María Irigoyen, psiquiatra en el Hospital Universitario Santa María de Lérida.
La prevención del suicidio médico pasa por establecer "cribados de salud mental y grupos de gestión del malestar"
Un estudio identifica 400 suicidios entre profesionales en España entre 2003 y 2022, detectando tasas de mortalidad superiores a las de la población general entre las sanitarias de determinadas edades
Y además: El Congreso urge a romper el estigma del suicidio y aborda la formación específica en universidades
La prevención del suicidio entre los profesionales sanitarios requiere ir más allá de la atención individual y actuar también sobre las condiciones en las que desarrollan su trabajo. Mejorar la organización laboral, facilitar la detección temprana del malestar psicológico y eliminar las barreras que dificultan pedir ayuda son algunas de las medidas necesarias para abordar un problema que afecta también al colectivo médico. Así lo plantea la María Irigoyen, psiquiatra del Hospital Universitari de Santa Maria de Lleida, en Redacción Médica. Además, la especialista propone incorporar cribados de salud mental a las revisiones habituales de los profesionales sanitarios y crear espacios para gestionar el malestar y resolver conflictos.
Y es que a partir de los resultados del estudio La mortalidad de los médicos en España: análisis de las causas de muerte durante el periodo 2003-2022, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC) en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el trabajo identifica 400 suicidios entre médicos en España durante esas dos décadas y pone de manifiesto diferencias relevantes según el sexo y la edad.
Aunque el riesgo de morir por suicidio entre los médicos es un 33 por ciento inferior al de la población general, el suicidio representa entre el 1,4 y el 1,5 por ciento de sus fallecimientos, frente al 0,8 por ciento del conjunto de la población. Entre las médicas, además, constituye la cuarta causa de muerte y concentra el 3,3% de las defunciones, frente al 0,4 por ciento entre las mujeres de la población general.
Las diferencias por sexo y edad, claves para la prevención
El análisis revela un comportamiento diferente según el sexo. Entre los hombres médicos, las tasas de mortalidad por suicidio son inferiores a las de los hombres de la población no médica. En cambio, entre las mujeres médicas de 25 a 44 años y de 55 a 64 años, las tasas superan las registradas entre las mujeres de la población general de las mismas edades.
La especialista precisa que el estudio no permite establecer las causas de estas diferencias, aunque apunta a circunstancias que pueden contribuir al malestar psicológico. Entre ellas menciona ·la autoexigencia y las dificultades para gestionar el estrés en situaciones de sobrecarga·, aspectos que diversos estudios han abordado durante las etapas formativas de la carrera, especialmente entre las estudiantes.
También señala las dificultades de conciliación familiar. "Sigue siendo un aspecto cada vez más logrado pero imperfecto en el cual la mujer, habitualmente, sigue desempeñando tareas de cuidadora en su núcleo familiar tanto con los descendientes como los ascendentes", explica. Estas responsabilidades pueden ser "complejas de compaginar con la actividad asistencial, docente e investigadora, las guardias, los traslados y los cargos de responsabilidad".
Irigoyen considera que conocer las vulnerabilidades específicas puede ayudar a orientar las intervenciones. "Conociendo vulnerabilidades concretas, lo lógico sería aplicar medidas específicas y observar su impacto", afirma.
Sobrecarga laboral y dificultad para pedir ayuda
Las condiciones de trabajo también pueden influir en el bienestar psicológico de los profesionales. Irigoyen enumera "las horas de trabajo acumuladas, los turnos de noche, la incertidumbre por la inestabilidad contractual, los traslados, los conflictos laborales, las amenazas y agresiones y la elevada carga de trabajo" como algunas de las circunstancias que pueden generar malestar.
A estos factores se suma "la dificultad para reconocer el propio sufrimiento y buscar atención". En primer lugar, menciona la complejidad de "reconocernos enfermos y el elevado compromiso con nuestra profesión como para 'abandonar' nuestra tarea asistencial", apunta. La psiquiatra añade que algunos profesionales recurren a compañeros de manera informal o intentan tratarse por su cuenta, en lugar de acudir a los canales adecuados. También advierte de que, ocasionalmente, "el abuso de sustancias para contrarrestar el malestar puede empeorar el cuadro psicopatológico".
Aunque reconoce que el estigma ha disminuido con el tiempo, considera que todavía persisten reticencias a solicitar ayuda. En este sentido, destaca la labor de los colegios oficiales de médicos a través del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), basado "en la accesibilidad, la confidencialidad y la rehabilitación" de los profesionales.
Detección precoz y cambios en los hospitales
La prevención requiere, según Irigoyen, una detección "desde los agentes de proximidad". Entre las señales de alarma que pueden advertir de una situación de vulnerabilidad menciona "los cambios de humor relevantes, el aislamiento, la irritabilidad, la falta de atención a las tareas, la fatiga, falta de celeridad y los cambios de hábitos".
"Un acompañamiento próximo para detectar problemas pronto es fundamental para activar la ayuda pertinente y evitar una escalada", afirma. La detección, añade, debe involucrar a las familias, los compañeros de trabajo y los responsables de los equipos.
En el ámbito institucional, la especialista propone incorporar "cribados de salud mental" a las revisiones habituales de los trabajadores, establecer grupos para resolver conflictos y crear "grupos" de gestión del malestar. También reclama liderazgos que favorezcan relaciones laborales basadas en la equidad, teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada profesional.
Pese a los años de experiencia del Paime y al reconocimiento de su utilidad, Irigoyen señala que todavía existe estigma y reticencia a recurrir a este programa y a los Servicios de Salud Laboral y Medicina preventiva.
Normalizar la atención a la salud mental
Para la psiquiatra, el objetivo es integrar el cuidado psicológico en la práctica habitual del sistema sanitario, tanto mediante la identificación temprana de las dificultades como a través de medidas preventivas.
"Deberíamos consolidar la normalización del abordaje del malestar psíquico. Incorporarlo como una dificultad más que puede acontecer, estar entrenados en su identificación y establecer pautas de abordaje según su severidad", sostiene.
La especialista concluye que la prevención también pasa por mejorar las condiciones en las que trabajan los profesionales: "La mejor atención, empieza con medidas preventivas y orientadas a la promoción de la salud generando un ambiente laboral sano, organizado, justo y equilibrado para que cada profesional pueda desarrollar su elevado compromiso con la profesión en un ambiente seguro y protector".