El director general de Muface, Antonio Sánchez, explica los principales hitos de la mutualidad bajo su dirección

"La calidad del modelo Muface se basa en la libertad de elección"
Antonio Sánchez Díaz.


13 jun. 2018 9:10H
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POR PABLO RODRÍGUEZ
La Mutualidad de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) se halla inmersa en un proceso de modernización que pasa por la implantación de la receta electrónica y la digitalización de sus servicios. Al frente de esta ola de renovación se encuentra Antonio Sánchez Díaz, director general de la mutualidad desde hace un año y medio, quien además de adaptar a los tiempos al organismo que dirige ha ejecutado importantes modificaciones, como el doble periodo anual de cambio de aseguradora o la prima variable que premiará los servicios adicionales que presten las compañías sanitarias privadas y que no venga exigidos por los mínimos del concierto.

En estos momentos usted lleva, aproximadamente, un año y medio al frente de Muface, ¿qué balance hace de su trayectoria, hasta el momento, al frente de la mutualidad?

Echando la vista atrás hemos hecho muchas cosas, el balance es absolutamente satisfactorio. En su momento presentamos un documento de 12 hitos, 'Muface 2017, 12 hitos'. Si tuviera que subrayar los tres principales sin duda alguna en primer lugar estaría el plan de impulso, la aprobación de una planificación estratégica para el organismo por primera vez, o sea, hacer el diagnóstico de dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir.  Qué Muface es el que queremos y establecer una priorización de objetivos y de proyectos para desarrollar en el periodo 2018-2019.

Antonio Sánchez Díaz sobre la receta electrónica y las ventajas del modelo Muface.

El segundo, sin duda, sería el de consolidación de los derechos de los mutualistas que optan por recibir la asistencia sanitaria de parte de medios públicos. Esto lo hemos hecho dándole rango legal a la relación de soporte de los mutualistas con el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) con los sistemas autonómicos de salud, a través de una incorporación en la Ley de Cohesión de Calidad del Sistema Nacional de Salud que se hizo en el año 17, a través de la Ley de Presupuesto, y en la que se consolida con rango legal, como digo, el derecho de los mutualistas a ser atendidos, a recibir atención sanitaria por parte de las comunidades autónomas.

Y el tercer hito sería la aprobación del concierto de asistencia sanitaria, 2018/2019 en el que hemos conseguido un incremento de prima muy sustancial y un avance en los servicios que se prestan a nuestros mutualistas. De todas maneras, al margen de estos hitos más concretos, lo que sí que le digo es que nuestro interés ha sido el de introducir una nueva cultura organizativa y el de inyectar una buena dosis de ilusión en el colectivo y entre los trabajadores de Muface, así como trasladar el mensaje de que Muface tiene la continuidad absolutamente asegurada.

O sea, diríamos que estamos atendiendo quizá a una modernización de lo que hasta ahora era Muface, ¿no?

Sí, por supuesto. Hemos tratado de darle una perspectiva nueva. Creemos que el modelo de colaboración público-privada que abandera Muface es un modelo de éxito, entendemos que es necesario contarlo y que el organismo se ponga al día. Ese es nuestro proyecto.

En ese sentido, y ya que hablamos de su trayectoria y de todo lo que ha hecho hasta ahora en Muface, ¿cómo se encontró la mutualidad cuando llegó al cargo y cómo ha cambiado desde entonces?

Hay que tener en cuenta que Muface no se podría substraer del contexto nacional en el que todos nos encontrábamos. Los años de crisis han sido complicados, pero afortunadamente ahora nos encontramos en una etapa de franca recuperación económica y bueno, esa ha sido nuestra línea de trabajo. El poder aportarle un plus de ilusión, de futuro a este proyecto, de modernización, y creo que lo estamos consiguiendo.

Hablábamos antes del nuevo concierto para los próximos dos años en el que se ha introducido la posibilidad de cambiar de aseguradora a mitad de año, o sea, dos veces al año, que es algo totalmente novedoso. ¿Por qué se ha hecho esto? ¿Se lo habían pedido los mutualistas?

