La Aneca se limita a verificar los planes de titulación universitarios



6 mar. 2014 13:17H
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Javier Barbado.  Madrid
La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) no autoriza la apertura de facultades de Medicina, sino que se limita a verificar que los planes de estudios que se le remiten cumplen con una serie de requisitos de calidad. Además, las comunidades autónomas de Cataluña, Castilla y León, Galicia y Andalucía disponen de sendas agencias evaluadoras que hacen el papel de la Aneca, por lo que ésta se limita a certificar las titulaciones ofertadas por las universidades del resto de autonomías.

Rafael van Grieken también es catedrático de Ingeniería Química.

Algunos consejeros de Sanidad autonómicos se escudan en la Aneca para objetar que, mientras ésta dé su visto bueno, ellos no objetan nada a la apertura de facultades de Medicina en su territorio. ¿Pueden hacer tal cosa?

Lo que le diré será en parte mi opinión pero, otra parte, será sencillamente lo que está escrito en la legislación vigente. De acuerdo con ésta, a nosotros no nos compete abrir o cerrar facultades de Medicina, sino evaluar los títulos relacionados con las Ciencias de la Salud, entre los cuales uno muy importante, evidentemente, es el Grado de Medicina. Pero, desde el punto de vista administrativo, nosotros no somos nadie en este circuito para abrir una facultad de Medicina. Y eso se lo garantizo porque, como le digo, no está contemplado en la normativa vigente. O, si no, pregunte a las facultades de las universidades a dónde se dirigen cuando quieren ofertar nuevas carreras: normalmente acuden a las consejerías autonómicas, no a la Aneca, la cual solo valora la propuesta de titulación, algo muy diferente a abrir una facultad de Medicina.

¿Cómo acredita la Aneca un título de Medicina?

El proceso consta de tres fases. Una primera de verificación; otra segunda de seguimiento y otra tercera denominada “renovación de la acreditación”. La primera fase, la de verificación, consiste en que la universidad nos pone sobre la mesa una propuesta de título universitario (ya sea de Grado, Máster o Doctorado) y nosotros hacemos una valoración al respecto. Pero se trata de una propuesta en papel sobre el Plan de Estudios, la infraestructura y los recursos humanos de que se dispone, la organización y gestión de la calidad, que proporción de personal no académico está presente en ese título, cómo lo va a organizar, etc.

En una segunda fase, hacemos un seguimiento en el que tratamos de garantizar que la universidad cumple una serie de pautas en el tiempo acordes a lo que se dejó escrito en su momento en la memoria entregada. Por último, existe una tercera fase de renovación de la acreditación, que es la que vamos a acometer en adelante.

¿Acredita la Aneca todos los planes de estudios de Medicina en España?

No. Ha de tener en cuenta que a nosotros nos corresponde hacer las verificaciones [de los planes de estudios de las facultades] en aquellos territorios donde no haya agencia de calidad o donde tal entidad no esté evaluada o reconocida conforme a criterios europeos.

Así, por ejemplo, Medicina en Barcelona no la acreditamos nosotros sino la agencia catalana (AQU Cataluña); o, en Valladolid, la verifica la agencia de Castilla y León; o, por ejemplo, el Grado de Medicina en las universidades andaluzas lo acredita la agencia andaluza, o los Grados que corresponden a facultades de Medicina gallega, los verifica la agencia de esta comunidad autónoma. Para el resto de autonomías, es la Aneca la que verifica los planes de estudios (bien porque carecen de agencias evaluadoras propias –caso, por ejemplo, de Extremadura–, bien porque, como digo, las que tienen no están validadas por la Unión Europea (UE).

¿Quiere decir que la evaluación de los planes de estudio es una competencia transferida a las comunidades autónomas?

En realidad no es que esté transferida. Simplemente, algunas comunidades autónomas disponen de su propia agencia –equivalente a la Aneca– para hacer los procesos de verificación, seguimiento y renovación o no de la acreditación. De modo que nosotros no hacemos la acreditación de todos los Grados de Medicina en España, pero sí de una parte muy relevante.

Por otra parte, a día de hoy, existen 31 Grados de esta carrera en las 50 universidades públicas españolas (teniendo en cuenta a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y a la Internacional de Andalucía). En cuanto a los planes de estudios de Medicina de las privadas, se verifican nueve de las 32 universidades existentes.

Si comparamos estas cifras con las del curso 2007-2008 vemos importantes diferencias. Entonces eran 26 las universidades públicas que impartían Medicina (frente a las 31 de ahora: hay, pues, un aumento de cinco). Y las universidades privadas, por entonces eran tan solo dos las que ofrecían el Grado de Medicina, frente a las nueve en la actualidad.

¿Existen diferencias a la hora de acreditar los planes de una universidad pública en relación con los de otra privada?

Nosotros no tenemos predeterminada ninguna decisión sobre ello. Aplicamos exactamente los mismos criterios a unas y otras universidades. Al final, valoramos en todo caso un plan de estudios, una memoria donde se incluye información acerca de los recursos humanos, infraestructuras… que, si cumplen una serie de criterios, reciben nuestro visto bueno con independencia de que su naturaleza sea pública o privada. Pero siempre ceñido al proyecto de título: falta la comprobación, a ciencia cierta, de aspectos como que los profesores son los adecuados para cada una de las asignaturas; que disponen de todos los laboratorios y prácticas que se presupone deben ofrecer… Todo esto se va a examinar ahora por medio de una auditoría para renovar los certificados de verificación expedidos en su momento. En otras palabras: se verá si están cumpliendo con todo lo que dijeron que iban a hacer.

De modo que muchas de las facultades españolas de Medicina han sido verificadas por la Aneca, y también se les ha hecho un seguimiento, pero éste ha sido a cierta distancia (por ejemplo, nos han informado de si cumplen con requisitos de información y transparencia, de la tasa de abandono de los estudios por los alumnos…) pero no existe una comprobación física de los resultados que está obteniendo la universidad en cuestión (no se acude a visitar las instalaciones, a entrevistar a los profesores, a los alumnos o a los egresados). Esto es lo que se va a hacer ahora, como digo, con la renovación de las acreditaciones.

¿En qué consiste, en la práctica, esta tercera fase de la acreditación?

Se designa a un grupo de expertos médicos que acuden a cada facultad de Medicina y comprueban si las cosas se hacen como se dijo que se hacían en la memoria entregada en su momento. Por ejemplo, un asunto muy manido es el del número de alumnos admitidos. A nosotros las universidades nos indicaron las plazas de admisión que ofrecían entonces en su memoria; pero nosotros no hemos hecho un seguimiento del número de matriculados, cosa que haremos ahora. Y la universidad tendrá que proporcionarnos esos datos que, de no coincidir con los que esgrimieron en la memoria de verificación, dará lugar a que activemos un protocolo perfectamente estipulado con las condiciones que debe reunir para justificar y mantener ese cambio (por ejemplo, si nos dijeron que admitían como máximo a 60 alumnos y ahora aceptan a 90 [en el primer curso], deberán redactar una memoria adicional que nos convenza de que poseen la capacidad física y técnica para asumir esa ampliación.



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