María González, número 5 en el examen FIR 2026.
María González se presentó este mes de enero por primera vez al
examen FIR. Durante su preparación a la prueba tenía claro un objetivo:
"Quería darlo todo para hacerlo solo una vez". Lo que no imaginaba esta joven de Torrelaguna, un pequeño pueblo de la sierra norte de Madrid, es que su debut en la prueba no solo le abriría las puertas del hospital, sino que la situaría en el
Top 5. Además, la felicidad ha sido compartida: su pareja, compañero de fatigas y estudios, ha alcanzado el número 15. "
No estar sola durante estos meses tan duros ha sido muy importante", cuenta González a
Redacción Médica.
La trayectoria de María es la de alguien que sabe adaptarse a los giros del destino. Graduada en el
doble grado de Farmacia y Biotecnología por la Universidad Europea de Madrid, confiesa que su llegada a esta disciplina fue fruto de un azar del que hoy se alegra. "Un error bastante tonto, pero igual de gracioso, y una beca de la universidad me llevaron a la doble titulación", relata. Fue allí donde descubrió que su lugar no estaba solo entre tubos de ensayo.
Aunque pasó por laboratorios de prestigio como el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, sentía que le faltaba algo. "Me decidí por
hacer el FIR tras las prácticas de la carrera; me encontré con profesionales maravillosos y pacientes muy agradecidos que hicieron que
me apasionara el hospital", explica. Aquella chispa clínica fue la que la empujó a encerrarse a estudiar tras terminar sus estudios en 2024.
La fórmula del éxito en el FIR: "No madrugar y entrenar"
La preparación de un examen de
Formación Sanitaria Especializada suele asociarse a una
disciplina monacal, pero María mantuvo una filosofía propia, alejada de los manuales de autoayuda. Su método fue, en sus propias palabras, "un poco desordenado y caótico", pero tremendamente efectivo. "Mi clave fue mantener el método de la carrera:
estudiar mucho, entrenar y no madrugar", confiesa.
Durante el intensivo, sus jornadas oscilaban entre las 10 y las 13 horas diarias de estudio, seis días a la semana. Los domingos eran sagrados: gimnasio por la mañana y simulacros por la tarde. "Si veía que la
atención ya no se podía recuperar,
paraba un rato para entrenar y despejarme", recuerda.
No obstante, González tuvo la suerte de que no pasar sola por todo este procceso. "En mi preparación fue fundamental el apoyo de mi familia y de mi pareja.
Nos conocimos en la carrera y
decidimos hacer los dos el FIR", explica. Y es que, además de superar esta preparación acompañada por una de las persona más importantes de su vida, llegó el momento de conocer los resultados. Aunque confiesa que ella ya intuía su número de orden al haber metido sus respuestas en la plataforma de estimación, fue aún más alegría conocer el resultado de su pareja.
Elegir plaza FIR
"En ese momento también me enteré de que
mi pareja había obtenido el puesto número 15, por lo que fue todavía más alegría saber que lo habíamos conseguido los dos y que teníamos muchas posibilidades de elegir la misma ciudad", relata. "Rápidamente escribí a mis amigos y el resto de familia para contárselo, el examen me salió bien pero no me lo esperaba para nada y lo confirmé el día que salieron las listas provisionales. Fue de madrugada tras llegar a casa después de una cena con amigos al enterarme de que por fin habían salido".
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"Creo que el farmacéutico de hospital tiene un equilibrio bueno entre las condiciones laborales y el horario"
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Ahora, con el título de "top 5" bajo el brazo, González mira al mapa de España con total libertad para elegir donde escribir su siguiente capítulo. Aunque baraja destinos com
o Alicante, Madrid o Barcelona, tiene claro
qué tipo de farmacéutica quiere ser: una de las que pisa la planta del hospital.
"Valoro mucho una formación clínica en la que el farmacéutico pase tiempo con los pacientes y esté integrado con el resto de profesionales", asegura. Para ella, el esfuerzo hercúleo de este año ha valido la pena. No solo por el prestigio del puesto, sino por la oportunidad de participar en la evolución de una profesión que siente vibrante y necesaria. "Creo que el
farmacéutico de hospital tiene un equilibrio bueno entre las condiciones laborales y el horario, ya que me permite hacer lo que más me gusta y además tener vida fuera del trabajo", apunta. "Sin duda, el esfuerzo valdrá la pena en el futuro ya que me va a permitir dedicarme a lo que me apasiona".
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