El diez por ciento de la población española padece enfermedad renal crónica



7 abr. 2015 16:41H
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Redacción. Bilbao
En España, alrededor del diez por ciento de la población sufre enfermedad renal crónica y más de 25.000 pacientes precisan tratamiento renal sustitutivo, de los que la mitad recibe terapia mediante técnicas de diálisis, en cualquiera de sus dos modalidades, peritoneal y hemodiálisis, y el resto ha sido trasplantado.

Para analizar los últimos 20 años de aplicación de la diálisis peritoneal en nuestro país, casi una treintena de nefrólogos se reunieron en la XX Reunión Temática 20 años avanzando en Diálisis Peritoneal celebrada en Bilbao y organizada por Fresenius Medical Care.

Según ha explicado Olga González, del Servicio de Nefrología del Hospital de Basurto y coordinadora del encuentro, “sólo el diez por ciento de los tratamientos con diálisis en España se realizan de forma peritoneal, siendo el País Vasco la segunda comunidad en el uso de esta técnica por detrás de Asturias. A pesar de que actualmente aporta la misma supervivencia y calidad de vida al paciente que la hemodiálisis su uso no está muy extendido en España”.

Olga González, del Servicio de Nefrología
del Hospital de Basurto.

Los expertos consideran que la diálisis peritoneal ofrece mayores ventajas al paciente. “Fundamentalmente el paciente tiene una mayor autonomía, ya que ejerce más autocuidado, se dializa en el domicilio y tiene mayores facilidades para mantener su calidad de vida o sus relaciones familiares”, ha explicado esta experta.  Según su visión, los buenos resultados tienen que ver, en muchas ocasiones, porque se crea en los pacientes una cultura del autocuidado que se transmite a otros aspectos.

Para esta experta, la falta de información dificulta que muchos pacientes puedan acogerse a esta modalidad. “Los pacientes no tienen suficiente información sobre la diálisis peritoneal, y quizá por desconocimiento y miedo a lo desconocido suelen decantarse por la hemodiálisis. Además, la formación de los residentes es deficitaria en general y algunos hospitales no tienen la técnica disponible, por lo que hay que contar con la inercia de los profesionales es dirigir al paciente hacia la hemodiálisis hospitalaria, que cuenta con una gran infraestructura a escala nacional”, apunta.

Una enfermedad que aumenta

En los últimos años el número de pacientes en tratamiento renal sustitutivo ha aumentado de manera muy considerable, gracias a que se está realizando un “mayor” esfuerzo en la educación de los pacientes y a la mayor implicación de estos en la elección del tratamiento.

“El número de pacientes con insuficiencia renal se ha mantenido estable en los últimos años debido a los esfuerzos realizados para controlar la progresión de la enfermedad. Pero, la prevalencia de pacientes en tratamiento renal sustitutivo a través de programas de diálisis se ha incrementado debido probablemente a la reducción de la mortalidad”, ha precisado la especialista. Por otro lado, los pacientes renales presentan un riesgo de diez a 20 veces superior de mortalidad por complicaciones cardiovasculares.

Tal y como afirma la doctora González, “el primer gran reto de la Nefrología es la apuesta por la prevención del fallo renal en los primeros estadios de la enfermedad, con el fin de evitar la culminación en un programa de diálisis y, por supuesto, seguir mejorando la calidad de vida de los pacientes haciendo que tengan acceso a los nuevos avances e intentando que se hagan responsables de su salud”.

Ahorro de costes al SNS

Según han puesto de manifiesto los expertos, la diálisis peritoneal reduce el impacto presupuestario del tratamiento de diálisis para el Sistema Nacional de Salud (SNS). “Se trata de una técnica mucho más barata para el sistema. Tanto es así, que si  la prevalencia de la técnica fuera 30 por ciento, esto podría suponer tratar a 70 pacientes sin coste alguno, suponiendo un ahorro de unos 3 millones de euros. En definitiva podemos decir que el ahorro puede suponer los 8.000-10.000 euros al año por paciente”, explica.

Por lo tanto, “hay sobradas razones para determinar que se trata de una muy buena opción de inicio en tratamiento renal sustitutivo, que se une a otras razones clínicas y económicas que le confieren ventaja sobre otras opciones de diálisis en el inicio”, ha subrayado González.
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