Redacción Médica
19 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 17:20
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"La foto actual de la OMC no muestra ninguna sensibilidad femenina"

Rosa María Pérez, una de las mujeres que estuvo cerca de acceder al Cgcom, critica la falta de sensibilidad femenina

Rosa María Pérez.
"La foto actual de la OMC no muestra ninguna sensibilidad femenina"
Jesús Arroyo
Sábado, 05 de mayo de 2018, a las 18:00
No son pocas las voces que consideran que la Organización Médico Colegial (OMC) no representa la realidad femenina en el sector de la Medicina, al estar “infrarrepresentadas” en sus órganos de gobierno. Rosa María Pérez estuvo cerca ser la primera mujer que entraba a formar parte de la Comisión Permanente del Cgcom en julio de 2014. Entonces perdió la Secretaría General por un solo voto frente a Juan Manuel Garrote, una derrota que provocó que dejara la presidencia del Colegio de Lleida tan solo 4 meses después. Según ella, una decisión que iba a ser efectiva “tanto si resultaba electa en Madrid como si no”. Casi cuatro años después de esa derrota la Comisión Permanente sigue regida por seis hombres y ninguna mujer. Es por eso que Rosa María Pérez cree con rotundidad que la OMC se debe “feminizar”, para hacer evidente la proporción y la realidad de la profesión médica entre hombres y mujeres.  

Bajo su punto de vista, ¿qué papel e importancia juega la mujer en la sanidad española?

En el momento actual las aulas de las facultades de medicina están llenas de mujeres, alcanzan hasta el 70-80% de futuros médicos por lo tanto el papel de las mujeres es clave y muy importante en el global del ejercicio médico. En la práctica cotidiana nadie discute el papel que juega las mujeres médicos.

¿Está la mujer representada en los órganos de decisión de la Medicina?

No, claramente no. Estamos infra representadas. Se da una paradoja evidente, si se valora la realidad cotidiana de la profesión cuando las mujeres, trabajamos a diario con nuestros colegas varones, nadie debate ni pone en entredicho que está sea una situación preocupante, no se habla de renuncias nique se esté generando una situación preocupante… Ahora bien,cuando estamos ante la asunción de cargos en órganos de decisión surgen debates, se habla de renuncias, incluso los más temerarios hablan de “capacidad” o “de posibilidad” cuando nadie se atrevería a hablar así si es un varón el que accede acierto nivel de responsabilidad.

¿Habría que feminizar dichos cargos con más vehemencia?

"Quiero expresar la decepción que me provocó que actualmente no haya ninguna mujer “elegida” para ser miembro de la Comisión Central de Deontología de la OMC"


Si, rotundamente. No sólo por “feminizar” sino también por hacer evidente la proporción y la realidad de la profesión. Y además con el deseo de enriquecer la sociedad con un pensamiento más abierto y amplio, donde se crea de verdad que el mérito, la capacidad, el liderazgo y la visión de futuro no viene marcado por el sexo de quien lo desarrolle. La representatividad de las mujeres en puestos de liderazgo siempre aporta una visión más colaborativa y además fomenta la participación y conciliación en la vida laboral y familiar en un entorno igualitario.

Usted estuvo cerca de ser la primera mujer que entraba a formar parte de la Comisión Permanente del Cgcom. En la actualidad ese órgano sigue regido únicamente por hombres. ¿Por qué es tan difícil acceder a esos cargos de responsabilidad si se es mujer?

La pregunta es muy interesante y como comprenderá las mujeres que hemos intentado llegar a esos puestos en más de una ocasión nos la hemos hecho. No quisiera ser dura, pero explicaré mis reflexiones. En primer lugar porque creo que el inmovilismo lleva al inmovilismo… o se recurre a la tan manida “costumbre”. También porque creo que la elección y la permanencia en los cargos no responde a querer representar a una sociedad dinámica, cambiante y colaborativa como es la sociedad del siglo XXI. Debería darse limitación en los cargos, que ya sé que existe, pero también una limitación deontológica, personal de cada uno, donde el recambio y la posibilidad de participación fuese uno de los principios reales en la gestión y liderazgo de la institución. Favorecerla renovación real empezando por la composición de las juntas de gobierno de los colegios y después con traducción en los órganos superiores.

