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La mortalidad por hipertensión aumenta un 90% en la última década

Según advierte la Fundación Española del Corazón

El presidente de la FEC, Carlos Macaya.
La mortalidad por hipertensión aumenta un 90% en la última década
Redacción
Lunes, 13 de marzo de 2017, a las 17:50
Solo en los últimos diez años, la hipertensión arterial y sus enfermedades asociadas han provocado un 90 por ciento más de muertes entre los ciudadanos, un dato revelado por un estudio de la Fundación Española del Corazón (FEC) que utiliza como fuente, a su vez, información del Instituto Nacional de Estadística (INE).

“Mientras que en 2005 la hipertensión provocaba 6.661 fallecimientos, en 2015 ya es la causante de 12.674”, ha advertido Carlos Macaya, presidente de la FEC, quien ha puntualizado que “además, la hipertensión es factor de riesgo de otras enfermedades cardiovasculares como el infarto y el ictus, por lo que seguramente es causante de muchas más defunciones”.

En efecto –han advertido fuentes de la FEC– la hipertensión arterial supone una mayor resistencia para el corazón a la hora de ejercer presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre a los órganos del cuerpo.

Mortalidad por hipertensión arterial y patología asociada. Fte.: Casa del Corazón.

Mortalidad por hipertensión arterial y patología asociada. Fte.: Casa del Corazón.

“Por tanto, el corazón aumenta su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo, lo que puede desembocar en insuficiencia coronaria y angina de pecho”, han precisado.

Más riesgo de arritmias, arteriosclerosis y trombosis

“Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias. La hipertensión también propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (inducen riesgo de infarto de miocardio o infarto cerebral)”; por ello, resulta fundamental mantener los niveles de HTA bien controlados, manteniendo los niveles de máximos de presión arterial sistólica (máxima) entre 120-129 milímetros de Mercurio, y las de diastólica (mínima) entre 80 y 84 milímetros de Mercurio.

“Ante estas cifras, prevenir y tratar la hipertensión es primordial en nuestro país. La reducción de la sal añadida en nuestros alimentos debe ser una prioridad para nuestros políticos e industria alimentaria; pero no solo de ellos; retirar el salero de nuestra mesa es una medida que podemos, y debemos, realizar cada uno de nosotros en nuestro día a día”, ha precisado Macaya.

“Además, es fundamental la adherencia al tratamiento de los pacientes que tienen la hipertensión arterial establecida y necesitan terapia adecuada para ello”, ha añadido.