Sí, esto era una demanda tradicional de los mutualistas, el tener más libertad de elección de entidad, y, por otro lado, casaba muy bien con la orientación que queríamos darle al modelo. Un modelo que se basa en la libre competencia puede llevar aparejada mayores dosis de libertad, de elección para el mutualista. Por tanto hemos pasado de un único periodo ordinario al año en el mes de enero a un doble periodo ordinario, en enero y junio, y con esto entendemos que se potencia la sana competencia entre las entidades que forman parte del modelo y, además, acabará redundando en una mayor calidad del servicio que se presta a nuestros mutualistas.


"Hemos establecido un plan para que en el concierto de 2020 más aseguradoras quieran trabajar con nosotros"


¿Y supone un aumento de costes el añadir un nuevo periodo de cambio?

Implica un incremento de carga burocrática, efectivamente, porque hay que hacer una doble tramitación, pero esto va compensado con otros proyectos incluidos en el Plan de Impulso de Simplificación y Agilización de Procedimientos e Introducción de Administración Electrónica. Con lo cual, no implicará un incremento significativo de coste, desde luego.

Ha hablado usted de la libre competencia, ¿hay algún plan para incentivar que entren nuevas aseguradoras o para que vuelvan a concursar algunas de las que ya trabajaron con Muface y dejaron de hacerlo?

El incremento de prima que hemos acometido a través del concierto sanitario 18/19 ha sido muy significativo. 114 millones de euros adicionales que implican un incremento del 5,62 por ciento de prima, un aumento de prima que es el mayor de la década. Con esto hemos conseguido principalmente que las entidades que venían colaborando con nosotros continúen haciéndolo, con lo cual le da estabilidad al modelo: Adeslas, Asisa, DKV, Igualatorio de Cantabria.

Pero en paralelo hemos establecido contactos con el resto de aseguradoras, las principales que vienen trabajando en el sector de las pólizas de salud, con la intención de contarles cuál es nuestro proyecto, explicarles que esto ha cambiado, que hay un futuro apasionante por delante para el modelo Muface y, desde luego, hemos establecido un plan de trabajo de cara al concierto del año 20 en el que esperemos que más aseguradoras entiendan que somos atractivos y quieran trabajar con nosotros.

Como comentaba, este ha sido un buen año porque se ha aumentado el presupuesto y, con ello, algunos de los servicios. En cuanto a la cartera actual, ¿qué se podría mejorar?

Nuestro  interés  es que en el año 2018 nuestros mutualistas noten de manera tangible e individual que los servicios mejoran, este es el principal objetivo por el que trabajamos y, efectivamente, hemos incrementado los niveles territoriales de atención especializada. Hay 13 nuevos municipios, grandes poblaciones, que acceden a los servicios especializados propios de las capitales de provincia, en total tenemos 60 poblaciones en España que tienen este nivel.

Hemos mejorado la atención sanitaria también elevando esos niveles en las islas, hemos incluido nuevas técnicas, la cirugía robotizada, la plataforma de genómica sobre el cáncer de mama y la radioterapia intraoperatoria están explícitamente incluidas como servicio de referencia. Y hemos incluido también una serie de incentivos hacia las entidades dentro de lo que es nuestra prima variable para que se esmeren en el cuidado a nuestros mayores de 65 años, que para nosotros es un colectivo prioritario y merecedor de los mejores cuidados. Por eso hemos hecho hincapié en esta prima variable para este colectivo. Hemos dedicado otra parte de la prima variable al proyecto de receta electrónica, que es otro proyecto estrella.

