sáb 18 mayo 2019. 12.50H
Agredir a un médico se considera un atentado contra la autoridad, existiendo la figura del interlocutor policial sanitario para coordinar y adoptar las medidas precisas ante situaciones de violencia. Así lo ha recordado Antonio Asensi Pernas, dentro del XXVI Congreso Nacional de Medicina General y de Familia, que se ha celebrado del 16 al 18 de mayo en Santiago de Compostela, para quien “la sensibilización social para hacer visible este problema es una de las claves para acabar con esta lacra”. 

Aunque las amenazas suelen ser el tipo de agresión más frecuente (51 por ciento) en el ámbito sanitario, “tienen consecuencias psicológicas y laborales sobre los profesionales, quienes denuncian sólo el 61 por ciento de las agresiones sufridas, tipificándose el 64 por ciento de ellas como delito leve en las resoluciones judiciales.

Este médico de Familia, que desempeña su labor en el Centro de Salud de Betanzos, considera que para acabar con esta 

Crecen las agresiones a las facultativas más jóvenes y en los centros de salud


lacra es necesario, por un lado, sensibilizar a toda la sociedad a través de campañas de información para hacer más visible esta problemática y, por otro, concienciar a los propios profesionales para que denuncien todas las agresiones.

Del mismo modo, es vital cooperar coordinadamente con las Administraciones Públicas (Consejerías de Salud, Ministerio del Interior y Cuerpos de Seguridad del Estado) y que los distintos servicios de salud autonómicos apoyen siempre a los profesionales; establezcan protocolos, estrategias de abordaje y control ante conductas hostiles; e impartan formación en técnicas y habilidades de comunicación.

En el periodo del 2010-2018 se produjeron en nuestro país un total de 3.919 agresiones, correspondiendo 490 al 2018, objetivándose un aumento de situaciones violentas a médicas jóvenes, según datos de la Organización Médica Colegial de España (OMC) que se han dado a conocer durante el congreso. “Estos datos están infravalorados, siendo solo la punta de un gran un iceberg – en opinión de Asensi- debido a que no se denuncian todas las situaciones de violencia”.

El mayor número de casos se producen en Atención Primaria, con un 52 por ciento de las situaciones violentas, siendo el tipo de agresor más frecuente un paciente programado, descontento con el tipo de asistencia recibida. Los casos comunicados en Urgencias de Atención Primaria supusieron el año pasado un 14 por ciento frente al 11 por ciento en Urgencias Hospitalarias.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.