendidos y podremos amortiguar mejor las nuevas olas, volviendo a restringir de nuevo la movilidad y tomando medidas de reducción del contacto social.

¿Qué cree que ha hecho que España se enfrente a una tercera ola como en la que estamos inmersos?


"En España  se banalizó las situaciones que se estaban viviendo en otros países como Italia"


Existen diferentes factores. Si se valora el impacto de la pandemia en España en términos de muertes, observamos una mortalidad brutal. Además, en torno al 40 por ciento de los decesos se han producido en residencias. España es uno de los países con la esperanza de vida más larga del mundo, conjuntamente con Japón. Somos un país envejecido, por lo que tenemos a mucha gente mayor a la que el coronavirus le afecta más. El modelo sociosanitario lo habrá que revisar, porque lo que es cierto es que la gente se ha fallecido en las residencias.

Probablemente no estamos igual de preparados que otros países para afrontar retos como este a nivel de técnicas diagnósticas y de prevención. No teníamos el sistema sanitario preparado para una situación como ésta. Por ejemplo, en países asiáticos, donde están más acostumbrados a gestionar, están más preparados. Nosotros, en cambio, no.

También hay factores sociales que influyen. Somos una cultura muy dada a las relaciones sociales, y eso no ayuda. Si fuéramos más fríos, probablemente el nivel de contagio sería menor.

¿Qué medidas se deberían tomar para frenar la pandemia en nuestro país?

La medida fundamental y que todos estamos añorando que se acelere es la vacunación, pues es lo que realmente puede parar la pandemia. Todo lo demás son parches, como las medidas de reducción de movilidad o de restricción de contactos sociales, para que se reduzcan los contagios y, en consecuencia, el número de pacientes que deben atender en los hospitales.

Hay que reforzar el sistema sanitario y utilizar todos los recursos a disposición para atender a los pacientes, tanto en la sanidad pública como en la sanidad privada, sin condicionantes ideológicos ni sesgos. Se debe centrar toda la estrategia en la atención de los pacientes, ser más eficientes en los medios diagnósticos y en la trazabilidad y en el rastreo de los enfermos.

La vacunación es clave y es lo único que nos va a permitir salir de esta crisis. Mientras, vendrá de nuevo una ola y tendremos que reducir la movilidad con cierres perimetrales para disminuir los contagios. Esto también es eficaz porque se han superado ya dos olas con esas medidas, pero, insisto, la vacunación es lo que realmente puede superar esta pandemia.

¿Confía en la vacuna como solución a la situación creada por este coronavirus?


"La vacuna es lo que realmente puede parar la pandemia, lo demás son parches"


Sin duda. Tenemos cuatro vacunas autorizadas por la Agencia Europea, además de la vacuna china y la vacuna rusa, aunque es más difícil que entren en nuestro mercado. Además, se debe perder el miedo a la vacuna. La gente tiene que ser consciente de que si no hubiera vacuna, al ser un proceso de masivo y con tantos millones de personas vacuo a la vez, la gente sigue teniendo problemas de salud, sigue enfermando, de modo que puede haber procesos que simplemente son coincidentes. Si vacunamos a millones de personas y algunos de esos enferman por casualidad, coincidiendo con la vacunación, hay que analizar si la vacuna tiene relación causal con ese problema o simplemente es un hecho casual que ha ocurrido porque la gente sigue enfermando.

Los indicadores epidemiológicas anuncian el comienzo de lo que podría ser la cuarta ola. ¿Cómo nos podemos preparar?

Va a haber una cuarta ola y lo único que tenemos que intentar es que no sea tan intensa como la que hemos vivido en enero, para que sea un poco más amortiguada. Esto sólo se para con responsabilidad individual. Las medidas de restricción lo único que buscan es que la gente se contagie menos. A mí me sorprende que haya fiestas ilegales o que la gente siga haciendo botellones.

Es bastante sorpresiva la falta de consciencia social que tienen muchas personas. Es fundamental que la gente siga siendo responsable. Y después probablemente tenga que seguir habiendo medidas de restricción de la movilidad para intentar amortiguar futuras olas y que no sean olas tan intensas, que sean un poco más digeribles por el sistema.


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