Susana y Silvia, enfermeras.

Susana y Silvia, enfermeras.

Enfermería

De acompañarla al hospital a trabajar juntas: "Somos dos generaciones de enfermeras"

Silvia creció acompañando a su madre por los pasillos de un hospital sin imaginar que años después acabarían trabajando juntas como enfermeras en el mismo centro de salud

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Silvia siempre ha hecho buen equipo con su madre, Susana. Mucho antes de compartir pacientes en el mismo centro de salud, ya la acompañaba los domingos al hospital, donde su madre trabajaba como enfermera en la planta de maternidad. "Repartía desayunos, preparaba cunas y, más adelante, ya la acompañaba en las rondas de medicación", recuerda esta enfermera. Aquellos pasillos la vieron crecer y, aunque ella no lo imaginaba -soñaba con estudiar Criminología- la acabaron enseñando un mundo que se convirtió en su verdadera vocación. Hoy, años después, las dos trabajan codo con codo, aunque en consultas diferentes, demostrando que aquella niña que seguía a su madre por los pasillos nunca dejó de hacer equipo con ella.

"¿Te acuerdas cuando eras pequeña? ¿Cuántos años tenías cuando te ponías el despertador para venirte al hospital?", le pregunta Susana a su hija. "Unos diez o así", responde ella, que recuerda perfectamente esos días. Yo no la quería molestar después de toda la semana de colegio, pero ella se ponía el reloj todas las mañanas y esperaba preparada en la puerta", recuerda Susana. "Me quedaba enorme el pijama de enfermera, siempre lo iba arrastrando", recuerda con una sonrisa. Incluso le pedían hacer el parte de planta sobre la evolución de las pacientes. "Me daban un papel y me decían: 'Apunta lo que tú creas'. Y yo decía: '¿Qué apunto?'. Hablaban de 'gestante 39+6', 'bolsa rota', 'meconio'... ", detalla Silvia, que, entre risas, asegura que no entendía nada.

Silvia con 11 años en el 12 de Octubre.

Silvia con 11 años en el 12 de Octubre.

Con el paso de los años dejó de limitarse a observar: empezó a acompañar a su madre en la ronda de medicación, asistía a las pruebas del talón de los recién nacidos, veía cómo se tomaban las constantes e incluso entraba, siempre con permiso de las pacientes, a las habitaciones durante las rondas de los ginecólogos. Aunque ella no lo sabía, la vocación por la Enfermería se estaba sembrando en ella poco a poco.

"Me quedaba enorme el pijama de enfermera, siempre lo iba arrastrando"

De querer estudiar Criminología a decidirse por Enfermería

Aunque parezca mentira, Enfermería nunca estuvo en los planes de la joven madrileña. Su idea era estudiar Criminología y Derecho en la Complutense y, de hecho, en 4º de la ESO solicitó hacer las prácticas del programa 4º+Empresa en una comisaría. Pero se quedó sin plaza y fue entonces cuando Susana movió cielo y tierra para encontrarle una alternativa. "Fui a hablar al hospital y me dijeron que había una plaza libre en el Centro de Especialidades Francisco Díaz", relata a su hija.

Y así, casi de casualidad, el rumbo de Silvia cambió en aquella semana. Pasó por el servicio de rehabilitación, conoció el trabajo de las enfermeras y visitó el Hospital Príncipe de Asturias. Incluso entró en un paritorio. "Sí... qué trauma. Creo que ha sido una de las experiencias más horribles que he tenido", bromea al recordar el parto que presenció. Sin embargo, lo que más le impresionó no fue el nacimiento, sino ver cómo una paciente era pinchada varias veces para hacerse una analítica. "Lo pasé tan mal que me fui al pasillo y vomité", admite.

Pese a aquella primera toma de contacto un tanto dramática, la experiencia despertó algo en ella. A partir de ese momento descartó Criminología y comenzó a buscar la forma de entrar en Enfermería. "A mí las matemáticas, la física y la química se me daban fatal. Mi idea era subir mucho la media del Bachillerato y luego prepararme Biología por mi cuenta para la EBAU", explica. Por eso optó por cursar un bachillerato de Letras, reforzar su nota media con los idiomas y preparar por su cuenta las asignaturas necesarias para acceder al grado.

