Farmaindustria advierte de pérdida de competitividad mientras la inestabilidad en Oriente Medio dispara los costes



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El ecosistema farmacéutico global atraviesa una reconfiguración sin precedentes que sitúa a España en una posición de vulnerabilidad. Según explica Farmaindustria, la combinación de las nuevas políticas comerciales de Estados Unidos y la inestabilidad en Oriente Medio ha generado una "doble pinza" que presiona los costes de innovación y pone en riesgo el acceso de los pacientes a nuevos tratamientos.

Desde mayo de 2025, el Gobierno de Estados Unidos aplica la política de Nación Más Favorecida (NMF). El objetivo es que EE. UU. no pague por ciertos fármacos más que los países de la OCDE con rentas altas. Según Farmaindustria, esta medida busca reducir el gasto sanitario norteamericano trasladando la presión hacia los mercados europeos, donde los precios están intervenidos y son más bajos.

A esta estrategia se suma la reciente aprobación de un arancel del 15 por ciento para las importaciones farmacéuticas desde Europa. Tal como explica Farmaindustria en un documento de preguntas y respuestas, estos aranceles buscan incentivar que las compañías produzcan dentro de suelo estadounidense, lo que supone una barrera comercial para un bien que debería ser considerado estratégico y vital para la sociedad.

El impacto del conflicto en Irán


La escalada bélica en Oriente Medio añade un nuevo foco de incertidumbre. La inestabilidad en el estrecho de Ormuz está alterando los mercados energéticos y logísticos. Según señala Farmaindustria, si el conflicto se prolonga, la situación podría asemejarse a la crisis de Ucrania, donde el impacto por costes de energía y materias primas superó los 900 millones de euros para las empresas del sector.

Al operar en un entorno de precios regulados, la industria no puede trasladar estos sobrecostes al precio final de los fármacos, por lo que las compañías deben absorber ese encarecimiento para garantizar el suministro a los pacientes.

Europa pierde la carrera frente a China y EE. UU.


La pérdida de hegemonía europea es una de las mayores preocupaciones del sector. Según los datos manejados por Farmaindustria, si en los años 90 Europa lideraba el lanzamiento de medicamentos, en 2024 fue superada por primera vez por China, quedando relegada a la tercera posición mundial detrás de la potencia asiática y de Estados Unidos.

Esta erosión de la competitividad tiene un reflejo directo en España:

  • Retrasos en el acceso: Los pacientes españoles esperan, de media, más de 600 días para recibir un tratamiento tras su aprobación europea.
  • Inversión en riesgo: España es líder en ensayos clínicos y exporta más de 20.000 millones de euros en medicamentos al año.

Farmaindustria advierte que este liderazgo requiere políticas de apoyo estables ante la agresiva captación de inversión de EE. UU.

El valor del medicamento y la confidencialidad de precios


Pese a la presión externa, los precios de los fármacos financiados en España no subirán de forma unilateral. Según dice Farmaindustria, es fundamental mantener la confidencialidad de los descuentos negociados entre el Estado y los laboratorios. Si estos descuentos fueran públicos, España perdería su capacidad de obtener precios adaptados y ventajosos frente a otros países con mayor renta.

Finalmente, la patronal insiste en que el gasto farmacéutico debe entenderse como una inversión: cada euro invertido en nuevos fármacos genera un retorno de 4 euros para la economía española. Según fuentes de Farmaindustria, el ahorro generado en hospitalizaciones y bajas laborales gracias a una mejor salud de la población compensa con creces el presupuesto destinado a la innovación biomédica.
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