¿Qué aportarían las mujeres en los órganos de dirección de la OMC?

Sin tener que pensar mucho la respuesta, como mínimo, lo mismo que los varones. Y si pensamos en más posibilidades podemos hablar de lo que se conoce como las “hard skills” de las mujeres médicos, formadas científica y técnicamente de manera excelente, muy acostumbradas a excelentes calificaciones tanto en el acceso al grado médico como en etapas posteriores y con las llamadas “soft skills” o habilidades blandas como la empatía, la sociabilidad, la facilidad para la comunicación o la adaptación al cambio para resolver problemas. Si se nos facilitará y permitiera compartir todo esto con nuestros colegas varones seguro que nuestra aportación sería extremadamente enriquecedora en la toma de decisiones.

¿Y en los órganos deontológicos?

No hay mucho más que decir. Si quiero expresar la decepción que me provocó que actualmente no haya ninguna mujer “elegida” para ser miembro de la Comisión Central de Deontología. De nuevo hablaríamos de la realidad de la composición de la Comisión, del proceso electivo y de las candidaturas.

Cuándo cumpla su mandato Serafín Romero, ¿sería el momento de que una mujer tomara el relevo al frente de la OMC?

"Las mujeres médicos seguimos estando como 'espectadoras' cuando lo que queremos es ser 'actoras' activas"


Siempre es un buen momento para que haya una mujer Presidente de la OMC. Sin duda, si hay candidatas merecen ser elegidas y la profesión médica podrá adaptarse al momento actual y me permita la expresión “hacer justicia” con las mujeres que empezaron su ejercicio en una profesión masculina y desde luego con aquellas que podrán llegar a ocupar el cargo, contradictoriamente, en una profesión tan feminizada.

Precisamente, usted dejó su cargo al frente del Colegio de Médicos de Lleida tras esta derrota frente al otro candidato Juan Manuel Garrote, ¿por qué se produjo esta dimisión?¿Influyó de algún modo dicha derrota?

Estoy encantada de responderle. En el momento en que tomo la decisión y el reto de presentarme a la Secretaria General de la OMC existía también la posibilidad de continuar con una vertiente de mi trayectoria profesional que estaba estancada y que era la universitaria. Hago una apuesta fuerte por ir a la OMC y comunico a mi entorno más cercano que renunciaré al cargo colegial tanto si resulto electa en Madrid como si no, porque la otra posibilidad, la universitaria, requiere que modifique mi dedicación. Y así lo hago.
Mi renuncia resulto muy debatida, pero no había nada más. Mi principal deseo fue que el doctor Garrote tuviese un período como Secretario General exitoso y fructífero. Es cierto que ante la experiencia sientes que hay confianzas que se han roto y que alguna lealtad se quebrantó, pero que con el paso del tiempo contarlo es más anecdótico que otra cosa.

¿Hay machismo en la sanidad española?

No seré yo quien ponga el apelativo. Pero si vemos la “foto-finish” actual de la OMC, incluida la Comisión Central de Deontología”, desde luego no se aprecia ninguna sensibilidad ni ninguna imagen de apertura a la realidad femenina médica. Las mujeres médicos seguimos estando como “espectadoras” cuando lo que queremos es ser “actoras” activas y competitivas en un marco profesional que debería ser, cuando menos, compartido y complementario.

¿Ha pensado usted en volver a la actividad colegial a nivel nacional?

Nunca puedes decir aquí no volveré, la experiencia te demuestra que, a veces y antes de lo que esperabas, llegas de nuevo.

¿Qué opina del enquistado distanciamiento entre la OMC y los colegios catalanes, acentuado por la inestabilidad política? Tal y como ha sucedido en los sindicatos médicos.

Esta situación me provoca disgusto y tristeza. En mi trayectoria colegial estuve vinculada a ambas instituciones y nunca tuve que distanciarme ni renunciara ninguna de ellas. Mejor un marco de diálogo y respeto en la defensa de la profesión médica.