Jugadores del CD Tenerife y del FC Andorra rodean al jugador tinerfeño Jesús de Miguel

Jugadores del CD Tenerife y del FC Andorra rodean al jugador tinerfeño Jesús de Miguel / Imagen del FC ANDORRA

Medicina

La "inevitable" muerte del futbolista Jesús de Miguel: "Ninguna otra actuación sanitaria habría cambiado el desenlace"

El especialista en Medicina del Deporte, Pedro Manonelles, descarta que el protocolo de actuación sanitaria haya influido en el trágico desenlace, dada la magnitud del impacto y los daños que produjo al futbolista

Y además: Más de 2.500 deportistas bajo vigilancia: así trabajan los servicios médicos del Barça

Publicada

El mundo del fútbol ha amanecido esta mañana con la triste noticia del fallecimiento de Jesús de Miguel, jugador del CD Tenerife, tras un fuerte impacto durante el partido que disputaba este lunes contra el portero del equipo rival. La conmoción ha sacudido al mundo del deporte, en vilo desde que ayer fuera inmediatamente trasladado al hospital a causa del fuerte impacto que recibió en el tórax. A primera hora de esta mañana, su propio club confirmaba el fallecimiento del futbolista, tras haber empeorado su pronóstico durante la noche. Para el especialista en Medicina del Deporte, Pedro Manolelles, un impacto de estas características hacía prácticamente inevitable el trágico desenlace.

De esta forma, en declaraciones a Redacción Médica el doctor excluye que se pueda atribuir responsabilidad alguna al protocolo de intervención sanitaria o la actuación sobre el terreno de juego. En esta línea resalta que la imprevisibilidad de la colisión deja poco margen para reforzar las acciones preventivas contempladas en las directrices sanitarias, descartando la aplicación de medidas extraordinarias de protección como el empleo de petos torácicos, por tratarse de algo desproporcionado.

A juicio del experto, el pronóstico revistió una gravedad crítica desde el propio terreno de juego: "Además, lo que probablemente ha provocado la muerte del futbolista son patologías extraordinariamente graves. Cuando lo vimos ya era bastante previsible que el futbolista falleciera". Pese a ello, defiende la rigurosidad de la intervención de urgencia: "Pero desde el punto de vista del protocolo es correcto".

El choque se produjo en el tiempo de descuento, cuando el portero del FC Andorra, Nico Owono, colisionó a una gran velocidad y en el aire contra el futbolista del Tenerife, impactando con su rodilla sobre el pecho del futbolista fallecido. En base a la información publicada y las imágenes del momento del impacto, Manonelles recrea los pasos imprescindibles que no duda que se han seguido en la atención del deportista. La atención comienza con la estabilización del paciente sobre el terreno de juego para devolverle la conciencia, como aparentemente sucedió. A continuación, especifica que el protocolo de la Federación Española de Fútbol tiene establecidos los centros de derivación para cada estadio, así como la presencia de una ambulancia medicalizada de soporte.

Para el especialista, la existencia de más recursos sanitarios o la modificación del protocolo no habría cambiado el resultado del mismo: "No hay nada que hacer. Quiero decir que ninguna otra circunstancia hubiera evitado este accidente fatal, pienso yo. Y realmente, si fue así, que todo parece indicar que es así, no podemos proteger todas las circunstancias. Hay un margen ahí que se escapa a las posibilidades de prevención".

Las hipótesis sobre el fallecimiento

Respecto al tiempo que el delantero permaneció sin pulso sobre el césped, según apuntan diversas informaciones, Manonelles señala la viabilidad fisiológica de una reanimación de tales características, sin ocultar las devastadoras secuelas que acarrea un episodio como este: "20 minutos de parada no es una cosa muy habitual, pero en algunos casos sí que se puede recuperar el ritmo cardíaco". No en vano, apunta que una parada tan prolongada en un adulto y en condiciones de temperatura normal, desemboca en una "probabilidad extrema de tener daño neurológico". En esa línea, recuerda que estos rescates solo suelen darse sin secuelas "en niños y en ambiente muy frío. Porque el frío preserva los órganos bastante. Pero en condiciones normales 20 minutos de parada es casi seguro que habrá, si se recupera, que es difícil, seguro que habrá daños neurológicos como por lo visto ha habido".

En el plano estrictamente diagnóstico, Manonelles descarta que el hecho de competir "en caliente" incremente la vulnerabilidad del cuerpo y expone dos hipótesis clínicas. La primera es la conocida como commotio cordis: "Una es una parada cardíaca producida por un fenómeno muy peculiar que se llama commotio cordis. Es de los pocos nombres en medicina que se utilizan. La traducción es conmoción cardíaca. Es una contusión que tiene la desgracia de que se produce un momento muy vulnerable del ciclo eléctrico del corazón".

Sin embargo, dado que el futbolista sobrevivió varias horas tras ser estabilizado, el especialista se inclina decididamente por una rotura orgánica o vascular de extrema gravedad: "Por eso yo más me inclino a pensar que lo que podría haber pasado, porque ha vivido varias horas la persona, fuera una rotura de algún órgano, del propio corazón, de la aorta, etc. Esas dos circunstancias comprenderá que son tremendamente graves y muy difíciles de poder recuperar". Para ilustrar la magnitud del traumatismo, concluye estableciendo una analogía directa con la siniestralidad vial: "Lo mismo que un accidente de coche. Uno se choca contra el volante y puede romper vísceras (...) Lo que es evidente es que el choque fue de muy alta energía, por no decir violento".