Y, además, hemos hecho algo novedoso dentro del modelo Muface como es dotar una parte de la prima variable dirigida a premiar todas aquellas ofertas de servicio adicionales que las entidades concertadas pongan a disposición del colectivo y no vengan exigidas por los mínimos del concierto. Con lo cual, lo que estamos queriendo es introducir todas aquellas aplicaciones de telemedicina que ya se están dando en otros ámbitos de la sanidad privada, pues lo que queremos es trasladarlo a nuestro modelo. Creo que hemos conseguido un buen concierto con mejoras asistenciales que van acompasadas con ese incremento de prima.

El director general de Muface en un momento de la entrevista.


¿Y, en relación a la prima variable, cuál está siendo la respuesta de las entidades? ¿Tienen ustedes ya encima de la mesa ofertas de servicios adicionales?

La respuesta ha sido excelente. Tanto Asisa como Segurcaixa Adeslas, DKV e Igualatorio Cantabria han presentado un listado de servicios y prestaciones adicionales, añadidos a los mínimos exigidos, que ya han sido evaluados por la Mutualidad, y que incorporan nuevos servicios de enorme interés. Sin ánimo de ser exhaustivo le puedo citar el asesoramiento médico a distancia a través de videoconsulta, la receta electrónica digital, la segunda opinión médica o el portal de prevención y gestión de enfermos crónicos, todos ellos gratuitos; además, la rebaja sustancial que las entidades van a ofrecer a partir de ahora en salud bucodental, reproducción asistida, conservación de células madre, el estudio genético de hipertensión y el estudio biométrico de la pisada, por citar algunas de las más novedosas, que vienen a añadirse a las avanzadas técnicas, ya citadas, en cirugía robotizada y radioterapia intraoperatoria que están incluidas en el concierto.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Muface es el de conseguir un adecuado acceso a especialistas de sus mutualistas en zonas rurales, ¿qué planes tienen para seguir avanzando en este sentido?

En este ámbito nuestro objetivo es que los mutualistas que residen en poblaciones inferiores a los 20.000 habitantes puedan contar con la Atención Primaria y con la Atención de Urgencias de los centros sanitarios públicos, en aquellos casos, que son la mayoría, en que las entidades privadas no disponen de los recursos correspondientes.

La situación que nos hemos encontrado es compleja y heterogénea. Ocho CCAA con convenio, con regulaciones muy diferentes; otras que nos han trasladado su voluntad de entrar en el sistema de convenios; y otras en que la prestación al mutualista es satisfactoria a pesar de la inexistencia de convenio. 2018 va a ser un año puente, en el que debemos armonizar las distintas fórmulas de colaboración. Hace casi un año ofrecimos la opción de ir a un modelo de pago por acto sobre la base de precios FOGA, únicos a nivel nacional, pero hay que entender que las posiciones son diferentes según las condiciones y características de cada territorio. Por ello, continuamos en esa reflexión conjunta con el resto de administraciones, que están mostrando una voluntad de colaboración muy positiva. Más allá de la fórmula que finalmente se acuerde en cada caso, lo importante será garantizar el objetivo de que nuestros mutualistas de rural dispongan de una atención sanitaria satisfactoria.

Otro de los temas capitales que está llevando su administración al frente de la mutualidad de funcionarios civiles es la de la receta electrónica, que se implantará a lo largo de 2018 en los mutualistas de la sanidad pública y en 2019 para los de la privada, ¿cómo ha sido el proceso de implantación de este documento digital?

Efectivamente, el de la receta electrónica es el proyecto estrella de la mutualidad y del plan de impulso. Yo soy mutualista y soy el primero que lo venía demandando. ¿Qué hemos hecho? Bueno, pues establecer una planificación. Sobre esto se han hecho muchas previsiones y promesas en el pasado, con lo cual, nosotros hemos entendido que la mejor manera de actuar era pasar a los hechos.

Antonio Sánchez Díaz es director general de Muface desde el 23 de diciembre de 2016.

