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Validación médica: una partida de póker en la que nadie muestra sus cartas

Sanidad asegura que la OMC quiere que la norma sea obligatoria, según lo reiterado por Rodríguez Sendín

Serafín Romero y Juan José Rodríguez Sendín, vicepresidente y presidente, respectivamente, de la Organización Médica Colegial (OMC).
Validación médica: una partida de póker en la que nadie muestra sus cartas
Domingo, 05 de febrero de 2017, a las 20:00
La validación periódica colegial (VPC) sigue dando que hablar en el sector sanitario, especialmente por la ambigüedad que existe en una de sus características: si es obligatoria o no para el médico.

Mientras la Organización Médica Colegial asegura que es “exigible”, el Ministerio de Sanidad entiende que es obligatoria, “en base a lo manifestado por el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, en repetidas ocasiones”, tal y como ha manifestado este departamento a Redacción Médica. Entre tanto, la profesión médica no tiene claro cómo va a quedar la normativa, ya que ni Sanidad ni la OMC lo aclaran. Por su parte, algunos colegios profesionales dan por hecho su obligatoriedad y otros la cuestionan.

Según lo declarado por la OMC, la VPC no es obligatoria, pero sí “exigible, universal y con una cadencia de un año para su entrada en vigor”, tal y como aprobó la Asamblea General de la entidad en 2015. “La OMC se adelanta así a la Directiva Europea de Cualificaciones Profesionales, aprobada en noviembre del pasado año y que hará obligatoria la recertificación de los profesionales de la salud para 2017”. La organización, ante la pregunta de Redacción Médica si el carácter “exigible” de la VPC significa “obligatorio”, no ha contestado a este medio.

“La VPC va implícita en la propia colegiación”

Una visión que contrasta con fuentes cercanas al Ministerio de Sanidad, que han asegurado a este medio que la validación será obligatoria “por decisión de este organismo, como proceso inherente a las reglas que rigen a la colegiación profesional, en cuyo proceso y actuación, la OMC es soberana”. “Es un proceso que está implantando esta institución y, parece ser, en los últimos tiempos está informando a los colegios de que es un proceso obligatorio”, es decir, que va implícito en la propia colegiación, indican estas mismas fuentes a Redacción Médica.

Sin embargo, la Administración sanitaria reconoce que la OMC aún está revisando si hacer o no obligatoria la VPC “porque conlleva ciertos riesgos”. ¿Por qué? Porque si se hace obligatoria, “disentirá del carácter voluntario del desarrollo profesional”. Es decir, otra de las ‘patas’ de este proceso, y tendrá que ser el Gobierno y no la OMC el que lo gestione y delegar, o no, las competencias a los colegios y sociedades científicas.

En opinión de estas fuentes ministeriales, la OMC no debería hacer obligatoria la validación “porque se introduciría un factor de conflicto entre la profesión médica y porque el SNS no está preparado”, así como la sociedad en general.

Ni obligatoria ni coste para el médico

El Colegio de Médicos de Valladolid lleva liderando este proceso prácticamente desde sus inicios. Su presidente, José Antonio Otero, aclara a este periódico que la VPC “no tiene coste económico” para el sanitario y tampoco será, de momento, obligatoria para este profesional. La única obligatoriedad que hay al respecto en esta iniciativa es para el propio colegio profesional, que debe impulsar la VPC (a través de su respectiva aplicación informática) a lo largo del 2017, asegura.

Sin embargo, a pesar de que hacer obligatoria la validación periódica colegial tuvo un respaldo casi mayoritario en una de las Asambleas de la OMC (según Otero, solo hubo cuatro abstenciones), “prácticamente ningún colegio ha cumplido con la obligación de implantarla”. Y no lo han hecho, según este presidente, o bien por problemas técnicos o porque aún no están convencidas del todo de lo “buena” que pueda ser.

Pero, ¿qué pasa con el médico que no supere este examen? “Nada. Puede seguir ejerciendo porque aún no es obligatorio”, afirma. Es decir, que no se ratificarán sus aptitudes y tampoco se le penalizará por no superar esta prueba, por lo que la VPC no tiene ningún tipo de validez (al menos legal), reconoce. “Es simplemente un compromiso que tenemos para rendir cuentas a la sociedad, pero terminará siendo obligatorio para los médicos que quieran ejercer”, asegura Otero, a quien le consta que “hay borradores muy avanzados que hacen obligatoria la recertificación y el desarrollo profesional continuo”, impulsados por Sanidad y la OMC, que “engarzaría con la validación periódica colegial”.

¿Cómo están aplicando los colegios la VPC?

Las dudas sobre la obligatoriedad o no de la validación periódica colegial llegan hasta los niveles provinciales: los colegios profesionales de médicos. Por un lado, el Colegio de Médicos de Málaga informaba a sus colegiados en diciembre de la obligatoriedad de este proceso “que certifica por periodos de seis años que la preparación y formación del colegiado supera los requisitos que mencionamos a continuación para ejercer como médico”. Sin embargo, tras esta polémica, esta institución ha matizado su comunicado y ha aclarado que “se prevé que esta medida entre en vigor a lo largo de 2017” y que, hasta el momento, es voluntaria y gratuita. 

Una información que se asemeja a la que el colegio de Alicante y el de Huelva están haciendo llegar a sus miembros. Según ha podido saber este periódico, estas instituciones están informando a sus colegiados que la VPC es un proyecto puesto en marcha en España en base a la Directiva Europea de Cualificaciones Profesionales y “que hará obligatoria la recertificación de los profesionales de la salud y su validación, debiendo finalizar dicho proceso durante el ejercicio 2016”.

Por lo que, “para la mayor seguridad de nuestros pacientes, es importante que los colegios de médicos puedan aportar, de forma periódica, credenciales de que su médico continúa capacitado para ejercer su profesión y que éstas sean obligatorias para el ejercicio de la medicina”.

Una información que se distingue de la que está dado otros colegios, como el de Sevilla, que matiza: es obligatoria para colegiados desplazados al extranjero y “probablemente” entre colegios españoles.