Javier García.
La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) manifiesta su pleno respaldo a la
actualización del Programa Oficial de la Especialidad (POE) de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, una reforma largamente esperada que permitirá adaptar la formación de los
futuros especialistas a la realidad científica y asistencial del siglo XXI.
La
ampliación de la residencia a cinco años no constituye un objetivo en sí mismo, sino la consecuencia natural e inevitable de incorporar al programa todas las competencias, conocimientos y habilidades que la especialidad ha adquirido durante las últimas tres décadas.
Un programa formativo que llevaba casi treinta años sin actualizar
El Programa Oficial de la Especialidad vigente fue aprobado en 1996, convirtiéndose en uno de los
programas MIR más antiguos del sistema sanitario español que permanecía prácticamente sin actualizar.
En estos casi treinta años la Anestesiología ha experimentado una de las mayores transformaciones de toda la medicina. Mantener un programa diseñado para la realidad asistencial del siglo pasado suponía un
desfase creciente entre la formación recibida por los residentes y las competencias que actualmente exige la práctica clínica.
La actualización del programa responde precisamente a esa necesidad de adecuar la formación a la medicina moderna.
La Anestesiología del siglo XXI ya no es la especialidad de hace treinta años
La Anestesiología actual ha dejado de ser una especialidad centrada exclusivamente en el acto anestésico intraoperatorio para convertirse en una disciplina médica responsable de
todo el proceso perioperatorio del paciente.
Hoy el anestesiólogo desarrolla competencias en medicina perioperatoria, valoración y optimización preoperatoria, anestesia general y locorregional, sedación para procedimientos diagnósticos y terapéuticos, reanimación cardiopulmonar, ecografía clínica, monitorización avanzada, cuidados críticos, tratamiento del dolor agudo y crónico, simulación clínica, seguridad del paciente, investigación y recuperación intensificada tras la cirugía.
Muchas de estas áreas ni siquiera existían cuando se aprobó el programa vigente en 1996.
La medicina perioperatoria exige una formación mucho más amplia
La
responsabilidad del anestesiólogo comienza mucho antes de que el paciente entre en quirófano y continúa después de finalizar la intervención.
Actualmente participa en la valoración y optimización preoperatoria, programas ERAS y Patient Blood Management (PBM), garantiza durante la cirugía la estabilidad respiratoria, cardiovascular, cerebral y metabólica del paciente y continúa su atención durante el postoperatorio inmediato, las unidades de recuperación postanestésica y, cuando es necesario, las unidades de cuidados críticos postquirúrgicas.
Esta evolución ha multiplicado las competencias que deben adquirirse durante la residencia y hace imposible mantener la duración de un programa diseñado hace casi tres décadas.
Una decisión alineada con Europa
La actualización del programa sitúa además a España en consonancia con las
recomendaciones internacionales.
Desde hace más de diez años, la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), a través de la Sección y del European Board of Anaesthesiology, recomienda programas de formación con una
duración mínima de cinco años para garantizar la adquisición completa de todas las competencias propias de la especialidad.
España era una de las excepciones que aún mantenía un programa claramente inferior a los estándares europeos.
El quinto año no añade trabajo asistencial; añade formación
Uno de los mensajes que la SEDAR quiere trasladar con claridad es que el
quinto año no supone prolongar un año más la actividad asistencial del residente.
Supone disponer del tiempo imprescindible para adquirir nuevas competencias que hoy forman parte inseparable del ejercicio profesional del anestesiólogo.
Ecografía clínica, anestesia locorregional ecoguiada, medicina perioperatoria, cuidados críticos, tratamiento del dolor, seguridad clínica, simulación, monitorización avanzada o investigación requieren un entrenamiento progresivo que simplemente no cabe en un programa de cuatro años diseñado en 1996.
No se ha añadido un año a la residencia; se ha diseñado un
programa mucho más amplio cuya adquisición exige necesariamente cinco años de formación.
Una formación más segura también para los residentes
La ampliación permitirá además garantizar que todos los
residentes de anestesiología completen íntegramente su formación.
Con el programa actual existen rotaciones de apenas un mes de duración, de modo que una enfermedad, una baja médica, una intervención quirúrgica o un embarazo pueden impedir adquirir determinadas competencias esenciales.
Asimismo, la mejora de las condiciones laborales de los médicos residentes, incluyendo el incremento de los descansos obligatorios tras las guardias, constituye un avance necesario para su bienestar, pero reduce el
tiempo efectivo disponible para completar un programa ya de por sí insuficiente.
El quinto año permitirá compatibilizar una excelente formación con unas condiciones laborales más seguras y respetuosas con el bienestar de los profesionales en formación.
Una implantación planificada para evitar problemas asistenciales
La SEDAR quiere trasladar un mensaje de tranquilidad respecto al periodo transitorio de
implantación del nuevo programa.