Pero la nota no le dio y tuvo que meterse a una universidad privada. Madre e hija todavía resumen aquella decisión con una mezcla de humor y sorpresa. "Toda la historia de la Enfermería fue porque no había sitio en la Policía", subraya Susana.

"Mi idea era subir mucho la media del Bachillerato y luego prepararme Biología por mi cuenta para la EBAU"

Descubrir Atención Primaria

Silvia se formó durante la carrera principalmente en hospitales, en servicios como infecciosos o quirófano, por lo que la atención primaria no entraba dentro de sus planes. De hecho, al principio no terminaba de verse trabajando en un centro de salud. "Recuerdo decirle a mi madre que lo que hacía a mí no me gustaba", reconoce. Todo cambió en 2022, cuando un día sin clase decidió acompañarla a la consulta. Y así, casi como si regresaran a aquellos domingos de infancia en el hospital, madre e hija volvieron a compartir una jornada de trabajo. Pero ya no era la niña que se quedaba observando desde el rincón. Silvia, como futura enfermera, descubrió un ámbito que hasta entonces no había valorado, la cercanía con los pacientes.

Fotografía de Silvia y Susana acudiendo a una consulta a domicilio.

Fotografía de Silvia y Susana acudiendo a una consulta a domicilio.

Frente a las estancias más cortas del hospital, en el centro de salud se encontró con personas a las que podía acompañar durante años, conocer sus historias y hasta cruzarse con ellas fuera de la consulta. "Me gusta mucho porque tienes tiempo de conocerles, a su familia, te preguntan también por ti...", explica. Otro de los puntos que más le atraía y que había visto en su madre era la autonomía en el trabajo: "Tienes independencia, tu consulta y tú tomas tus decisiones junto a la médica a la que acompañas".

Desde curas y controles de diabetes hasta educación sanitaria, prevención, visitas a domicilio o urgencias inesperadas, Silvia descubrió una profesión que va mucho más allá de lo que imaginaba. "La prevención y promoción a mí me encanta. Me parece muy bonito enseñar a la gente a cuidarse", asegura. Ahora, convencida de que la Enfermería Comunitaria es su camino, como en su día tomó su madre, se está preparando de nuevo el EIR. "Me gustaría dedicarme a esto y poder tener mi consulta", reconoce la enfermera.

"La prevención y promoción a mí me encanta. Me parece muy bonito enseñar a la gente a cuidarse"

Dos generaciones de enfermeras

Susana siempre le ha insistido a su hija que, mientras en el hospital "es sota, caballo y rey", en un centro de salud "todos los días vas a ver algo diferente". Pero si hay algo que ambas destacan de la atención primaria es el trabajo en equipo entre todo el personal sanitario. "Aquí hay equipo. Vas, preguntas, ellos te dicen: '¿Me puedes mirar esta herida?' o '¿Puedes hacer esto?'. Hay mucho compañerismo", asegura Susana.

Un espíritu de colaboración que también lo viven entre ellas. Si una tiene una duda, recurre a la otra; si una falta, la otra suele atender a sus pacientes. En un pueblo, además, la relación con los vecinos es más cercana y muchos ya las conocen como "las dos generaciones de enfermeras". "No da gusto ver a madre e hija ahí pinchando", les comentan algunos pacientes durante las campañas de analíticas.

Fotografía de Silvia y Susana en una de las consultas.

Fotografía de Silvia y Susana en una de las consultas.

Al principio, la juventud de Silvia despertaba alguna desconfianza entre los pacientes más veteranos. "Hay gente que viene y te ve joven y, a lo mejor, no se fía mucho", reconoce. En esos casos, una frase suele bastar para romper el hielo: "Sí, Susana es mi madre". A partir de ahí, las dudas desaparecen y llegan los elogios. Pero la Enfermería no solo se queda en la consulta. En casa, las conversaciones familiares suelen acabar girando en torno al trabajo. "Nos sabemos los nombres de todos los pacientes de cada una y sus diagnósticos", bromea Silvia, mientras su hermana protesta porque en la mesa siempre terminan hablando de curas, heridas o enfermedades con nombres que escapan de su comprensión.

Actualmente, ambas trabajan puerta con puerta en el mismo centro de salud, donde el buen equipo que empezaron a formar hace años sigue cuidando, ahora juntas, de varias generaciones de pacientes.