A lo largo de este año 2018 estamos teniendo reuniones con todas las comunidades autónomas para la incorporación de nuestros mutualistas en los sistemas de receta electrónica pública que ya están en funcionamiento en esas comunidades autónomas y, además, en la mayoría de los casos son interoperables dentro del Sistema Nacional de Salud. Esto lleva su trabajo porque hay que verse con 17 comunidades, pero bueno, lo estamos afrontando y los resultados están siendo bastante satisfactorios. De ellas dependerá, en último término, la decisión de extender la receta electrónica a todos sus ciudadanos.

Entretanto y en paralelo hemos iniciado el proyecto de receta electrónica privada. Para esto lo primero que hemos hecho ha sido llegar a un acuerdo con los distintos actores privados sobre la base de un grupo de trabajo propiciado por el Consejo General de Colegios de Farmacia, Organización Médica Colegial, Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), entidades privadas y el resto de Mutualidades. Hemos llegado a un acuerdo respecto del diseño que debería tener la receta electrónica privada para que sea interoperable y ello con independencia de cuáles sean los concretos aplicativos que cada uno de estos actores desarrollen. Sobre la base de ese acuerdo hemos publicado unos pliegos para una contratación que nos permitirá el desarrollo de una plataforma electrónica propia, Sirem, el sistema informático de receta electrónica de Muface. Nuestra previsión es que esto puede estar en funcionamiento a finales del año 19.

Ha mencionado que el de la receta electrónica es el proyecto estrella de su administración pero, ¿había algún proyecto anterior que ya apuntase a esta herramienta o ha sido una iniciativa exclusiva de esta dirección?

No le sabría decir exactamente cuál es el primer concierto en el que se incluye esa previsión, pero hace unos años. Y, efectivamente, se adoptaron iniciativas que tuvieron distintos niveles de desarrollo. Nosotros, por supuesto, no hemos partido de cero, hemos agregado los materiales preexistentes y hemos establecido una planificación nueva a 2 años vista.

Porque claro, en la modernización de la que hablábamos al principio, la digitalización es fundamental ¿no?

Efectivamente, efectivamente.

¿Qué otros proyectos de digitalización de las funciones de Muface podría contarnos?

Junto con la receta electrónica hay otro proyecto fundamental en tema digital que es la incorporación de nuestra base de datos a la de asegurados del Sistema Nacional de Salud, Badas, de la Seguridad Social. Lo que pretendemos es compartir con el resto de actores del Sistema Nacional de Salud, porque no hay que olvidar que Muface forma parte como administración sanitaria del Sistema Nacional de Salud, nuestra base de datos de mutualistas. A tal efecto se firmó un convenio de colaboración hace unos meses con el INSS y se está desarrollando. Queremos que cada uno de nuestros mutualistas tenga una tarjeta sanitaria individual con código SNS, único para el Sistema y que además esto sea transparente con el resto de actores, con las comunidades autónomas, la Seguridad Social, del Sistema Nacional de Salud, y esto permitirá tanto el desarrollo de la receta electrónica como el desarrollo de la historia clínica digital. Y facilitará mucho las cosas, dicho sea de paso también, a efectos de la asistencia en el medio rural, en la medida en que las comunidades autónomas ya conocerán cuál es nuestro colectivo mutualista, que eventualmente pueda hacer uso de los servicios públicos autonómicos en el medio rural.


"La colaboración público-privada reduce la presión que existe sobre los centros del Sistema Nacional de Salud"


Ésta sería la parte externa, hay otra parte más de organización interna que se refiere a la sede electrónica a través de la cual queremos poner a disposición de nuestros mutualistas todos los procedimientos de la mutualidad. Ya hemos empezado por el primero, y desde hace un par de meses se puede solicitar el subsidio de incapacidad temporal a través de sede electrónica y en los próximos meses iremos viendo cómo se incorporan uno a uno nuevos procedimientos en la sede electrónica de Muface. La administración electrónica es imparable, es fundamental y una Muface moderna no se puede entender sin la administración electrónica.

