Examen prenatal a una mujer embarazada en un hospital. Imagen de Envato
Los daños colaterales del ébola: el miedo a acudir al hospital multiplica las muertes en embarazadas
El temor al contagio aleja a las gestantes de los centros sanitarios provocando un aumento considerable de la mortalidad
A las miles de muertes provocadas por el actual brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) -1.657 en estos momentos- se suma otro efecto colateral devastador. Con 3.748 casos registrados, el miedo a contraer el virus y una desinformación alimentada por rumores ha provocado reticencias entre la población a la hora de acudir a los hospitales. Esta renuncia a la atención médica se ceba especialmente en las embarazadas, temerosas de un aislamiento estricto por presentar síntomas comunes como fiebre, lo cual ha hecho que se disparen las tasas de mortalidad materna.
En algunos centros, como la Clínica Bénédicte de Bunia, las consultas de atención prenatal se han desplomado, pasando de 60 al mes a tan solo unas 10 en este contexto epidémico. La RDC ya era considerada uno de los lugares más peligrosos del mundo para dar a luz, con un promedio de casi seis hijos por mujer y unas 19.000 muertes anuales relacionadas con el embarazo registradas en 2023. Sin embargo, la crisis del ébola ha agravado drásticamente este panorama. Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en el país, antes del brote, la provincia de Ituri registraba un promedio de 3,1 muertes maternas semanales. Entre el 25 de mayo y el 19 de julio, la cifra saltó a 5,8 muertes por semana, alcanzando actualmente un promedio de seis mujeres fallecidas cada semana por complicaciones en el parto en la región. Además, las muertes maternas ocurridas fuera de los centros de salud aumentaron del 9,1 al 17,4 por ciento durante ese mismo periodo.
Abandono de puestos sanitarios
Hace una década, Clara Menéndez, directora del Programa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva del Instituto de Salud Global de Barcelona ya advertía de un mayor impacto negativo de la epidemia de ébola en las mujeres respecto a los hombres. El brote detectado en esos momentos no solo provocó el cierre de centros de salud en las zonas afectadas, sino que el personal sanitario, desbordado por la situación, se negaba muchas veces a atender a las mujeres embarazadas, por falta de protocolos claros y el miedo al contagio, especialmente ante la hemorragia obstétrica, una de las principales causas de muerte materna.
De hecho, el actual brote de ébola, considerado el mayor en cuanto a celeridad de crecimiento, ya se habría cobrado la vida de al menos 44 profesionales del sector, a los que se suman aquellos que han abandonado sus puestos en protesta por la falta de salarios, limitando de forma considerable los servicios de atención materna.
Un escenario que no solo aumenta el riesgo de fallecimiento en aquellas gestantes sanas -ante complicaciones obstétricas- sino que reduce, de igual forma, la capacidad diagnóstica entre las que presentan síntomas. Y es que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, las mujeres embarazadas con ébola corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones, entre ellas el aborto espontáneo.