Edgar, TCAE y creador de contenido.
Deja de ser TCAE para vivir de las redes sociales: "No veía ninguna proyección"
Edgar llegó a la sanidad casi por casualidad y encontró una profesión "preciosa y fundamental". Seis años después, los contratos temporales, los bajos salarios y la falta de reconocimiento le llevaron a buscar un futuro lejos del hospital
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Llegó un momento en que Edgar tenía que hacer auténticos malabares para llegar a fin de mes. Después de seis años trabajando como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), enlazando contratos temporales y cobrando poco más de 1.200 euros al mes, tomó una decisión que nunca imaginó cuando empezó en la pandemia junto con la ilusión de poder ayudar. "He dejado el mundo sanitario. Antes me iría a trabajar a un supermercado que volver a un hospital", resume en declaraciones a Redacción Médica. Edgar ha cambiado el pijama por las cámaras, las agencias y las redes sociales, convencido de que su futuro puede estar en la creación de contenido.
Aunque reniega de una profesión que sigue definiendo como "preciosa" y "fundamental", sí lo hace de unas condiciones laborales que, en su opinión, empujan cada vez a más profesionales a marcharse. Así lo ha compartido durante los últimos años con su comunidad de seguidores, donde también ha encontrado el respaldo de cientos de compañeros que aseguran sentirse reflejados en una realidad marcada por el escaso reconocimiento profesional y económico. "Nunca dejaré de dar voz a sus problemas", reivindica.
Edgar pasó de la vocación al agotamiento
Edgar relata que llegó al mundo sanitario casi por casualidad. Aunque había conseguido el título como TCAE años antes, no empezó a ejercer hasta la pandemia, cuando se quedó sin trabajo en un gimnasio y necesitaba una salida laboral. En un momento de altísima demanda, Edgar entró a un hospital público y descubrió una profesión que, pese a las dificultades, le hizo sentir que había encontrado su sitio. "El primer día me fui a casa muy feliz. Evidentemente la situación era muy dura, pero me sentí una persona tan útil...", recuerda sonriendo.
El creador de contenido recuerda sus primeros años con mucho cariño, cuando la vocación pesaba más que los obstáculos que iba encontrando. Asegura que disfrutaba del contacto con los pacientes y de la parte más humana de su trabajo: "Me gustaba ayudar a las personas, hablar con la gente mayor... De verdad que disfrutaba mucho de ese trabajo".
Pero con el tiempo empezó a comprobar que la ilusión no era suficiente para compensar unas condiciones laborales que comenzaban a hacerle mella y que, en su opinión, "no evolucionaban". "Empiezas con mucha ilusión, pero luego ves lo que realmente pagan por una función tan importante y acabas quemándote", detalla Edgar, quien se acabó convenciendo de que su vida no iba a prosperar en ese ámbito.
"Empiezas con mucha ilusión, pero luego ves lo que realmente pagan por una función tan importante y acabas quemándote"
El día a día de un TCAE: "Somos muy poco reconocidos"
Como la de muchos en Sanidad, la trayectoria de Edgar también estuvo marcada por la temporalidad. Durante seis años pasó por diferentes hospitales, tanto públicos como privados, sin conseguir una plaza fija. En su último destino sí tuvo continuidad, pero siempre a través de contratos encadenados para cubrir bajas y vacaciones.
Pero, para él, el problema no era solo la falta de estabilidad, sino también una responsabilidad asumida por los auxiliares que nunca se reflejaba en la nómina y que tampoco les corresponde. Es especialmente crítico con la sanidad privada, donde, según relata, si bien te hacen fijo a la primera, las condiciones laborales son pésimas. "Te explotan por el sueldo base y, encima, asumes funciones que no son tuyas, como dar medicación o hacer curas", denuncia.
Edgar cuenta que su nómina era de entorno a los 1.200 euros como TCAE. A esa cifra se sumaban los turnos rotatorios, los festivos y la dificultad para conciliar: "Tu conciliación familiar desaparece. Creo que la gente no es consciente de lo mal que está esto". De hecho, recuerda cómo otros profesionales sanitarios no podían creer que cobraran eso. A ello suma otra de las razones que, asegura, terminaron por desgastarle. "Somos muy poco reconocidos", asegura Edgar, quien recuerda situaciones de desprecio por parte de algunos compañeros de su hospital.
De los hospitales a las redes: una nueva oportunidad profesional
Tras abandonar el hospital, Edgar decidió apostar por una vía profesional completamente distinta: la creación de contenido. Aunque sus vídeos sobre la situación de los TCAE hicieron que muchas personas conocieran su historia, asegura que su crecimiento en redes venía de antes. "Aunque ellos se hayan fijado en mí, yo ya llevaba años trabajando mis redes. No ha sido por el tema sanitario, sino por mí como creador de contenido", explica. El impulso definitivo llegó después de que una de las agencias de representación más importantes de España se interesara por su perfil.
El cambio, según afirma, también ha supuesto una mejora económica. Preguntado por si actualmente vive mejor gracias a las redes sociales que cuando trabajaba en el hospital, su respuesta es clara: "Sí, me está rentando". De hecho, considera que superar su antiguo salario no era especialmente complicado: "El salto tampoco ha sido tan difícil porque partía de un salario muy bajo", subraya.
Ahora quiere consolidar esa nueva etapa profesional enfocándose en la comunicación y el entretenimiento. "Quiero proyectarme hacia el humor, hacer monólogos y seguir creciendo por esa parte", detalla. Para ello ya busca formación en interpretación y comunicación con el objetivo de desarrollar una carrera más allá de los vídeos cortos en redes sociales.
"Aunque ellos se hayan fijado en mí, yo ya llevaba años trabajando mis redes. No ha sido por el tema sanitario, sino por mí como creador de contenido"
"Nunca dejaré de dar voz a los TCAE"
Pese a haber cerrado su etapa en el mundo de los TCAE, Edgar no ha dejado atrás la defensa de los profesionales que siguen trabajando en él. Después de publicar sus vídeos, recibió numerosos mensajes de compañeros que se sintieron identificados con su experiencia y que también plantean abandonar la profesión. "No sabes la cantidad de personas que trabajan como TCAE que me han dicho que dejar el hospital es lo mejor que he hecho. Todo el mundo quiere irse porque es una profesión que no está reconocida", afirma.
Sin embargo, pese a la dureza del mensaje, Edgar insiste en que no quiere empujar a nadie a hacerlo. Su consejo depende de cada situación personal, aunque reconoce que no ve una evolución positiva: "Si de verdad quieren estar ahí, que aguanten. Pero sinceramente, no veo proyección".
A su juicio, la falta de mejoras puede acabar agravando la falta de profesionales en el sistema sanitario que define como "abandonado". Por este motivo, considera que la labor de visibilizar la situación en redes sociales es fundamental y es lo que le empuja a seguir haciéndolo. "Siempre voy a intentar dar visibilidad. Sé lo que es trabajar de esto, sé lo que es cobrar ese sueldo y también vivir el desprecio de otros escalones dentro del ámbito sanitario", sentencia.