Luis Sánchez, nefrólogo y profesor de CTO, en las jornadas PostMIR.
La cuenta atrás para el
inicio de la residencia ya ha comenzado. Tras años de preparación, muchos médicos iniciarán en pocos meses su formación como especialistas en el
Sistema Nacional de Salud (SNS). Sin embargo, antes de esta nueva etapa se abre un periodo de grandes dudas: '¿habré elegido bien?' o ¿Seré capaz de afrontar este reto?', son algunas de las preguntas que más se repiten estos días entre los
futuros residentes.
Nada debe juzgarse solo por su comienzo, sino por el camino y el resultado final. Aun así, es habitual que muchos se interesen por saber qué hacer para empezar la residencia de la mejor manera posible. Causar buena impresión es una gran preocupación. Por ello,
Luis Sánchez, nefrólogo y profesor de CTO, ofreció algunas claves durante las recientes
jornadas PostMIR. Así, para él hay una cosa clara: encajar con el equipo desde el inicio de la residencia tiene más que ver con la actitud, que con los conocimientos. "La
falta de conocimientos es algo que, por lo general, es poco frecuente”, asegura.
Cómo integrarse en el servicio MIR
Sánchez sostiene que los problemas de integración son poco habituales y que, cuando aparecen, rara vez afectan a quienes mantienen una actitud proactiva. “La integración suele producirse de manera natural desde el inicio, siempre que exista una disposición abierta. El residente está en una
etapa formativa, por lo que son los adjuntos y tutores quienes deben acompañarlo y ayudarle a adquirir progresivamente los
conocimientos y habilidades necesarios”, insiste.
Según su experiencia, sentirse fuera de lugar está más vinculado a la actitud que a la falta de conocimientos. Por ello, lanza un mensaje de tranquilidad: nadie va a pedir a un
R1 que asuma grandes responsabilidades desde el primer día. “No se le exigen conocimientos avanzados ni una experiencia amplia. Lo que realmente se espera es una buena actitud: disposición para aprender, escuchar y
adaptarse al funcionamiento del servicio”, afirma.
"Sentirse fuera de lugar suele estar más relacionado con una actitud inadecuada", añade. En este sentido, subraya que tener una buena actitud implica también aceptar
consejos y correcciones con buena disposición, mostrar respeto hacia compañeros y superiores y adoptar una actitud colaborativa dentro del equipo. "En los
primeros momentos de la residencia, no se espera excelencia clínica inmediata, sino compromiso, interés y una conducta profesional adecuada", insiste.
Qué errores evitar durante la residencia
El
nefrólogo advierte, además, de la importancia de no bajar la guardia con el paso del tiempo. “El error más habitual no suele producirse en las primeras semanas, sino cuando el residente ya lleva uno o dos años y empieza a sentirse más seguro gracias al conocimiento adquirido”, explica.
Para Sánchez, el problema radica en el exceso de confianza. “Confiarse demasiado puede llevar a dejar de cuestionar las propias decisiones o a no pedir ayuda cuando es necesario. Es fundamental
mantener siempre una actitud reflexiva, preguntarse en qué se puede estar equivocado y saber cuándo consultar”, señala.“Esta recomendación no solo aplica a los residentes, sino también a médicos con años de experiencia”, concluye.
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