Yubetsi Tovar, médica en Venezuela
Dos meses después del terremoto en Venezuela: "Es difícil hablar de normalidad con hospitales improvisados a orilla de calle"
Yubetsy Tovar continúa atendiendo a los afectados 75 días después de la tragedia
Se cumplen más de dos meses de los terremotos de Venezuela. La cifra de fallecidos ronda los 6.500. Además, más de 86.000 personas tuvieron que recibir asistencia médica. 75 días después las consecuencias siguen tensionando el sistema sanitario del país. Yubetsy Tovar fue parte del equipo médico que trabajó en La Guaira, una de las zonas más afectadas. Hoy continúa atendiendo a los afectados por el terremoto. "Todo el mundo está trabajando y haciendo lo que le corresponde. Pero es difícil hablar de normalidad con hospitales improvisados a orilla de calle. Hay gente que sigue estando en carpas", cuenta a Redacción Médica.
Cuando todo ocurrió ella trabajaba en un servicio de Medicina Ocupacional. El terremoto le tocó de cerca: estaba en la Guaira y la casa de su madre estuvo a punto de caer. Aún viven en un refugio, pero se consuelan pensando que no han perdido a ningún familiar. En el momento en el que ambas estuvieron a salvo Yubetsy comenzó a movilizarse. Quería ayudar en todo aquello, por eso pasó a formar parte del equipo médico de la Fundación Cascos Azules.
Estuvo un mes ayudando en la zona de la Guaira. Después tuvo que estar 20 días de baja por un accidente de moto. Pasado ese tiempo, renunció a su trabajo y empezó a trabajar con Cruz Roja en las zonas que están directa o indirectamente afectadas por el terremoto. “No estoy trabajando en un hospital, pero sé que los hospitales en Venezuela se encuentran desabastecidos, sin capacidad para recibir a tantos pacientes, sin capacidad para operar e incluso todavía hay algunos que tienen daños”, explica.
¿Cómo es ejercer de médico en un contexto de catástrofe?
El tiempo permite, ahora, comenzar a entender lo sucedido en los últimos meses. Al principio era muy difícil calcular las dimensiones de lo ocurrido, incluso para quienes estaban viviéndolo en primera persona. "Estábamos trabajando, trabajando y trabajando. No podías imaginar lo grave de verdad de la situación”, reconoce Yubetsy. Ella activó el piloto automático. En su caso, después de varios días trabajando, un rescate complicado le rompió por primera vez. Fueron muchas horas y tenía que amputar los miembros inferiores de una paciente para poder salvarle la vida. Ella es médico cirujano, pero en los últimos años se había especializado en Medicina del Trabajo. Sin embargo, no había otra opción.
"Era una paciente que era médico. Era joven y traumatóloga", recuerda. Durante el rescate había que hacer silencios muy largos para escuchar a las personas que estaban tapiadas. "Ahí solo podía pensar en qué iba a hacer de esa mujer después, qué iba a pasar en su día a día, cómo iba a volver a entrar ella en un quirófano y estar preparada para cirugías de 14 horas", recuerda. Al acabar, una vez en casa, empezó a llorar. "No lo había hecho hasta entonces y me partió. Fue cuando pensé ‘qué difícil’", cuenta.
¿Se ha recuperado la normalidad en la Sanidad de Venezuela?
Ya quedan lejos los días más difíciles. Sin embargo, aún es pronto para hablar de normalidad. Yubetsy explica que, en su caso, es complicado hablar con objetividad. Ella está pasando consulta en las zonas afectadas y su realidad no está dentro de las paredes de un hospital. "No sé qué tanta normalidad se puede alcanzar ahora sabiendo que hay médicos de otros hospitales trabajando en otros nuevos porque en los que estaban antes se cayeron", reflexiona. La incertidumbre es el sello el día a día. La escasez limita la posibilidad de reacción de todo un país. "Nuestro sistema sanitario está en decadencia", lamenta.
En cuanto a su realidad, asegura que "es imposible que esté normal si estoy pasando consulta en La Guaira en una carpa improvisada que está justo a la orilla de la calle o en un edificio que está a punto de implosionar y que allí tenemos un tarantín montado mientras atendemos a alguien", apunta.
Venezuela no va a olvidar los terremotos del 24 de junio. Pero cuando todo pase, cuando las camas estén fijas y el país se reconstruya, los venezolanos recordarán lo que nunca quisieron haber aprendido. "Entiendo más el dolor. Lo he visto mucho más de cerca, sé qué es vivir en un refugio y sé qué es perderlo todo”, relata Yubetsy. “He tenido que aprender a ser más prudente, a decir ‘representante’ y no ‘dónde está la mamá o el papá del paciente’, porque capaz la mamá y el papá se murieron y no quiero ser imprudente”, concluye.