Maria João Forjaz, presidenta de la SEE.
Epidemiología pide profesionales sanitarios "sensibilizados" y entornos seguros frente a la violencia sexual en Ceuta
La SEE subraya que estos actos no pueden considerarse como un efecto colateral de la crisis "sino un determinante estructural de la salud"
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha advertido de que la crisis fronteriza iniciada en Ceuta el pasado 30 de julio "ha vuelto a poner de manifiesto una realidad que a menudo permanece en segundo plano en las emergencias migratorias: la exposición de las mujeres y niñas migrantes a la violencia sexual y de género y las dificultades para detectar, dimensionar y atender estas situaciones".
En un posicionamiento elaborado por el Grupo de Trabajo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud, que analiza la situación desde una perspectiva de género y salud pública, la sociedad científica subraya que la violencia de género y sexual en estos contextos "no puede considerarse un hecho aislado o un efecto colateral de la crisis, sino un determinante estructural de la salud".
Las personas expertas recuerdan que durante las primeras semanas de la crisis se han documentado casos de violencia sexual que afectan fundamentalmente a niñas y adolescentes. Más allá de los casos conocidos, la sociedad científica llama especialmente la atención sobre la escasa visibilidad de la violencia que pueden estar sufriendo las mujeres migrantes adultas. Mientras que existen informaciones sobre agresiones a menores, no es posible conocer con la misma claridad qué está ocurriendo con las mujeres adultas, pese a que el Ministerio de Igualdad ha advertido del riesgo extremo de agresiones y trata al que están expuestas las mujeres migrantes que permanecen en la calle.
Una violencia que puede comenzar antes de llegar a España
La SEE recuerda que la evidencia científica describe una violencia continua que puede acompañar a las mujeres migrantes durante todo el proceso migratorio: desde el país de origen y el tránsito hasta el lugar de destino.
Durante ese recorrido pueden estar expuestas a diferentes formas de violencia procedentes de distintos agresores y contextos, como la explotación laboral o sexual, la violencia de pareja o las agresiones durante el propio trayecto o una vez alcanzado el destino. Se trata, según el posicionamiento, de una vulnerabilidad específica que surge de la combinación entre el género y el estatus migratorio.
A ello se añaden factores que pueden reducir considerablemente la capacidad de pedir ayuda o denunciar, como la ausencia de documentación, el miedo a una posible expulsión, la dependencia administrativa de terceras personas, el aislamiento o la dependencia económica.
En situaciones como la que atraviesa Ceuta, la falta de plazas de acogida añade un nuevo factor de vulnerabilidad. "No disponer de un alojamiento seguro ni de una red de apoyo concentra en una misma persona varios de los factores de riesgo asociados a la violencia sexual y de género", señala la sociedad científica.
Por este motivo, la SEE insiste en la importancia de garantizar entornos seguros para mujeres y niñas, acceso inmediato y equitativo a los servicios de atención, apoyo social, sistemas adecuados de identificación y derivación y servicios adaptados lingüística y culturalmente, además de contar con profesionales sanitarios y de seguridad sensibilizados.
La falta de datos dificulta la identificación de necesidades
La SEE alerta también de la ausencia de datos públicos desagregados por sexo y edad sobre cuestiones como la morbilidad, la atención ginecológica u obstétrica de urgencia o la salud mental. Sin esta información resulta más difícil identificar las necesidades específicas de mujeres y niñas y dimensionar adecuadamente los recursos.
Por ello, plantea publicar datos por sexo, edad y situación de embarazo y establecer en los dispositivos de acogida un protocolo de cribado y derivación de casos de violencia sexual y de género, tomando como referencia protocolos sanitarios ya existentes
Una mirada también para la cobertura informativa
El posicionamiento advierte además de que la violencia sufrida por las propias mujeres migrantes recibe mucha menos visibilidad que otros enfoques sobre violencia y migración. Por ello, la SEE pide incorporar de forma sistemática la perspectiva de género y migratoria en la cobertura informativa, aportar datos desagregados cuando estén disponibles y dar visibilidad a las experiencias y necesidades de las mujeres afectadas.
La crisis de Ceuta, señala la sociedad científica, puede servir para revisar los mecanismos de atención y los marcos informativos e identificar violencias que actualmente quedan fuera de las estadísticas y de la agenda pública.