María Blanco, secretaria general del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (CGCFE) y Fernando Ramos, presidente de la Asociación Española de Fisioterapia (AEF).
El reciente estudio publicado en BMJ Evidence-Based Medicine sobre la técnica del kinesiotaping ha vuelto a situar en el foco el papel de ciertas técnicas en Fisioterapia. Aunque concluye que este
vendaje neuromuscular puede tener un efecto modesto a corto plazo sobre el dolor, no muestra beneficios claros en variables como la fuerza o el rango de movimiento a largo plazo. Ante unos resultados que pueden afectar a cómo el paciente ve la profesión, tanto el
Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (CGCFE) como la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF) recuerdan que la Fisioterapia no puede ni debe identificarse con una
técnica aislada ni con una moda terapéutica, sino con un abordaje basado en el razonamiento clínico y la individualización del tratamiento.
María Blanco, secretaria general del
CGCFE, insiste en evitar visiones simplistas: "La evidencia científica sobre el vendaje neuromuscular es amplia, pero heterogénea y no debe sobredimensionarse". En esta misma línea,
Fernando Ramos, presidente de la AEF, subraya que "debe valorarse con equilibrio" y recalca que "no se trata de demonizar la técnica", ya que puede aportar alivio en el corto plazo en determinados trastornos musculoesqueléticos y que debe "
entenderse como un recurso complementario, no como el eje del tratamiento".
Así, ambas instituciones coinciden en la importanccia de
construir un plan terapéutico individualizado. "La alternativa clínica real no es ‘quitar una cinta y sustituirla por otra técnica’, sino elaborar un abordaje basado en el problema del paciente: educación, ejercicio terapéutico, terapia manual, manejo de cargas, progresión funcional y retorno gradual a la actividad o al deporte, dentro de un abordaje multimodal", añade Ramos.
Contexto clínico en Fisioterapia
De hecho, el estudio de BMJ sitúa el foco en el corto plazo, y ahí es donde ambas voces encuentran
cierto margen de utilidad. Blanco reconoce que "en algunos contextos concretos puede aportar valor como coadyuvante para ayudar a reducir dolor de forma inmediata", aunque insiste en que "no debe presentarse como una solución duradera".
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"El kinesiotaping no mejora fuerza, rango articular ni tiene resultados duraderos pero no debe despreciarse su efecto sobre la mejora de las sensaciones subjetivas"
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Ramos coincide en ese enfoque funcional: "Puede aportar valor cuando buscamos un alivio sintomático inmediato o de muy corto recorrido que facilite iniciar movimiento o tolerar mejor una carga concreta". Incluso añade un matiz relevante
en el ámbito deportivo, donde "no debe despreciarse su efecto sobre la mejora de las sensaciones subjetivas que acompañan a su aplicación".
Sin embargo, ambos rechazan atribuirle efectos estructurales o duraderos. "No debe presentarse como herramienta para mejorar fuerza, rango articular o resultados duraderos, porque ahí la evidencia no acompaña", advierte Ramos.
Más allá del kinesiotaping
El debate sobre el kinesiotaping pone sobre la mesa una cuestión de fondo:
cómo se utilizan determinadas técnicas en la práctica clínica y qué papel deben ocupar según la evidencia. Desde el Consejo apuntan a factores como "la inercia clínica, la tradición formativa, el marketing o la demanda del paciente", así como a la "falsa expectativa de que una intervención más visible o más tecnológica es necesariamente mejor". No obstante, aseguran que l
a Fisioterapia "no se apoya en técnicas con evidencia limitada".
"Actualmente disponemos de
intervenciones con base científica sólida, y lo importante es que cada herramienta se utilice con criterio, indicación adecuada y objetivos clínicos definidos, no de manera rutinaria o acrítica", apunta Blanco. La AEF coincide en ese análisis, aunque pone el foco en el modelo asistencial: "Muchas de estas herramientas se mantienen porque pueden ofrecer
alivio sintomático a corto plazo, son fáciles de aplicar y encajan bien en un modelo centrado en el tratamiento del dolor agudo".
Sobre si los resultados de estos estudios pueden influir sobre la percepción de los pacientes y profesionales, Blanco asegura que la evidencia lo hace en un “sentido constructivo”. "La evidencia disponible no respalda ni el mensaje de que “no sirve para nada” ni el de que “está claramente demostrada” en términos generales. Lo riguroso es explicar que puede tener utilidad puntual en ciertos casos, pero que
la Fisioterapia no puede ni debe identificarse con una técnica aislada ni con una moda terapéutica", argumenta.
Esta situación también implica
gestionar las expectativas del propio paciente. "El fisioterapeuta debe explicar qué sabemos, qué no sabemos y qué cabe esperar de forma realista", apunta Blanco, mientras que Ramos apuesta por "
honestidad, empatía y buena comunicación clínica" dentro de un proceso de toma de decisiones compartida.
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