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Síndrome del bebé zarandeado: la mala costumbre que provoca daño cerebral

Un centenar de lactantes sufre cada año las consecuencias de agitarlo

El llanto de los bebés nunca debe calmarse agitándolo, pues el riesgo de lesiones de su cerebro, todavía sin formar del todo, es muy elevado.
Síndrome del bebé zarandeado: la mala costumbre que provoca daño cerebral
Redacción
Martes, 28 de marzo de 2017, a las 15:00
El zarandeo de un bebé afectado por cólico del lactante o cualquier otra circunstancia que induzca el llanto y exaspere a los padres, a veces provoca lesiones cerebrales irreversible e incluso la muerte. Los pediatras lo identifican como síndrome del bebé sacudido, y también sucede cuando se trata de reanimarlo ante una situación que el cuidador interpreta como una amenaza (como un ataque de tos o atragantamiento del pequeño).

Cien casos al año es la cifra calculada para esta tragedia en España; según datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP),se producen unos 20-25 casos por cada 100.000 menores de dos años en todo el mundo.

No se trata de un asunto menor y, de hecho, está reconocido como un problema de salud pública de primer orden por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC).

En la web de este referente internacional, se habla del llamado traumatismo de cabeza por abuso de los niños (AHT, por sus siglas en inglés) para abarcar una serie de lesiones de los pequeños que incluyen el síndrome de sacudida.

Acto seguido, se enumeran una serie de consejos para actuar de la forma adecuada ante el lloro inconsolable del pequeño, y se proporcionan los enlaces de diversas guías clínicas que recogen formas de actuación predefinidas para evitar lo peor.

Los consejos de la Asociación Nacional de Pediatría

Por su parte, el portal de la AEP también recoge indicaciones para prevenirlo. Entre otras, se aclara que, si el bebé se queda “sin respiración” por la razón que sea no se debe moverlo sino “cogerlo en brazos colocándolo boca abajo o manteniéndolo sentado, inclinado hacia delante y sujetando la cabeza”. Y advierte de que, en todo caso, “se le puede frotar la espalda o darle golpes suaves con la mano abierta” pero en modo alguno agitarle.

Respecto al llanto, sea por un cólico del lactante u otra causa, recomienda “intentar tranquilizarlo cogiéndolo en brazos, acariciándole y hablándole de forma suave o meciéndole”.