Jorge Matías-Guiu, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos.
Desde el 29 de septiembre hasta el 5 de octubre, la Sociedad Española de Neurología (
SEN) celebrará su
8.º Curso de Neurohistoria 2026, titulado 'Hispania visigoda: dolencias y tratamientos neurológicos'. En esta actividad, los neurólogos participantes emprenderán un recorrido por las localidades más representativas de la
Hispania visigoda, con un enfoque centrado en el cráneo, el cerebro, las
enfermedades neurológicas y su terapéutica.
El especialista que ha diseñado el curso y que guiará a los asistentes en este viaje entre la historia y la neurología es
Jorge Matías-Guiu, jefe del Servicio de Neurología del
Hospital Clínico San Carlos. En declaraciones a
Redacción Médica, explica que los participantes “visitarán las localidades más representativas de la Hispania visigoda, acompañados de expertos en la época, que pondrán especial énfasis en los aspectos relacionados con las
dolencias neurológicas y los
tratamientos médicos existentes entonces”.
Desde el punto de vista neurológico, el facultativo destaca que una de las principales fuentes de información de esa época es
San Isidoro de Sevilla, quien “no solo dejó constancia de las enfermedades, sino también de sus tratamientos”. En el curso, el neurólogo e historiador
Ruiz Esquerro analizará estos aspectos en la obra del obispo visigodo.
En cuanto a las enfermedades, señala que “las más frecuentes eran las
alteraciones neurológicas derivadas de la malnutrición y las infecciones, como la peste de
Justiniano, que tenía un importante componente neurológico. También eran relevantes las
intoxicaciones y los
envenenamientos, como en el caso del
rey Wamba, que sufrió un coma prolongado”.
Patologías neurológicas de ayer y hoy
Al plantearse si algunas patologías neurológicas de aquella época han perdurado hasta la actualidad, el especialista explica que “las dolencias más comunes en nuestro entorno son diferentes, al menos en países como España, aunque no ocurre lo mismo en
regiones menos desarrolladas”. En este sentido, considera interesante analizar “cómo ha evolucionado la
atención al paciente neurológico a lo largo de quince siglos y cómo los ‘médicos’ de entonces intentaban tratar a sus pacientes”.
Para una especialidad como la Neurología, en la que “todavía existen muchas
enfermedades sin tratamiento curativo”, resulta oportuno reflexionar sobre la forma en que se atiende a los pacientes crónicos.
Respecto a la utilidad práctica de este tipo de conocimiento en la
Neurología moderna, el experto subraya que “la historia de la medicina es un bagaje imprescindible para su progreso. No es fácil comprender el presente sin conocer el pasado, y los neurólogos deben mantener una actitud reflexiva sobre su práctica”.
Como ejemplo, Matías-Guiu recuerda que “hoy se sigue estudiando a
Santiago Ramón y Cajal o los avances de la
Edad Moderna. Aunque pertenecen al pasado, los pacientes y los problemas eran en esencia similares, aunque se abordaran con conocimientos distintos. Reflexionar sobre ello ayuda a comprender mejor a los pacientes actuales”.
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