Análisis del virus del covid en laboratorio
Logran reconstruir el genoma completo del único hantavirus con contagio en humanos
Un estudio analiza muestras de pacientes de distintas regiones y revela dos grandes grupos genéticos del virus Andes, diferenciados principalmente por su distribución geográfica
Un equipo de investigadores de la Universidad Pontificia Católica de Chile ha conseguido por primera vez, a escala nacional, saber cómo se ha diversificado genéticamente el virus Andes (ANDV) gracias a distintas muestras de pacientes infectados con el virus. Este tipo de hantavirus se sabe que es el único que se transmite entre seres humanos y provoca el síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
El trabajo, publicado en la revista científica The Lancet Microbe, analiza muestras clínicas de personas infectadas entre 2011 y 2024. En total, los investigadores estudiaron muestras de 58 pacientes y utilizaron sus secuencias genéticas para analizar la diversidad del virus, su distribución geográfica y su posible relación con la evolución clínica de la infección. Según explica el estudio, este es el primer análisis genético del virus Andes realizado a escala nacional con muestras de pacientes en Chile.
La investigación fue liderada por Jenniffer Angulo, académica de la institución, junto con el grupo de investigación de Marcela Ferrés. El equipo comparó las secuencias de los distintos virus y estudió cómo se agrupaban genéticamente. El objetivo era conocer mejor qué variantes circulan en Chile y si existían determinadas características genéticas relacionadas con la enfermedad o con la transmisión entre personas.
Dos grupos que siguen el mapa de Chile
El resultado más claro apareció al mirar las muestras desde el punto de vista geográfico, ya que los investigadores pudieron identificar dos grandes variantes del virus Andes con una distribución clara: ANDV Chi-North, localizada principalmente en el centro de Chile, y ANDV-South, asociada al sur del país.
Los investigadores, como bien se desarrolla en el estudio, encontraron distintos cambios genéticos en el virus al comparar las muestras analizadas. En conjunto, esas diferencias permiten distinguir ambos grupos y muestran que el virus ha seguido caminos evolutivos diferentes según la región en la que circula.
“Por primera vez contamos con un mapa de la diversidad genética del virus Andes en Chile”, explicó Angulo. La investigadora señala que esta información permite comprender mejor cómo ha evolucionado el virus y cómo se distribuye en el territorio, además de servir como base para interpretar futuros casos y brotes.
La genética no explica la gravedad
El estudio también buscaba responder a la pregunta de si las diferencias genéticas entre los virus podían explicar por qué algunos pacientes desarrollan cuadros más graves que otros.
Al comparar las características genéticas del virus con la gravedad clínica de los pacientes, los investigadores no observaron una agrupación consistente de los casos graves. Tampoco encontraron cambios genéticos recurrentes que aparecieran exclusivamente en los pacientes con enfermedad grave. Explicado de otra manera, los virus asociados a cuadros más graves no forman un grupo genético claramente separado de los asociados a casos menos graves.
El estudio apunta, en cambio, a que la diversidad genética del virus Andes en Chile está más relacionada con la región geográfica que con el desenlace clínico de la infección.
La transmisión, todavía difícil de explicar
Los investigadores analizaron además alteraciones genéticas que habían sido relacionadas anteriormente con la transmisión persona a persona en brotes ocurridos en Argentina.
Esas características no aparecieron de forma consistente en las secuencias chilenas. Tampoco se observaron de manera uniforme en los cuatro casos de transmisión entre personas incluidos en el análisis. El estudio, por tanto, no identifica una característica genética común que permita explicar por sí sola esta forma de transmisión.
Los autores plantean que estos fenómenos deben entenderse a partir de una interacción más compleja entre factores relacionados con el virus, el huésped y el ambiente.
Una historia escrita durante 13 años
Una de las particularidades del estudio es precisamente el periodo que abarca. Las muestras utilizadas fueron recogidas durante 13 años, entre 2011 y 2024, y proceden de distintas regiones de Chile.
Eso permite observar la diversidad del virus más allá de un brote concreto. En lugar de analizar únicamente un momento determinado, los investigadores pudieron comparar virus obtenidos en diferentes años y lugares y reconstruir sus relaciones genéticas, resultando en una imagen mucho más detallada de la evolución del virus Andes en el país.
El estudio no cierra la historia genética del virus Andes en Chile, pero sí deja una primera referencia nacional para seguir su evolución. Identificar sus distintos grupos genéticos permitirá comparar futuras muestras y comprobar si pertenecen a grupos ya conocidos o presentan nuevas diferencias. En definitiva, el trabajo reúne años de muestras de distintas regiones para ofrecer una primera imagen nacional de cómo ha evolucionado el virus Andes en Chile.