Médicos y enfermeros exponen los cambios prioritarios que, a su juicio, requiere esta atención sanitaria

Tecnología, conciliación y vehículo propio para una nueva sanidad rural
Teresa Ribera, Hermenegildo Marcos y Manuel Cascos.


7 jun. 2021 9:00H
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POR ELENA GONZÁLEZ | OLALLA BATRES
Mejorar la atención sanitaria rural es, desde hace años, una de las asignaturas pendientes del Gobierno. Un problema que el Ejecutivo pretende abordar a través del  'Plan 130 Medidas frente al Reto Demográfico', y con el que se mejorará "la conectividad y el equipamiento de centros públicos esenciales en el ámbito rural como los hospitales o los centros de salud".

Desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico inciden en que el bienestar social y la economía de los cuidados en el medio rural constituyen uno de los ejes de este plan. Este bloque recoge diez actuaciones, incluidas el refuerzo de la atención primaria y de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Fuentes oficiales del área que dirige Teresa Ribera reconocen, sin embargo, que las partidas económicas que se destinarán a cada actuación están "aún por cerrar". "Este eje es transversal principalmente a los ministerios de Sanidad, de Igualdad y de Derechos Sociales y aún hay que avanzar en la territorialización de los fondos en esta materia". concluyen. 

Sea como sea, las condiciones laborales y personales de las enfermeras y enfermeros que trabajan en zonas rurales o despobladas de nuestro país son especialmente duras y difíciles. Falta de suficientes profesionales, desplazamientos largos y continuos, dificultades en la coordinación con otros centros de salud y hospitales son algunos de los principales problemas a los que tienen que enfrentarse a la hora de prestar su atención y cuidados a grupos de población dispersos, envejecidos y con una alta tasa de cronicidad y pluripatologías.

Las principales actuaciones que Satse entiende que deben implementar las diferentes administraciones competentes para, en definitiva, poder ofrecer una atención sanitaria y cuidados de calidad que, además, evite el despoblamiento de estas zonas son, en primer lugar, reforzar las plantillas de enfermeras y enfermeros, los cuales, además de su actividad en el centro correspondiente, deben hacer muchas visitas a domicilio.

Generalizar que estos profesionales cuenten con un vehículo de la administración para sus desplazamientos a diferentes pueblos y pedanías ya que, en la actualidad, muchos de ellos y ellas siguen teniendo que recurrir a su vehículo particular y privado haciéndose cargo, además, del coste de la gasolina o de la reparación del mismo si sufre cualquier incidencia.

Mejorar la conexión hospital-centro de salud


Además, hay que mejorar la coordinación entre los centros y consultorios que se encuentra en estas zonas con otros del área de salud correspondiente y los hospitales de referencias en lo que respecta, por ejemplo, a las pruebas diagnósticas y también propiciar un mayor acceso de estas enfermeras y enfermeros a las actividades formativas, sea vía online o posibilitando los desplazamientos correspondientes.

En definitiva, "a los planes y estrategias de actuación conjunta hay que dotarles de la inversión necesaria en recursos y medios si queremos realmente evitar el abandono progresivo de estas zonas rurales".

Una idea que comparten en la Confederación Estatal de Colegios de Médicos (Cgcom), partidarios de fomentar la medicina a distancia en este tipo de zonas, una vez comprobada su eficacia durante la pandemia.

Y es que, si algo ha propiciado el Covid-19 ha sido un cambio en el modelo asistencial, indica Hermenegildo Marcos, representante nacional de Atención Primaria Rural del organismo. Mejorar la conexión de los centros de salud y los hospitales requiere sin embargo "equipos preparados y actualizados" como ordenadores con cámaras, sin olvidar un "ancho de banda" adecuado que permita dicha conectividad y la verificación de la identidad del paciente. Dado que la relación médico-paciente ha cambiado, el facultativo ve necesario una legislación adecuada que incorpore dichas modificaciones. 

En cualquier caso, "falta hacer atractiva" la sanidad rural, insiste Marcos. La prueba es que, a la hora de elegir la residencia, año tras año, los futuros médicos escogen los núcleos urbanos como primera opción, después las zonas cerca de capital de provincias y en último lugar los distritos rurales.

Fomento de la conciliación familiar del profesional 


Además de medios, el colectivo reclama medidas que beneficien a los profesionales y que posibiliten la conciliación familiar. "Cuando un facultativo va a trabajar a un pueblo se lleva a su familia e instala allí su vida", detalla Marcos. Los beneficios son además bidireccionales ya que su presencia en esa zona rural actúa además "como factot de arraigo y evita el despoblamiento". 

En resumen, "necesitamos medios y estímulos profesionales y económicos que permitan el progreso en la carrera profesional y el acceso a los hospitales para una formación continuada". El portavoz habla en concreto del acceso de estos médicos rurales a gestiones clínicas, algo complicado "cuando se está en un prueblo" o por ejemplo que se les permita rotar por los diferentes servicios "para ponerse al día", especialmente en aquellas plazas de difícil cobertura.  
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