Los efectos del Real Decreto 666/2023 tienen un impacto directo sobre el estrés laboral de los veterinarios.

Los efectos del Real Decreto 666/2023 tienen un impacto directo sobre el estrés laboral de los veterinarios.

Salud animal

'Desaliento' veterinario por el decreto de medicamentos: el 75% lo tilda de “injusto” y afirma que aumenta su estrés laboral

El 74,26 por ciento de estos profesionales considera que la norma “es injusta y perjudica seriamente” su ejercicio.

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Los efectos del Real Decreto 666/2023 tienen un impacto directo sobre el estrés laboral de los veterinarios, según se sugiere en un estudio que apunta a que el 74,26 por ciento de estos profesionales considera que la norma “es injusta y perjudica seriamente” su ejercicio.

Desde Gosbi, que ha hecho público este informe sobre la situación actual de los veterinarios de España, subrayan esa vinculación entre el actual marco regulatorio y la sensación de sobrecarga de estos trabajadores. “El 73,27 por ciento de los encuestados otorga una puntuación de 8 o superior sobre 10 al impacto del Real Decreto 666/2023 en su estrés laboral, y el 74,26 por ciento considera que la norma es injusta y perjudica seriamente la práctica veterinaria”, explican.

Consultados al respecto por Redacción Médica, los autores del estudio sostienen que la normativa “establece además determinadas condiciones para la prescripción y el uso de medicamentos, particularmente antimicrobianos, que una parte de la profesión percibe como una reducción de su margen de decisión clínica”.

“Es razonable pensar que esa distancia entre la expectativa de ejercer una profesión eminentemente clínica, con capacidad de decisión sobre el tratamiento de los pacientes, y una realidad percibida como cada vez más condicionada por cargas administrativas y regulatorias pueda contribuir también a esa frustración profesional -continúan-. No obstante, esta última relación debe entenderse como una interpretación del conjunto de resultados y no como una causalidad demostrada específicamente por el estudio de Gosbi”.

Cabe recordar que este mismo sábado, el Comité de Crisis Veterinario se manifestará en Barcelona contra el citado decreto para exteriorizar su rechazo hacia medidas como la restricción para el uso de ciertos antibióticos más potentes (hay obligación de seguir un procedimiento de ‘escalada’, lo que implica que deben comenzar con medicamentos básicos), lo que puede provocar retrasos en tratamientos urgentes. También advierten de una mayor carga burocrática al tener que volcar las prescripciones al citado sistema Presvet, así como de limitaciones en la dispensación dado que no se puede vender de forma directa al público: las familias deben acudir a una farmacia con la receta para adquirir el fármaco. Por otro lado, se prohíbe el uso de medicamentos humanos independientemente de que tengan el mismo principio activo y sea más accesible.

El 76,24% de los veterinarios está descontento con su salario

Respecto a otras causas del ‘burnout’ veterinario, estas mismas fuentes señalan al exceso de carga laboral (71,29 por ciento), seguido de la burocracia y los trámites administrativos (62,38 por ciento). A continuación aparecen la falta de reconocimiento social y la presión de los clientes, ambas con un 52,48 por ciento; y las decisiones difíciles vinculadas a la práctica veterinaria como eutanasias o limitaciones de recursos (45,54 por ciento).

Este contexto se combina con otros factores estructurales: el 76,24 por ciento considera que su salario no refleja adecuadamente su nivel de responsabilidad y carga emocional, y un 34,65 por ciento realiza guardias o turnos nocturnos.

“En conjunto, los resultados dibujan una combinación de sobrecarga laboral, presión administrativa y regulatoria, exigencia emocional y percepción de escaso reconocimiento. El resultado es especialmente preocupante: el 94,05 por ciento afirma haber experimentado agotamiento emocional en las cuatro semanas anteriores a la encuesta y un 51,48 por ciento lo experimenta de forma frecuente o constante”.

Dificultades para desconectar en la profesión veterinaria

El estudio muestra asimismo que la dificultad para desconectar está muy extendida entre los veterinarios: solo el 22,77 por ciento afirma poder hacerlo siempre, mientras que el 77,23 por ciento tiene dificultades para desconectar regularmente. "Además, el 59,40 por ciento señala que el trabajo interfiere de forma frecuente o continua con su vida personal y familiar. Aunque la encuesta no pregunta directamente por las causas de esa dificultad, los resultados reflejan que la veterinaria es una profesión sometida a una carga emocional especialmente intensa", advierten los investigadores.

No se trata únicamente del volumen de trabajo: los profesionales tienen que afrontar situaciones de gran implicación emocional, como la toma de decisiones difíciles —entre ellas eutanasias o limitaciones de recursos, señaladas por el 45,54 por ciento como un factor que contribuye al agotamiento—, además de la presión de los clientes, mencionada por el 52,48 por ciento. A ello se suman las guardias, la disponibilidad y la responsabilidad asociada al bienestar de los animales.

“Esta dimensión emocional puede hacer que el trabajo no termine necesariamente cuando acaba la jornada. En una profesión con un fuerte componente vocacional y de cuidado, resulta comprensible que determinados casos, decisiones o preocupaciones continúen presentes fuera del centro de trabajo”.