Un estudio muestra los beneficios de los programas de formación para fomentar una cultura pedagógica

La enseñanza en Formación Sanitaria Especializada (FSE) no para de evolucionar
Profesional sanitaria.


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La enseñanza en Formación Sanitaria Especializada (FSE) no para de evolucionar. La formación entre compañeros, a menudo entre alumnos de cursos superiores en el ámbito académico y médico, se ha reconocido como un enfoque valioso en la educación de Medicina. No obstante, hasta ahora pocos estudios habían explorado los programas diseñados específicamente para médicos internos residentes (MIR). Ahora, un estudio ha demostrado los beneficios de la enseñanza entre compañeros para convertir a los MIR en profesores de Medicina.

La investigación, publicada en BMC Medical Education, recuerda que en 2018 en un hospital docente no universitario de Suecia se impulsó una iniciativa ante la escasez de supervisores clínicos y educadores. Se lanzó un programa voluntario de desarrollo docente pedagógico como parte de la formación del residente de Medicina.

La medida involucró a MIR con un interés documentado en la educación para supervisar a estudiantes de Medicina y a sus compañeros. Desde el principio, el programa se concibió no solo como una iniciativa de enseñanza, sino también como una forma prematura de desarrollo docente por parte de los futuros especialistas, con el objetivo de fortalecer las habilidades pedagógicas y la identidad profesional de los participantes. Así, el nuevo estudio ha tenido como objetivo explorar cómo los MIR que participaron en esta formación experimentaron el desarrollo de sus habilidades docentes y su identidad profesional, así como sus vivencias en el programa.

Fomentar una cultura pedagógica


En este sentido, los autores realizaron un estudio cualitativo del programa de prácticas pedagógicas mediante entrevistas semiestructuradas con diez antiguos participantes, inscritos entre 2018 y 2024. Las entrevistas sirvieron para explorar sus experiencias en el programa y su influencia en sus posteriores roles profesionales tras terminar el MIR.

Los resultados se dividieron en tres apartados. El primero, la creación de un conjunto de herramientas pedagógicas, que destaca cómo los participantes adquirieron habilidades en simulación, retroalimentación y organización de eventos de enseñanza. El segundo tema, sobre la legitimidad profesional, pone énfasis en cómo el programa les brindó credibilidad como docentes y una plataforma para influir en el entorno de enseñanza en un hospital. Finalmente, el último ámbito resalta el desarrollo de una identidad como docente clínico, el aumento de la confianza y cómo los participantes asumieron nuevos roles como docentes clínicos.

Así, las principales conclusiones de los investigadores es que los programas de enseñanza entre compañeros para MIR "fortalecen las habilidades docentes, mejoran la identidad profesional y promueven la participación continua en la formación clínica".

Los autores también han sostenido que al integrar estos programas en la formación de residentes, los hospitales no solo pueden apoyar el desarrollo individual, sino "también fomentar una cultura pedagógica".
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