Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 13:05
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Los laboratorios tiemblan ante el aumento del impuesto de sociedades

Aseguran que les obliga a pedir "créditos" y a plantear cambios "en la previsión de dividendos"

Antoni Esteve y Raúl Díaz-Varela, presidentes de Farmaindustria y Aeseg, respectivamente.
Los laboratorios tiemblan ante el aumento del impuesto de sociedades
Martes, 12 de julio de 2016, a las 18:00
El sector del medicamento se ha echado a temblar. Los laboratorios farmacéuticos, dado su volumen de facturación, se encontrarán entre los principales damnificados por el incremento del impuesto de sociedades con el que España espera ingresar unos 6.000 millones de euros entre 2016 y 2017, con el fin de aplacar las iras de Bruselas y la sanción correspondiente por la desviación del déficit del pasado año.
 
Aunque la medida (que tiene como fin que el déficit español esté por debajo del 3 por ciento en 2017) no se podrá aprobar hasta que no haya un gobierno efectivo, está claro que entre los sectores afectados va a estar la industria farmacéutica, en la que hay numerosas empresas de alta facturación, que son aquellas en las que se va a aplicar el incremento del tipo fiscal.
 
Con todo, el argumento gubernamental es que no hay un aumento del impuesto, sino de los anticipos que las empresas pagan trimestralmente y que, posteriormente, cuando ajustan cuentas anuales con el Ministerio de Hacienda,  se les devuelve cuando han abonado de más. Sin embargo, los analistas avisas de que si se prolonga año a año la medida, la subida del impuesto no se revertiría en ningún momento.
 
“Se han cargado la previsibilidad, una de las bases fundamentales del negocio farmacéutico y nos van a hacer agujeros en los flujos de caja”, señala el director de una farmacéutica nacional quien avisa de que este ‘adelanto’ fiscal  va a obligar a las compañías “a pedir créditos para lograr anticipar capitales no previstos  y seguir cumpliendo con los pagos”.
 
De hecho, estas fuentes advierten de que la medida va a tener efectos todavía más devastadores en aquellos laboratorios que cuenten con instalaciones de fabricación y producción en España y “puede obligar a plantear cambios en la previsión de dividendos a final de año”.