La Sociedad Española de Epidemiología defiende que todas las directrices están basadas en evidencia científica

La epidemióloga  Maria João Forjaz analiza los diferentes protocolos para abordar el hantavirus
Maria João Forjaz, presidenta de la SEE.


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Ante la activación de protocolos sanitarios por los casos de hantavirus, surge la duda de si las medidas adoptadas responden a un riesgo epidemiológico real o si buscan, sobre todo, evitar una potencial alarma social. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) defienden que las actuaciones puestas en marcha están sustentadas en criterios científicos y no en una reacción desproporcionada, con el objetivo de proteger a las personas que han estado en contacto con los casos detectados y reducir al máximo cualquier posibilidad de transmisión a la población general. Aunque se insiste en que el riesgo actual es bajo, la sociedad recuerda que existe transmisión de persona a persona, lo que justifica la activación de protocolos preventivos y de vigilancia para evitar la aparición de nuevos contagios sin generar, al mismo tiempo, una situación de miedo colectivo.

Maria João Forjaz, presidenta de la SEE, analiza en Redacción Médica si las estrategias adoptadas en este escenario responden a un riesgo sanitario real o buscan evitar una potencial alarma social: “Las medidas que se están tomando están basadas en la evidencia científica y no se está manipulando ni improvisando sobre la marcha. Se trata de protocolos adecuados en función de los casos de hantavirus que van surgiendo”.

Para la especialista, actualmente se persiguen dos prioridades: “Proteger la salud de las personas que han sido contacto de los casos detectados y, por otra parte, evitar cualquier riesgo para la población. El riesgo es muy bajo, pero existe transmisión de persona a persona. Por tanto, es un riesgo bajo que debe mantenerse así para evitar sumar nuevos casos”. En este sentido, Forjaz señala que “es necesario informar a la población, pero también evitar una sobrecarga de información negativa o generar miedo entre las personas”.

Protocoles sanitarios ligados a cada SNS


Ante la existencia de los protocolos usados para abordar escenarios como el hantavirus, la especialista considera que “los protocolos de la OMS se elaboran teniendo en cuenta el Reglamento Sanitario Internacional y se redactan de forma genérica para que después cada país pueda aplicarlos según sus condiciones y valoraciones, tal y como ocurrió durante la pandemia de coronavirus”.

Las diferencias entre los protocolos se deben a “las particularidades de cada país y a la manera en que estos deciden gestionar el riesgo, además de las características de sus sistemas sanitarios y las prioridades que establecen”. Bajo esta premisa, la especialista explica que los protocolos de la OMS “siempre van a ser más amplios y genéricos, mientras que cada país y, por consiguiente, cada sociedad científica, tiene la potestad de concretarlos y adaptarlos a su propia realidad”.

La gestión del hantavirus refleja cómo la respuesta ante una crisis sanitaria no depende únicamente de la existencia de un riesgo epidemiológico, sino también de la capacidad de cada institución para adaptar sus protocolos a su realidad sanitaria y social. Aunque organismos internacionales como la OMS marcan unas directrices globales, son los países y las sociedades científicas quienes terminan ajustando esas recomendaciones según sus recursos, prioridades y sistemas de salud. Todo ello con un objetivo común, que es el de contener el riesgo, proteger a la población y evitar que la alarma social supere a la propia amenaza sanitaria.
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