Y, ante el avance irrefrenable de la digitalización y el cada vez mayor uso de ella a través de dispositivos móviles, ¿han pensado en desarrollar una aplicación para que los mutualistas puedan acceder a estos servicios a través de su teléfono?

Sí. Hay una aplicación de hecho actualmente. Lo que pasa es que para que la aplicación tenga éxito es necesario que haya contenido, que todo los procedimientos que tramita la Mutualidad estén incluidos en sede electrónica, como paso previo para que esa app sea utilizada por parte de nuestros mutualistas.

Estamos también trabajando en la modificación de la página web, nuestro proyecto en este caso pasa por sustituir la página web actual, que es más bien una página tradicional institucional de un organismo público, sustituirla por una página web de servicio, que lo que primero sea las necesidades de los mutualistas y dejemos un poco en segundo plano la parte más organizativa, más estructural o más de funciones que actualmente para mi gusto tiene peso excesivo. En la web aparecerá ya la nueva imagen institucional de Muface, con un logo renovado que trata de recoger la tradición de la casa y proyectarla hacia el futuro a través de una cultura organizativa moderna y eficiente.

Son muchas las voces que hablan del éxito de la colaboración público-privada del modelo Muface, ¿cree que se podría extender este modelo a los funcionarios de las distintas autonomías?

Es importante tener en consideración un dato y es que dos de cada tres de nuestros mutualistas aproximadamente prestan servicio en administraciones diferentes de la administración del Estado. Básicamente estoy pensando en el personal docente que depende actualmente o presta servicios para comunidades autónomas. A pesar del nombre, a pesar de que seamos la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado, lo cierto es que solo una parte menor presta servicios para la administración del Estado y, de hecho, la mayor parte de nuestro colectivo presta servicio para otras administraciones públicas. Así que será en esos ámbitos donde se tenga que tomar esa decisión.

Por mi parte, y como director de un organismo que gestiona un modelo de colaboración público-privada, pues sí que puedo decirle que creo firmemente en este modelo y en la colaboración público-privada. Creo que Muface y el mutualismo administrativo en general -que, no olvidemos, incluye a ISFAS y MUGEJU, para un colectivo de 2,2 millones de personas-, aportamos un valor añadido particularmente importante al Sistema Nacional de Salud por cuanto estamos reduciendo la presión a los centros públicos, y en esa medida creo que somos un buen complemento para el resto del sistema sanitario español.

Sánchez Díaz es funcionario desde los 25 años. 

Con el actual problema que se encuentra la sanidad pública, con gran presión asistencial y listas de espera, ¿cree que el modelo Muface podría aportar a las comunidades y sus sistemas de salud su experiencia para resolver estos contratiempos?

La respuesta es parecida a la que ya le he dado, son los responsables de esos ámbitos los que tienen que tomar la decisión en función de la preferencia de sus ciudadanos. Lo cierto es que en el modelo Muface no hay virtualmente lista de espera. Además no hay Atención Primaria, no hay filtro previo, por lo cual se accede de manera directa al médico especialista en tiempo muy razonable.

Son mejoras que vienen poniendo de manifiesto que el modelo Muface es de calidad y por algo será que un 80 por ciento de nuestros mutualistas viene optando por la sanidad privada frente a la sanidad pública. Pero también le diré que el 20 por ciento que opta por la sanidad pública también es un porcentaje bastante estable y corresponde a mutualistas bastante satisfechos con los servicios autonómicos de Salud, que además están dentro de niveles y de estándares internacionales de calidad bastante elevados.

Tanto la parte pública como la parte privada hacen que el modelo Muface sea un modelo de calidad. Nuestro modelo se basa, por un lado, en la libertad de elección del mutualista: puede optar entre pública y la privada, y dentro del cuadro médico de cada entidad por el profesional que estime oportuno. Y el segundo pilar es precisamente el no contar con medios propios, sino el utilizar indistintamente medios ajenos, sean públicos o sean privados. En esto se basa la calidad y eficiencia de nuestro modelo.


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