Los farmacéuticos Francisco Zaragozá y Alicia Wildpret.
La jubilación suele marcar el final de una vida profesional. Sin embargo, en la
farmacia comunitaria no son pocos los profesionales que deciden
prolongar su actividad más allá de la edad ordinaria de retiro. Detrás de esta realidad pueden influir muchos factores como los económicos, organizativos y generacionales, pero hay dos elementos que aparecen de forma recurrente entre quienes han dedicado décadas a esta profesión como son
la vocación y la relación construida con los pacientes.
El profesor Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá y estrechamente vinculado a la farmacia comunitaria desde su infancia y a través de la oficina de farmacia de su familia, considera que
la decisión de seguir activo responde "a una combinación de todos esos factores, con especial hincapié en las necesidades económicas, puesto que
la economía de las oficinas de farmacia ha decrecido bastante", explica.
"También pesa mucho
la vocación y el vínculo con los pacientes, lo que resulta muy satisfactorio y, a la vez, muy estimulante para estar actualizado y
seguir 'en forma' en todos los sentidos", sostiene Zaragozá, en una entrevista con
Redacción Médica.
Esa idea de mantenerse activo que tanto tiene que ver con
la idea de longevidad, es gracias al contacto diario con la población. Así lo refleja también el testimonio de Alicia Wildpret, farmacéutica titular en Lanzarote desde hace 35 años y exvicepresidenta de la Federación Europea de Distribución Farmacéutica (GIRP). En su caso,
la continuidad profesional se explica por "una mezcla de vocación, vínculo con los pacientes y relevo generacional".
Wildpret explica a este medio que su continuidad al frente de la farmacia responde a
una combinación de "vocación, vínculo con los pacientes y relevo generacional". En su establecimiento conviven distintas generaciones de farmacéuticos, pero también profesionales de diferentes orígenes culturales, una diversidad que considera una de las mayores riquezas del día a día. "Cada una aporta valores y fortalezas que se complementan. Me parece muy enriquecedor y disfruto del ambiente de trabajo con diferentes enfoques en todos los sentidos", asegura. Es más, reconoce que esa sensación de seguir aprendiendo y aportando es la que le mantiene en activo: "Me divierte y me enriquece y siento que todavía tengo mucho que aportarles; quizá el día que no me sienta así empiece a pensar en mi jubilación".
Una relación que trasciende la dispensación
La farmacia comunitaria ocupa una posición singular dentro del sistema sanitario por la cercanía que mantiene con la población. A diferencia de otros ámbitos asistenciales,
el farmacéutico acompaña a menudo a los pacientes durante décadas, siendo testigo de distintas etapas de su vida y de la evolución de sus problemas de salud.
Esa continuidad es precisamente uno de los aspectos que más valoran los profesionales veteranos. "
Es muy satisfactorio acompañar a las familias del barrio durante muchos años; son para nosotros y somos para ellos uno más de la familia", relata Wildpret.
La farmacéutica considera que
los propios pacientes perciben de forma positiva la combinación entre experiencia y renovación generacional. "El barrio también agradece y valora la mezcla de madurez y continuidad con la frescura y actitud de las nuevas generaciones", sostiene.
En opinión de Zaragozá, ese vínculo se sustenta además en la confianza depositada por ambas partes. Tras más de medio siglo observando la evolución de la profesión, asegura que
el farmacéutico sigue siendo una figura de referencia que "aporta conocimientos, seguridad y confianza, de manera que el paciente acude a su farmacia sabiendo que le van a resolver su problema de salud y de otras áreas", explica.
La experiencia como valor diferencial
La longevidad profesional también plantea una cuestión de fondo en este ámbito
: ¿qué aporta un farmacéutico con varias décadas de experiencia frente a un entorno sanitario cada vez más digitalizado?.
Para Wildpret,
la experiencia no puede entenderse sin el conocimiento adquirido durante la carrera, pero tampoco al margen de los años de ejercicio. "El conocimiento y la experiencia son cofactores, se potencian entre sí", resume. La formación universitaria, explica, constituye la base, pero es la práctica diaria la que termina dando profundidad al ejercicio profesional. Recurre incluso a un símil artístico: "La enseñanza universitaria son los brochazos de fondo de una pintura al óleo. Las 'luces', los destellos que dan vida y realismo, las aporta la experiencia". Por ello, defiende que en las farmacias convivan varias generaciones para que ese aprendizaje acumulado no se pierda y pueda transmitirse a los profesionales más jóvenes.
Para Zaragozá,
la experiencia acumulada continúa siendo un activo difícilmente sustituible. Aunque reconoce los cambios producidos en el acceso a la información sanitaria, advierte de que la consulta rápida en internet no puede reemplazar el criterio profesional.
"La gente más joven 'estudia' los casos en internet y con ello piensa que tiene todo resuelto", apunta. Sin embargo, recuerda que cuestiones como los mecanismos de acción de los medicamentos, los efectos adversos o las circunstancias particulares de cada paciente requieren una valoración profesional.
A su juicio,
la relación con los pacientes también ha evolucionado. Mientras que las personas mayores mantienen una confianza más estable en su farmacéutico de referencia, entre los más jóvenes observa comportamientos "más erráticos" y una menor fidelidad.
Wildpret también ha sido testigo de una profunda transformación de la farmacia comunitaria en las últimas décadas. A su juicio, el mayor punto de inflexión llegó con la
informatización de las oficinas de farmacia a principios de los años noventa y, posteriormente, con la implantación de la receta electrónica. Lejos de entender estos cambios como una amenaza para el trato cercano, considera que han reforzado la capacidad asistencial del farmacéutico. "Gracias a estos avances tecnológicos somos capaces de prestar una asistencia mucho más completa y eficiente", afirma. "Soy muy fan de las nuevas tecnologías y me enorgullece decir que mi profesión está al más alto nivel europeo en su desarrollo e implantación, lo cual es una gran ventaja asistencial para los pacientes".
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