Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 19:05
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"Hemos podido perder una batalla, pero la guerra ni de coña"

Son las palabras de Julián Rodríguez, padre de Mario que murió de leucemia y se sometió a una terapia pseudocientífica

Julián Rodríguez.
"Hemos podido perder una batalla, pero la guerra ni de coña"
Jesús Arroyo
Miércoles, 31 de enero de 2018, a las 17:20
“Se han dado prisa en dictar sentencia”. Con estas palabras Julián Rodríguez, el padre de Mario Rodríguez, el joven que falleció de leucemia y que recibió un tratamiento pseudocientífico, evidencia la rapidez que esta vez ha tenido la Justicia para absolver al curandero que trató a su hijo con medicina ortomolecular.

Este miércoles, una semana después de que se celebrara el juicio, el juzgado de lo Penal número 10 de Valencia ha absuelto a José Ramón Llorente de los dos delitos de los que se le acusaba, intrusismo y homicidio por imprudencia grave.

Esta decisión judicial para nada ha desanimado a Julián Rodríguez que ya ha anunciado presentará recurso de apelación ante la Audiencia Nacional porque “hemos podido perder una batalla, pero la guerra ni de coña”.
Según relata, la decisión del juez “ha hecho prevalecer los razonamientos basados en la tesis de la defensa y la declaración de Josefa Rubio -madre de Mario- y su hermana Isabel, pasando por encima gravemente de las declaraciones mías y de cuatro testigos más”.

Precisamente, entre los testigos se encontraban varios profesionales médicos aportados por la acusación. Según Rodríguez, el magistrado no ha dado por validos “los propios informes del hospital donde consta que José Ramón Llorente retrasó el ingreso de Mario en el hospital, tras el rebrote de leucemia, porque iba a proporcionarle un pseudotratamiento mejor”. Como él bien ha relatado en diferentes ocasiones este retraso le supuso un estado clínico casi terminal.

Ahora la Audiencia Provincial de Valencia tendrá la próxima palabra sobre el caso que juzga el uso de pseudoterapias sobre pacientes y la intromisión de José Ramón Llorente en el tratamiento del joven. Aunque la sentencia ha podido parecer un duro varapalo a las intenciones de hacer justicia de este padre coraje, nada más lejos de la realidad. “He llegado a un momento en la que he adquirido una fortaleza que jamás pensé alcanzar”, asevera con energia con la vista puesta en hacer justicia.