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La esperanza de vida en VIH obliga a terapias con menos toxicidad

Gilead organiza un encuentro para abordar esta cuestión

Santiago Moreno.
La esperanza de vida en VIH obliga a terapias con menos toxicidad
Redacción
Lunes, 06 de febrero de 2017, a las 13:50
Expertos especialistas en VIH se reunieron el pasado fin de semana en la Sede de la Afundación Vigo en la celebración del “XI Curso en avances en la infección por VIH y Hepatitis Virales”, en cuyo marco Gilead Sciences patrocinó la mesa “VIH: Más allá de la indetectabilidad”, una sesión abierta donde expertos en la materia han participado y debatido sobre los últimos retos que supone los nuevos avances en la infección por VIH y enfermedades que afectan directamente al abordaje terapéutico de la enfermedad.
 
En palabras de Luis. E. Morano, organizador del curso, de la unidad de Patología Infecciosa del Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, “los avances en el desarrollo de la terapia antirretroviral para el tratamiento de la infección por VIH, permiten que la inmensa mayoría de los pacientes mantengan su viremia indetectable, y un porcentaje elevado alcancen una cifra de linfocitos CD4 en un margen de seguridad, que permiten que la esperanza de vida de estos pacientes se acerque a la de la población general”.
 
Por otro lado, los pacientes con VIH en tratamiento están envejeciendo y ya cerca del 50 por ciento de ellos ya tienen más de 50 años. El VIH, ‘per se’, está asociado a un envejecimiento precoz y al desarrollo de comorbilidades en edades más jóvenes. Según Santiago Moreno, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid,“las personas con infección por VIH que tienen más de 50 años precisan atención en al menos dos aspectos. Por un lado, se debe tratar la infección por VIH con los mejores fármacos disponibles teniendo en cuenta que en esta población puede presentar problemas específicos y, por otro lado, la toxicidad puede ser más frecuente al presentar comorbilidades o deterioro fisiológico de algunos órganos que condiciona mayor incidencia de efectos tóxicos. Es el caso de la función renal, la densidad mineral ósea o el aumento de riesgo cardiovascular asociado a la edad”
 
Según los datos de la cohorte VACH-Creta, presentada el pasado mes de diciembre durante el congreso nacional de GeSIDA, se demuestra que hay un incremento de las comorbilidades en los pacientes analizados en dicha cohorte, como por ejemplo el aumento de un 44 por ciento de eventos cardiovasculares en los pacientes que se estudiaron desde 2010 a 2014, además de que también se observó un incremento de la prevalencia diabetes o dislipemia.
 
Para evitar la aparición o acumulación de toxicidades, y en busca de mantener y mejorar la salud a largo plazo de los pacientes con VIH, uno de los factores modificables seria el uso de opciones terapéuticas con toxicidades mínimas.
 
Hoy en día, y con acceso a un tratamiento apropiado, los pacientes con VIH cuentan con el potencial de vivir casi tanto tiempo como la población en general. No obstante, las investigaciones revelan que tienen un riesgo más elevado de sufrir comorbilidades relacionadas con la propia patología, el tratamiento y la edad, lo que significa que ayudar a conservar la salud a largo plazo debería ser la máxima prioridad a la hora de adoptar decisiones sobre tratamientos.