Jesús Aguilar, presidente del Cgcof.

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Opinión

La Farmacia, esa pieza clave que necesita la Atención Primaria para ser mejor y más fuerte

Jesús Aguilar, presidente del Cgcof.

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España dispone de uno de los mejores sistemas de salud del mundo. Un sistema sanitario innovador, solidario, que no deja a nadie atrás, y conformado por profesionales altamente cualificados y comprometidos con sus pacientes.

En la base de este sistema del que todos nos sentimos orgullosos se encuentra la Atención Primaria y Comunitaria, el nivel asistencial que ha demostrado ser la joya de la corona del Sistema Nacional de Salud (SNS). Y lo ha demostrado cada día, en la cotidianidad, y en situaciones complejas, como la pandemia, donde, además de evidenciar su papel imprescindible, afloraron sus carencias y la necesidad de ser reforzada.

La inversión económica no es la única medida para construir un primer nivel de asistencia sanitaria más sólido. Es necesaria, sí, pero también lo es disponer y hacer uso de todos los recursos sanitarios que ya existen, como es la Farmacia.

Contar con los más de 55.000 farmacéuticos comunitarios, integrarlos de forma efectiva y operativa en las estructuras y estrategias nacionales y autonómicas de salud pública, fomentando la colaboración con el resto de agentes de salud, es trabajar y fortalecer esa Atención Primaria. Estamos hablando de hacer partícipe a la profesión farmacéutica de los programas concertados de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, cribados, detección precoz, vacunación…

La creación de la futura Agencia Estatal de Salud Pública será una buena oportunidad para incorporar a la farmacia en las redes de vigilancia y de aprovechar la experiencia acumulada con la red de farmacias centinela, que está funcionando desde hace años en diversas comunidades autónomas, en coordinación con sus administraciones.

Porque la farmacia es mucho más que la dispensación de medicamentos. La farmacia ofrece una amplia cartera de Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales (SPFA) que están dando respuesta a las necesidades que tienen los pacientes, sobre todo los crónicos, en relación con sus tratamientos.

Unos servicios que la sociedad demanda. De hecho, existe un amplio consenso social en torno al papel asistencial que puede y debe despeñar la Farmacia, como así se demostró en el estudio de Gad3 sobre el papel de la farmacia en el futuro. Y también tenemos el reconocimiento de los ciudadanos, que destacan a la Farmacia como el servicio más accesible y mejor valorado según el CIS, con un 8,2 sobre 10, la nota más alta de todos los servicios esenciales o cotidianos.

Concertar, pues, nuevos Servicios, como el de adherencia terapéutica, conciliación de la medicación al alta hospitalaria, revisión de botiquines caseros a pacientes crónicos polimedicados, los sistemas personalizados de dosificación o el seguimiento farmacoterapéutico, supondría engrosar el músculo asistencial de la Atención Primaria. Y siempre bajo el prisma de la colaboración, la coordinación y desde el respeto legal y ético a las competencias de cada profesional.

"Acercar la innovación terapéutica a la farmacia comunitaria y mejorar el acceso de los pacientes a los medicamentos hospitalarios mediante la dispensación colaborativa entre servicios de farmacia hospitalaria y las farmacias comunitarias también es construir una Atención Primaria más sólida"

Acercar la innovación terapéutica a la farmacia comunitaria y mejorar el acceso de los pacientes a los medicamentos hospitalarios mediante la dispensación colaborativa entre servicios de farmacia hospitalaria y las farmacias comunitarias también es construir una Atención Primaria más sólida y sobre todo más cercana al paciente. En pandemia se demostró que este modelo es posible, es útil y es positivamente aceptado y valorado por los pacientes. Se ha visto en comunidades en las que se ha implantado, como Andalucía, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra. En ellas, se están beneficiado más de 32 000 pacientes a los que se les ha dispensado más de 200 000 medicamentos hospitalarios a través de su farmacia comunitaria más próxima, con todas las garantías de seguridad y con el asesoramiento de un experto del medicamento.

El colpaso de la Atención Primaria motivado, entre otros motivos, por las visitas recurrentes de los pacientes a los centros de salud motivadas por problemas burocráticos relacionados con los tratamientos podrían solucionarse creando canales de comunicación oficiales y bidireccionales entre los médicos de atención primaria y los farmacéuticos comunitarios o mejorando los ya existentes a través de la receta electrónica.

A esto cabe añadir un mayor desarrollo de las competencias profesionales de los farmacéuticos, como la sustitución de la forma farmacéutica en la dispensación, lo que resolvería situaciones derivadas del problema de suministro de medicamentos y evitaría interrupciones de tratamientos y el impacto que eso supone en la salud de los pacientes.

Los recursos y medidas para hacer una Atención Primaria mejor y más fuerte son ya una realidad en algunas comunidades autónomas. Es algo imparable. El siguiente paso es homogenizarlas y universalizarlas para garantizar una mayor equidad en el acceso a los servicios sanitarios. Y ahí está y estará la Farmacia, siempre junto al paciente y a las autoridades sanitarias; siempre dispuesta a la colaboración y a formar parte de las soluciones a los grandes restos a los que nos tenemos que enfrentar, como el envejecimiento, la cronicidad, la pluripatología y la polimedicación, y todo en el marco de la sostenibilidad del sistema.