La posible ausencia de una promoción de especialistas durante el año de transición lleva años planificándose desde la Comisión Nacional de la Especialidad, en colaboración con el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas.
Durante los últimos años se ha incrementado progresivamente la
oferta MIR de Anestesiología en aproximadamente 150 plazas adicionales anuales, pasando de unas 340 plazas a alrededor de 450 residentes cada año.
Cuando entre en vigor el quinto año ya se habrán formado durante varios años promociones ampliadas, generando un importante incremento de especialistas que permitirá absorber el periodo transitorio con las debidas medidas de planificación.
Además, las comunidades autónomas disponen todavía de varios años para adaptar progresivamente sus plantillas y garantizar la continuidad asistencial.
La formación especializada salva vidas
La historia de la Anestesiología constituye uno de los
mayores éxitos en seguridad clínica de toda la medicina.
Durante el siglo XX, la progresiva especialización de los anestesiólogos, el incremento de su formación, el desarrollo científico y tecnológico y la implantación de protocolos de seguridad han conseguido reducir de forma extraordinaria la mortalidad directamente relacionada con la anestesia.
Mientras que en los años cuarenta se estimaba aproximadamente un fallecimiento por cada mil procedimientos anestésicos, en la actualidad esa cifra se sitúa en torno a un caso por cada doscientas mil anestesias en pacientes sanos, reflejando una mejora histórica sin precedentes.
La evidencia científica demuestra que la
mejora continua de la formación especializada constituye uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta esta extraordinaria evolución de la seguridad anestésica.
Una especialidad esencial para el sistema sanitario
La Anestesiología es una especialidad clave mucho más allá del quirófano. Las primeras unidades de cuidados intensivos del mundo nacieron en servicios de Anestesiología y, en España, los anestesiólogos han desempeñado históricamente un papel protagonista en la atención al paciente crítico, una realidad que volvió a demostrarse durante la pandemia por COVID-19.
La actualización del programa también es imprescindible para responder al extraordinario desarrollo de las Unidades de Dolor Agudo y Dolor Crónico. El tratamiento intervencionista del dolor exige hoy competencias avanzadas en ecografía, radiofrecuencia, neuromodulación y técnicas sobre el neuroeje. Aunque cinco años de residencia no permiten alcanzar una formación completa en todas estas áreas de alta complejidad, sí garantizan una base sólida sobre la que desarrollar posteriormente una formación avanzada. El actual programa de cuatro años apenas permite una aproximación inicial a este ámbito asistencial. La ampliación de la residencia permitirá formar
anestesiólogos mejor preparados para atender una de las necesidades sanitarias con mayor impacto sobre la calidad de vida de la población, ofreciendo alternativas especializadas cuando los tratamientos convencionales no consiguen aliviar el dolor.
Una actualización pensada exclusivamente para los pacientes
La SEDAR desea subrayar que esta reforma no responde a intereses políticos, corporativos ni institucionales.
Su único objetivo es garantizar que los ciudadanos sean atendidos por especialistas cuya formación responda a la
complejidad real de la medicina actual.
La seguridad de los pacientes constituye la única razón que ha impulsado durante décadas el trabajo de las sucesivas Comisiones Nacionales de la Especialidad, que de manera unánime han defendido la necesidad de actualizar un programa formativo que había quedado claramente superado por la evolución científica de la anestesiología.
Por ello, la SEDAR quiere expresar su reconocimiento a todas las Comisiones Nacionales que, durante casi treinta años, han trabajado de forma continuada por este objetivo, así como agradecer al Ministerio de Sanidad, a las comunidades autónomas, a sus departamentos de recursos humanos, a las unidades docentes y a todos los profesionales que han contribuido a hacer posible una reforma compleja, rigurosa y basada en el consenso.
Un llamamiento al conjunto de las especialidades médicas
La SEDAR hace también un llamamiento a todas las comisiones nacionales y sociedades científicas del resto de especialidades médicas para analizar esta actualización desde una
perspectiva exclusivamente centrada en el beneficio del paciente.
La evolución de la Anestesiología ha sido extraordinaria y exige una formación acorde con las responsabilidades que hoy asumen sus especialistas. La actualización del Programa Oficial de la Especialidad no pretende beneficiar a una profesión, sino reforzar la calidad del sistema sanitario y ofrecer a los ciudadanos la máxima seguridad posible.
Porque todos los médicos, todos los profesionales sanitarios y todos los ciudadanos seremos algún día paciente y necesitaremos ser anestesiados con las máximas garantías de seguridad.
Invertir un año más en la formación de un anestesiólogo no significa prolongar una residencia; significa invertir en
décadas de seguridad para millones de pacientes.
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