13 dic 2018 | Actualizado: 09:20
Jue 07 agosto de 2014. 19.12H
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A vueltas con la función directiva. Seis mentiras para crear una falsa verdad. Una media verdad o una mentira repetida muchas veces puede acabar pareciendo una verdad. Y a eso estamos asistiendo: a una insistente estrategia de “desinformación” por parte de los representantes del colectivo médico para hacernos creer “lo que no es verdad” en torno a las sentencias de los tribunales de Madrid sobre el acceso al puesto de director de centro de salud.

Estos cuatro son los documentos de los que se habla en todos los comunicados: Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias: LOPS

RD 52/2010 de 29 de julio, por el que se establecen las estructuras básicas sanitarias y directivas de Atención Primaria del Área Única de Salud de la Comunidad de Madrid Sentencia 901 de 8 de noviembre de 2011 que anula el artículo 9.1 de dicho decreto.

Sentencia de 30 de Mayo de 2014 que desestima el recurso del Colegio de Enfermería de Madrid (Codem) y el Consejo General de Enfermería (CGE) contra la sentencia 901 Y estas son las informaciones que se están presentando de forma tergiversada e interesada:

1ª mentira. La interpretación de la sentencia de 2014. Esta sentencia no determina que la función directiva solo la puedan ejercer los médicos. Tanto el Codem como el CGE argumentaron en sus demandas que la LOPS, en su apartado destinado a la gestión clínica deja bien claro que para ejercerla no se establecen limitaciones por titulación sino que “…las funciones de gestión clínica podrán ser desempeñadas en función de criterios que acrediten los conocimientos necesarios y la adecuada capacitación”. La sentencia desestima las demandas de Codem y CGE por no haberlas presentado en el plazo previsto pero no entra a juzgar de nuevo quién puede ejercer la función directiva en los centros de salud. Sin embargo todos los titulares resaltan que la nueva sentencia avala que “Solo los médicos pueden ser directores de centros de salud”.

2ª mentira. La interpretación de la LOPS. En cuanto a la atribución que la LOPS hace a las y los licenciados para la dirección y evaluación del proceso asistencial, la ley lo circunscribe, y así aparece reflejado de forma literal, a la prestación directa de la asistencia. Y es equivalente a la que atribuye a los diplomados sanitarios a la hora de evaluar, dirigir y prestar los cuidados propios de su ejercicio profesional. Es decir, solo las y los médicos pueden dirigir y evaluar su proceso asistencial, de igual forma que solo las enfermeras y enfermeros pueden dirigir y evaluar el suyo. Esta dirección y evaluación la LOPS no la hace extensible al resto de los campos, solo a la prestación directa de la asistencia. Basta con leer la sentencia 755/2013 del Tribunal Superior de Justicia de Galicia que establece que las tareas de la gestión clínica, en base a la LOPS, pueden ser atendidas con plenitud de eficacia y eficiencia por profesionales sanitarios, ya sean licenciados o diplomados.

3ª mentira. La interpretación de la sentencia de 2011. Esta sentencia no establece que “únicamente quienes ostenten la condición de Licenciado en Medicina y Cirugía pueden dirigir centros de salud”. Lo que dice literalmente es… “Si se acepta que las funciones de dirección, organización, evaluación e incentivación de los médicos (…) sean desempeñadas por el director del centro (…), dichas funciones no pueden ser realizadas por cualquier tipo de profesional sanitario, sino por aquellos que ostenten la condición de licenciado en medicina y cirugía”. Luego si no se acepta la premisa inicial, todo lo demás queda en nada. Haría falta, eso sí, dejar claro en la redacción del nuevo decreto que la evaluación del proceso asistencial es propia de cada profesión y, por tanto, no es lo que se le pide evaluar al director o directora de centro. Cosa obvia, por otra parte, como veremos a continuación.

4ª mentira. La interpretación de lo que evalúan los Directores de Centro. Si el problema es, como se nos quiere hacer ver, la evaluación del desempeño y la propuesta de las medidas de incentivación de las y los médicos, aclaremos este asunto. Cuando el Director General de Atención Primaria encarga a los Directores de Centros de Salud que realicen la evaluación del desempeño de profesionales de su centro, que después se utilizará para la incentivación, en ningún momento les pide que valoren el desempeño del proceso asistencial. Se les informa, como en años anteriores, que los datos clínicos se extraen de forma centralizada por la gerencia adjunta de planificación y calidad (Gapyc), mientras que el director de centro únicamente tiene que cumplimentar los aspectos organizativos, de participación, de docencia y de investigación. Y esto lo saben perfectamente los y las representantes del colectivo médico: los directores de centro no evalúan el proceso asistencial, luego no ha lugar la interpretación interesada que hacen. Los datos del proceso asistencial, a través de la explotación de la historia clínica, los aporta la GAPyC, mediante los sistemas de información.

5ª mentira. La supuesta lucha contra el Área Única. La demanda interpuesta inicialmente por diferentes colectivos médicos contra el decreto 52/2010 se nos presentó como una oposición al Área Única porque entendían que ponía en riesgo la Atención Primaria. Pues bien, en su demanda no se recurrió el Área Única, únicamente incluyeron la petición de lo que realmente les preocupaba: que solo las y los médicos pudieran dirigir los centros de salud. Ante estos hechos nos parece obvio que todo es una estrategia diseñada para hacernos creer cosas distintas de las reflejadas en las leyes y en las sentencias. Y, de paso, nos quieren convencer que solo hay una salida para el tema de la función directiva, que sería sacar la convocatoria de director de centro únicamente para médicos. Pero esto, no solo no es verdad, sino que esconde lo que vendría a constituirse en la 6ª gran mentira, que engloba a las demás.

Las y los representantes del colectivo médico no están defendiendo la mejor atención primaria posible. Si esto fuera así, querrían centros de salud dirigidos por quien reúna las mejores competencias y experiencia en gestión, quien fuera más capaz de alinear a las y los profesionales con los objetivos de su centro, quien tuviera más capacidad para motivarles e impulsar cambios orientados a la mejora continua. Esto es lo que debe hacer un buen director de centro y nos consta que es lo que están haciendo los que realmente lo son (sean médicos o enfermeras). Pero no, lo que defienden es el mantenimiento del poder en un posicionamiento rancio que excluye a cualquiera que no sea de “los suyos” aunque sea más competente.

Probablemente no sepan, o sí pero no lo dicen, que ya hay estudios que evidencian que equipos multidisciplinares dirigidos por enfermeras han demostrado ser eficientes. Pero no entraremos a ese juego. No pretendemos defender un posicionamiento corporativista. Queremos que los centros de salud los dirija quien tenga las mejores competencias para hacerlo, dando la oportunidad, claro que sí, a la enfermera si tiene las competencias necesarias para ello. Señores y señoras representantes del colectivo médico. No nos intenten engañar más. Así no se defiende la Atención Primaria, se hace buscando nuevas fórmulas que potencien a los y las mejores en aras, no al ejercicio del poder como un valor en sí mismo, sino a la consecución de los mejores resultados para los ciudadanos de una forma eficiente para el sistema. Si quieren seguir defendiendo planteamientos anclados en el pasado y mintiendo a todo el mundo, allá ustedes. Esperemos que, al menos, ninguna enfermera les crea nunca más.

Junta Directiva de la Sociedad Madrileña de Enfermería Familiar y Comunitaria (Semap)