Pepe Serrano Marchuet, vocal del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Imagen del Comité Asesor de Vacunas de la AEP.
Nuevo calendario vacunal de Trump: más brotes de sarampión a corto plazo en niños y trabas en "tiempo, dinero y disponibilidad"
Pediatría advierte que separar la triple vírica puede dificultar la inmunización en y favorecer el repunte de enfermedades transmisibles
La decisión de Estados Unidos de modificar sus recomendaciones federales de vacunación infantil ha encendido las alarmas entre los pediatras españoles. La nueva política impulsada por la Administración de Donald Trump reduce de 18 a 11 el número de enfermedades frente a las que se recomienda la inmunización infantil de forma general y plantea, entre otras medidas, administrar por separado las vacunas frente al sarampión, las paperas y la rubéola, en lugar de utilizar la triple vírica combinada. Por eso, para Pepe Serrano, vocal del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el principal riesgo es que una mayor complejidad termine reduciendo el número de niños que completan sus pautas de vacunación.
El cambio se produce mediante una orden ejecutiva que insta a revisar las recomendaciones federales y a dar un mayor peso a la decisión de los padres. La medida no significa que todas las vacunas afectadas dejen inmediatamente de estar disponibles, pero sí modifica su consideración dentro de las recomendaciones nacionales y puede tener repercusiones sobre su acceso y financiación.
Más obstáculos para completar la vacunación
Serrano considera que separar la vacuna triple vírica en tres preparados introduce dificultades que actualmente no existen con la formulación combinada. “Va a ser más difícil administrarlas por cuestión de tiempo, por cuestión económica, por cuestión de disponibilidad para los padres y por cuestión de disponibilidad para la vacuna”, explica.
El pediatra señala además que el planteamiento estadounidense se enfrenta a un problema práctico: las vacunas individuales frente a sarampión, paperas y rubéola no forman actualmente parte de la oferta disponible en Estados Unidos como alternativa habitual a la triple vírica. Según ha indicado, para aplicar la nueva estrategia sería necesario primero disponer de estos productos y posteriormente obtener las correspondientes autorizaciones regulatorias de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
La prensa estadounidense también ha recogido que las vacunas individuales que permitirían separar la triple vírica no están actualmente disponibles en el país. A juicio del representante de la AEP, esta combinación de factores podría terminar "en una caída de las coberturas vacunales" y, por lo tanto, en un "aumento de estas tres enfermedades transmisibles a corto o medio plazo".
El sarampión, el principal riesgo
Entre las tres enfermedades, Serrano destaca especialmente el sarampión por su elevada capacidad de transmisión. El problema, recuerda, no se limita a los síntomas habituales de la infección. “El sarampión es de las más contagiosas que hay y no es, como mucha gente cree, una enfermedad simple de fiebre, malestar y cuatro granitos en niños”, afirma.
El pediatra advierte de que la infección puede ocasionar complicaciones graves y, en una proporción reducida de los casos, consecuencias potencialmente mortales. La preocupación aumenta en un contexto en el que Estados Unidos ya ha registrado nuevos brotes de sarampión. Serrano sostiene que una reducción de las coberturas podría acelerar la transmisión porque "la vacuna es la única medida preventiva que existe" y, al disminuir el número de personas inmunizadas, aumenta el número de individuos susceptibles al virus.
El experto explica que la elevada cobertura vacunal permite frenar las cadenas de transmisión cuando aparece un caso importado. Como ejemplo, apunta que en España la cobertura frente al sarampión ronda el 98 por ciento y que esta protección poblacional dificulta que un caso aislado genere una cadena amplia de contagios. "El desarrollo de la enfermedad, la transmisibilidad de la enfermedad, cuando estamos en un entorno no vacunado, es muy importante”, añade.
Los bebés, entre los más vulnerables
Aunque el descenso de la inmunización puede afectar a toda la población, Serrano pone el foco en los bebés que todavía no han alcanzado la edad habitual para recibir la vacuna. Durante los primeros meses de vida, los niños pueden contar con "anticuerpos maternos que han atravesado la placenta durante el embarazo". Esta protección disminuye progresivamente, dejando a los lactantes cada vez más expuestos antes de que puedan recibir la vacunación correspondiente.
Por ello, una disminución general de las coberturas no solo afectaría a quienes deciden no vacunarse, sino que podría aumentar indirectamente la exposición de personas que todavía no pueden estar completamente protegidas.
“No hay ningún beneficio” en separar la triple vírica
Sobre si existe alguna ventaja médica o beneficio que justifique sustituir la vacuna combinada por tres vacunas independientes, Serrano es tajante: "No hay absolutamente ninguno”. El vocal de la AEP sostiene que los organismos reguladores y las autoridades sanitarias han respaldado durante años la utilización de la vacuna combinada porque facilita la administración y favorece el cumplimiento de las pautas.
En este sentido, considera que la modificación estadounidense no responde a una necesidad médica, sino que añade obstáculos a un proceso que actualmente es más sencillo para las familias y para los profesionales sanitarios.
Una medida con efecto más político que práctico
A pesar de su preocupación por el mensaje que transmite la nueva política estadounidense, Serrano considera que sus efectos prácticos inmediatos podrían ser más limitados de lo que inicialmente parece. La razón está, por un lado, en la estructura descentralizada del sistema estadounidense y, por otro, en la falta de disponibilidad inmediata de las vacunas individuales necesarias para aplicar la separación de la triple vírica.
“La repercusión de esto yo creo que es más mediática que práctica”, afirma. Y es que, según Serrano, los estados tienen capacidad para establecer sus propios calendarios y recomendaciones. En este sentido, asegura que aproximadamente 23 de 46 estados se han pronunciado en contra de seguir la nueva orientación federal, aunque prevé que puedan sumarse más.
Finalmente, Serrano no cree que la decisión estadounidense vaya a imitarse en España o Europa, ya que considera que los mecanismos regulatorios y sanitarios hacen "muy improbable" que se adopte una decisión de estas características. Sin embargo, sí identifica otro posible efecto: la influencia del mensaje político sobre la percepción social de las vacunas. “El peligro que yo le veo es que estas difamaciones y tonterías dan alas a aquellos que ya están comulgando con estas teorías antivacunas”, afirma, concluyendo que las decisiones sobre vacunación deben sustentarse en la evidencia científica y no en declaraciones políticas.