Oncología prevé mejoras si se supera el 65% de participación en este cribado dispensado en farmacias madrileñas

Una experta analiza en Redacción médica cuáles van a ser las ventajas de mejorar el acceso a estos test en las farmacias de la Comunidad de Madrid
María José Safont, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncóloga del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.


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Ampliar el acceso al cribado de cáncer colorrectal mediante la dispensación de kits en las farmacias de la Comunidad de Madrid va a marcar un punto de inflexión en la detección precoz de esta enfermedad. Así lo afirma María José Safont, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncóloga del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, que asegura en Redacción Médica que esta iniciativa va a permitir reducir los diagnósticos en tumor avanzado, al adelantar la detección, y generar, previsiblemente una "mejora de la supervivencia global a 5 años".

Según la experta, el impacto esperado del programa Prevecolon se basa en la evidencia ya observada en programas poblacionales organizados. "El aumento de accesibilidad al test inmunoquímico de sangre oculta en heces (TSOH/FIT) se asocia, según la evidencia de programas poblacionales, a un mayor diagnóstico en estadios precoces (I–II) y a una reducción proporcional de diagnósticos en fases avanzadas (III–IV)".

"Al eliminar barreras logísticas, es esperable que disminuyan los casos diagnosticados por síntomas o en contextos de urgencia", indica, al hablar de la mejora en la accesibilidad y en la adherencia a estos programas que se espera conseguir con su dispensación en las oficinas de Farmacia. 


Reducción de la incidencia y el coste 


Este patrón de autodiagnóstico tendrá, según sus previsiones, implicaciones directas sobre la supervivencia, teniendo en cuenta que "la detección precoz del cáncer colorrectal se asocia a tasas muy elevadas de curación" - de hasta un 90 por ciento-. Por ello, confía en que "un incremento sostenido de la participación en el cribado por encima del 65 por ciento debería traducirse, a medio plazo, en una mejora de la supervivencia global a 5 años en la población".

Beneficios que, con el tiempo, también podrían verse reflejados en el Servicio Madrileño de Salud. Aunque a corto plazo este sistema no reducirá el número de consultas especializadas, la oncóloga sí espera que, a largo plazo, "disminuya tanto la incidencia del cáncer colorrectal como la carga de enfermedad avanzada, que es la más intensiva en recursos sanitarios". "El cribado permite diagnosticar un mayor número de lesiones premalignas y tumores en estadios más iniciales, que requieren tratamientos menos complejos, menos costosos y con menor impacto en calidad de vida".

Prevención secundaria


El cribado no solo permite detectar tumores en fases iniciales, sino también lesiones premalignas. El "principal efecto" de este tipo de pruebas es el "aumento de polipectomías endoscópicas durante las colonoscopias, tras dar positivo en el TSOH", lo cual permite que se haga una resección de pólipos, y se prevenga el "desarrollo de cáncer, reduciendo así la incidencia futura".

Sin embargo, el aumento de la participación también plantea retos organizativos. "Implica un aumento proporcional de colonoscopias tras TSOH positivo", advierte la experta, que apunta que "el éxito del programa depende de que exista capacidad endoscópica suficiente y circuitos ágiles que eviten demoras". 


"Un positivo no es cáncer" 


Como oncóloga, recuerda que "el test de sangre oculta en heces es una herramienta poblacional para detectar de forma precoz lesiones en personas que no presentan síntomas, pero no sustituye a la valoración clínica". Por ello, considera "fundamental transmitir que un resultado positivo no equivale a un diagnóstico de cáncer ya que, el TSOH, es una técnica muy sensible pero poco específica" y recalca que "la comunicación debe ser clara, empática y acompañada de un plan concreto de seguimiento".

Del mismo modo, anima a no banalizar un resultado negativo, ya que no descarta completamente la enfermedad, dado que "algunos tumores o lesiones precancerosas no sangran de forma continua y pueden no detectarse en una muestra concreta". "Ante la aparición de síntomas de alarma -como cambios persistentes en el ritmo intestinal, rectorragia, anemia ferropénica, dolor abdominal persistente u otros síntomas sospechosos- la persona debe consultar de nuevo en Atención Primaria" independientemente del resultado previo del cribado", advierte..


Figura del farmacéutico


Safont considera que la 'cercanía' que ofrece la figura del farmacéutico como punto de acceso al test mediante la tarjeta sanitaria, también podría mejorar la participación de colectivos tradicionalmente menos adherentes, como "la población masculina, aquellos en situación laboral activa y en general la población que menos frecuenta la Atención Primaria".

En términos de equidad, la experta considera que "la capilaridad de las farmacias puede ser un facilitador clave del acceso", pero matiza que "el impacto real en la equidad del cribado dependerá de que se acompañe de estrategias proactivas y focalizadas que aborden las causas estructurales de la menor participación". Estas medidas, señala, deben incluir "información clara y adaptada a distintos niveles culturales, recordatorios activos desde el sistema sanitario (SMS o llamadas) y refuerzo desde Atención Primaria, especialmente en estas zonas con menor participación".


Coordinación asistencial 


A pesar de estas mejoras, el beneficio real, matiza, dependerá de "la coordinación eficaz entre Atención Primaria, Endoscopia y Cirugía General, con trazabilidad del pacientes y cumplimentación de los estándares de tiempos recomendados en los programas organizados de cribado de cáncer colorrectal, alineados con las guías europeas y nacionales".

En este sentido, será primordial que "una vez se detecta un test positivo, la información active de forma automática y eficaz todo el circuito asistencial, especialmente Endoscopia y Cirugía, para garantizar una colonoscopia rápida y un tratamiento precoz si es necesario", destaca. 

En su opinión, "lo importante no es tanto si se dispensa en el centro de salud, si se envía a domicilio o se recoge en las farmacias sino que vaya acompañado de instrucciones claras", por lo que, este nuevo sistema de cribado, no debería conllevar "un aumento significativo de muestras no válidas respecto al modelo previo".

Es más, el verdadero "valor" que tendrá el registro de estos casos, dependerá de la capacidad que se tenga de "asegurar continuidad, trazabilidad y ausencia de demoras, más que en su consulta directa por Oncología en fases iniciales".

Uso adecuado del test


Sobre la posible evolución del modelo, Safont apunta que "es posible que en el futuro se desarrollen nuevos biomarcadores o test más específicos, pero cualquier evolución debe basarse en evidencia científica sólida, validación clínica y análisis de coste-efectividad". Además, concluye que "su implantación poblacional dependerá de aspectos prácticos clave, como si el test puede realizarse de forma sencilla y segura en el domicilio por la propia población, como ocurre con el TSOH, o si requiere la intervención de personal sanitario especializado, lo que condicionaría su viabilidad como herramienta de cribado masivo".
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