Pedro Soriano, director del máster de Salud Digital de la Universidad Europea.
Las redes sociales vinculan a los ciudadanos y pueden servir para que estos se informen de temas de actualidad, con publicaciones que van apareciendo en su
feed según su algoritmo o las cuentas que siguen. Pero, a pesar de los beneficios que tienen estas tecnologías, cada vez están más presentes los
bulos sanitarios, que con
el avance de la Inteligencia Artificial, día a día son más difíciles de distinguir de las informaciones fidedignas. Para ello, cada vez se hace más necesaria la figura de los profesionales de la sanidad, para que aporten rigor en este contexto. Uno de los que lo hace es
Pedro Soriano, enfermero de profesión y director del máster de Salud Digital de la
Universidad Europea:
“La educación sanitaria en redes sociales no puede quedar en manos de algoritmos o de perfiles no cualificados”, afirma a
Redacción Médica.
“El reto es que los profesionales sanitarios tenemos que estar en estas plataformas, es decir, tenemos que divulgar con conciencia y crear una conexión real con el ciudadano”, prosigue. Y es que, según apunta Soriano,
los sanitarios no solo dan datos, sino que les dan sentido, coherencia e información basada en evidencia científica: “Esa información es la que ayuda a las personas a tomar decisiones informadas sobre sobre su
salud en concreto”, incide el enfermero. Al hilo de esto, apunta a que el hecho de que los sanitarios se presten a hacer esta labor en redes sociales
es algo “altruista” y que ve necesaria la formación en la materia.
Construir la confianza del ciudadano en redes sociales
El director del máster de Salud Digital menciona que para conseguir que la persona que está viendo las redes sociales confíe en el sanitario como divulgador, tienen que construir esa confianza con tres pilares básicos.
“Uno es la habilidad y el conocimiento. Nosotros sabemos de lo que hablamos, no hablamos por hablar, no somos la
IA que genera un contenido explícito para ti en un momento dado.
Tenemos la habilidad y tenemos el conocimiento para hablar”, alega. En segundo lugar está la honestidad, algo que piensa que es verdaderamente importante.
En tercer lugar está el hecho de que no hay un fin lucrativo detrás de esta labor:
“Estamos por y para el bienestar de las personas. No nos olvidemos que el mundo de las
redes sociales está totalmente vehiculizado por negocios de grandes empresas y nosotros no tenemos ese fin. Queremos una sociedad más cuidada y que viva mejor”, puntualiza Soriano. Para conseguir esto, el primer paso es “estar donde está la gente”:
“Tenemos que traspasar la pantalla y llegar a los jóvenes que están en TikTok o en otras plataformas y que buscan respuestas de salud, porque al final todos las buscamos en un momento dado”, subraya.
Aunque haya
sanitarios que de forma altruista hacen esta labor en redes sociales, Soriano visualiza otro método más efectivo: “Lo ideal sería que cualquier área de específica de salud, cualquier hospital, tuviera sus redes con sus profesionales y que estuviese reglado”, admite.
Piensa que el binomio sanitarios-periodistas tiene que ser una realidad para “poder transmitir a la sociedad todos los consejos de salud con el mayor rigor posible”. Lamenta que a pesar de que cada vez hay más formación de este tipo para los sanitarios, después no se puede llevar a la práctica en muchos casos:
“¿Qué tiempo tiene un médico o una enfermera para poder dedicarle a las redes sociales en su horario laboral? Eso realmente no está estructurado ni fijado”, achaca.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.