Youssef Sedik Azerzagh Rihi presenta su método de estudio para lograr los mejores resultados en bachillerato y el grado

Del suspenso a la matrícula de honor en Medicina: el gran cambio de Youssef.
Youssef Sedik Azerzagh Rihi.


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La vida es sinónimo de transformación. Y es que nadie piensa o se comporta de la misma manera con 14 años que con 25. Sino que se lo digan a Youssef Sedik Azerzagh Rihi. Al arrancar en el instituto, el joven acostumbraba a raspar el aprobado, con caídas esporádicas en el lado del suspenso. En la actualidad, cursa quinto de Medicina en la Universidad del País Vasco y cuenta con un expediente académico inmaculado, gracias a la presencia casi constante del sobresaliente en su boletín de calificaciones. Un cambio que nace de la reflexión y el esfuerzo, pero también de un método de estudio basado en la constancia y la exploración en manuales de otros países y redes sociales.

En la cabeza de Azerzagh todavía resuenan las palabras de alguno de los profesores de su instituto en Galdakao (Bizkaia). "Me decían que, si no me ponía las pilas, me iba a ir muy mal en la vida", recuerda el estudiante. Y es que, durante los tres primeros años de la ESO, su objetivo era simplemente aprobar. Además, sus compañeros de clase no contribuían a pensar más allá del cinco. "Quizá mis compañías no eran las mejores y eso se reflejaba en mis notas y mi comportamiento", ha compartido con Redacción Médica.

El joven se transformó con la salida de sus anteriores compañeros del instituto antes de empezar cuarto de la ESO. "Comencé a centrarme en mis estudios y futuro. Si no cambia tu cabeza, no lo van a hacer tus acciones", ha indicado. Para ello, el primero paso fue buscar una meta vital. Medicina fue la respuesta. "Quería hacer una carrera complicada y prestigiosa, que me sirviera de motivación", ha agregado.


Método de estudio


No obstante, para acceder al grado facultativo, Azerzagh tuvo que modificar sus hábitos de estudio. "Yo dedicaba unas 10 horas el día antes del examen y ya. Pero, esa no es la solución", ha sostenido. Entonces, a partir de Bachillerato, comenzó a priorizar por la constancia y la rutina. Así, el estudiante dedicaba 240 minutos cada jornada a plantarse ante libros y apuntes. En estas sesiones, se centraba en comprender los contenidos básicos, más que en memorizar. Este cambio de abordaje, unido al trabajo diario, ayudó a mejorar su capacidad de retención. "Poco a poco vas viendo que los datos se quedan cada vez mejor en tu cabeza", ha añadido.

A su labor de comprensión y repaso, el joven agregó la evaluación de los conocimientos adquiridos. De esta forma, Azerzagh pide a la Inteligencia Artificial (IA) que le haga preguntas sobre el temario, con la misión de favorecer la fijación de la información. "Se trata de un método a largo plazo, que es la mejor forma para absorber contenidos y conceptos", ha comentado el estudiante. "Eso sí, el tiempo que destines tiene que ser de calidad, por lo que uno ha de focalizarte plenamente en el estudio", ha apostillado.


"El tiempo que destines al estudio tiene que ser de calidad"



Una serie de horas que no tienen que producirse exclusivamente frente a los libros. Y es que el alumno emplea también Youtube para la adquisición de contenidos. “Ver a una persona explicando un determinado concepto siempre viene muy bien”, ha destacado Arzezagh. Así, a base de vídeos, apuntes y constancia, el estudiante pasó de aprobar justo al 10 en Bachillerato. Calificaciones que le abrieron las puertas de la Universidad del País Vasco.


El proceso sigue en Medicina


Esta estrategia de estudio no se quedó en el instituto. Arzezagh la ha llevado a la facultad de Medicina. No obstante, ha tenido que aplicar algún cambio. Por ejemplo, la búsqueda de fuentes de calidad en la plataforma de vídeos se ha complicado, lo que le obliga a optar por autores anglosajones. Asimismo, los cuestionarios no tratan solo teoría, sino también de práctica. Los casos clínicos se han convertido en el eje de sus jornadas de estudio.

Sin embargo, las dificultades que le planteaba el volumen de temario encontraron respuesta en la biblioteca. En concreto, en el manual 'Fundamentals of Pathology' del facultativo estadounidense Husain A.Sattar. Una obra que ha dotado al estudiante de una base sólida para afrontar todos los retos del grado. "Me lo empecé a estudiar y puedo decir que este libro cambió mi vida", ha asegurado Arzezagh. Bajo su punto de vista, contar con las fuentes adecuadas es clave para no sufrir durante el periodo universitario. En su caso, conseguir matrículas de honor. "Yo recomiendo que los estudiantes se dediquen durante los tres primeros años a trabajar estos recursos", ha compartido. "Seguro que los seis siguientes se les pasarán como 'la mantequilla'", ha agregado.


"En el momento que adquieres una base, estudiar Medicina es bastante fácil y repetitivo"



Es más, el alumno de la institución académica vasca ha reconocido que estudia menos horas en el grado que en Bachillerato. "En el instituto eran muchas asignaturas muy distintas a las que tenías que dedicar tiempo, pero en Medicina está todo relacionado. En el momento que adquirí la base, todo es bastante fácil y repetitivo", ha aseverado. En concreto, Arzezagh emplea dos horas al día a la carrera, aunque los minutos se reducen de forma progresiva, a medida que ahonda en los contenidos de la disciplina facultativa.

De esta forma, no se auguran problemas en lo que resta de grado para Arzezagh. Más dudas tiene su futuro. El estudiante baraja especializarse en Cardiología, aunque también le gustaría ejercer como profesor universitario. Un abanico de posibilidades que se abrió a partir de un cambio de mentalidad en plena adolescencia. Al final, nada es permanente.
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