25 may 2019 | Actualizado: 13:05

Logran la "curación funcional" de la leucemia mieloide crónica

El 64 por ciento de los pacientes permaneció libre de la enfermedad tras interrumpirse el tratamiento

Juan Luis Steegman, presidente del Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica.
Logran la "curación funcional" de la leucemia mieloide crónica
mar 14 mayo 2019. 15.20H
El Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (Gelmc) ha publicado los resultados de una experiencia española de discontinuación del tratamiento de la leucemia mieloide crónica en la práctica clínica habitual, con un 64 por ciento de los pacientes permaneciendo libres de enfermedad.

“Incrementar estos porcentajes es uno de los retos clínicos actuales en el abordaje de la leucemia mieloide crónica”, ha afirmado Fermín Sánchez-Guijo, secretario del Gelmc, que pertenece a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).


Inhibidores de la tirosina quinasa


Tras 20 años de experiencia con los inhibidores de la tirosina quinasa “podemos decir que estos fármacos han conseguido cambiar el curso natural” de la enfermedad. “Disponemos de cinco fármacos que se complementan: imatinib, nilotinib, dasatinib, bosutinib y ponatinib”.


El interés de la comunidad científica se dirige al desarrollo de nuevos fármacos, en monoterapia o combinación


Al poder discontinuarse el tratamiento en algunos pacientes seleccionados que alcanzan una respuesta molecular profunda mantenida, “puede hablarse ya de una curación funcional”, afirma Sánchez-Guijo.


Efectos adversos


El presidente del Gelmc, Juan Luis Steegman, matiza que los efectos adversos de los inhibidores de la tirosina quinasa “constituyen una importante preocupación tanto para los pacientes que los sufren como para los hematólogos dedicados a la leucemia mieloide crónica”.

Los miembros del Grupo han liderado activamente las guías internacionales para el manejo de los efectos adversos, y el Gelmc ha publicado diversos estudios y documentos de consenso. En los últimos años “hemos estado interesados en el análisis de las interacciones de otros medicamentos con los inhibidores de la tirosina quinasa y en la determinación de niveles plasmáticos de dichos fármacos, que pueden ayudar a los hematólogos a ajustar el tratamiento en algunos casos”.

El interés de la comunidad científica también se dirige al desarrollo de nuevos tratamientos, en monoterapia o combinación, que permitan alcanzar respuestas profundas en pacientes resistentes a tratamientos disponibles, con la premisa de demostrar un perfil bajo de toxicidad.
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