Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 19:30
Martes, 06 de noviembre de 2012, a las 23:49

LA ENTREVISTA DE REDACCIÓN MÉDICA
albert tomàs, presidente de la confederación estatal de sindicatos médicos
“Participaremos en la gestión, pero no a cambio de nada”
Dado el impacto de la crisis en las condiciones laborales del profesional, Tomàs advierte de que el aumento de la responsabilidad negociada en las dos Castillas tendrá que tener su contrapartida


María Márquez / Imagen: Diego S. Villasante. Madrid
Escenario pesimista el que divisa el presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y de Metges de Catalunya, Albert Tomàs, para los próximos meses. Ni tan siquiera el recién creado Consejo de la Profesión Médica alivia la losa que, en su opinión, ha caído sobre el médico en forma de recortes salariales y aumento de jornada. Es cauto en la valoración sobre la ministra Ana Mato pero critica la improvisación del RD 16/2012 y que Madrid tome decisiones “sin tener en cuenta las particularidades de las autonomías”. Sobre el aumento de la participación médica en la gestión advierte: no será “un cheque en blanco”.

¿Qué supone la creación del Consejo de la Profesión Médica?

El presidente de CESM, Albert Tomàs.

Yo tengo experiencia en esto. Fui uno de los promotores del primer Consejo de la Profesión Médica de España, que se estableció en 2006 en Cataluña tras salir de una huelga. Y formo parte de él desde hace 6 años, actualmente está en el congelador. El nuevo consejero no lo ha convocado ni una sola, y la antigua consejera, Marina Geli, un mes antes de acabar su encargo político nos convocó para despedirse solamente, así que todos los temas se han quedado en el tintero y sin concretar. El catalán tendría que haber sido vinculante y ejecutivo, así que si el creado en el marco del Ministerio puede llegar a algún lugar será siempre que las directrices y recomendaciones sean vinculantes para todas las partes y ejecutivas. De lo contrario, va a ser muy difícil que esto tenga futuro, será simplemente un marco de tertulias y encuentros sin posibilidad de solución.

Aparte de este reto de que sea vinculante, no sé si desde CESM ven al Consejo como un pequeño paso más hacia la Mesa del Médico…

Los políticos nos llaman cuando nos necesitan. Si la música que salga de este Consejo de la Profesión Médica no gusta al político de turno, empezaremos a tener problemas, y al contrario no habrá ningún problema. El médico ha de tener un criterio de profesión, no político, y aquí es donde nosotros podemos ayudar mucho en el Consejo, pero esto está muchas veces contrapuesto con las necesidades y decisiones políticas.

¿Cree que el Ministerio lo ha formulado como una herramienta para calmar los ánimos después de la reforma sanitaria?

Yo pienso que sí. Es un bálsamo. Nosotros empezamos todo con ilusión. Al médico no le gustan los follones ni las huelgas, sino ejercer libremente su profesión como mejor sabe, lo que le pasa a veces al político es que la carrera del médico es la más vocacional que existe, y nuestra razón de ser es el paciente. Por ello, cualquier medida que interactúe sobre la relación médico-paciente, para nosotros es un agravio de magnitud impresionante. La decisión del médico siempre es en beneficio del paciente, nos importa más la relación médico-paciente que medidas sanitarias que maltratan al paciente y suponen listas de espera enormes. Esto muchas veces difiere de las necesidades políticas del día a día, y por eso entramos en conflicto.

Expectativas ante el Consejo de la Profesión Médica.

Un nuevo papel en la gestión.

Precisamente estas tres entidades, OMC, Facme y CESM, habían constituido el pasado verano una Plataforma de Acción contra la reforma sanitaria…

Supongo que la ministra sabe leer entre líneas, de tonta no tiene un pelo, es muy capaz. Habrá evaluado que hayamos hecho un frente común. En definitiva es la profesión médica. CESM es un sindicato porque no nos queda más remedio, pero nosotros somos profesionales, nos sentimos más un gremio que un sindicato. El día a día lo conoce el médico, el gestor está distanciado del profesional y del enfermo.

¿Qué expectativas tiene ante el acuerdo logrado en Castilla-La Mancha (CESM y CSI•F) y Castilla y León (CESM) para aumentar la responsabilidad gestora del médico?

Ya era hora de que se haga participar al médico, pero eso sí: no a cambio de nada. El médico viene de haber estado ninguneado históricamente por todos los gestores que, o bien por decisiones políticas o economicistas, han hecho de la sanidad lo que han querido. Ahora estamos en una situación difícil, el Estado de Bienestar está en peligro, por lo que el político tiene que priorizar y decidir qué cosas se van a perder para siempre, y además esto repercutirá en las urnas. Por otro lado, hay una época difícil porque los gestores van a tener que dirigir con un presupuesto inferior, y tampoco tenemos unos gestores de alto nivel en los que confiemos, porque lo primero que van a hacer es recortar en el capítulo I, en las nóminas. Dado que el nivel de gestión es mediocre, sucederá esto. Pero tenemos que ver cómo se va a articular todo esto.

Tanto los pacientes como los médicos nos sentimos víctimas de este desaguisado. El médico piensa que ha pagado sus impuestos, ha cumplido su contrato y todos los acuerdos, y aún así está en esta situación. Ahora se nos paga con que se gobierna a golpe de decreto, contratos que no se renuevan o se rescinden, salarios que disminuyen, pagas de navidad que desaparecen de un día para otro… Estamos de acuerdo con aumentar nuestra participación pero no con un cheque en blanco, a cambio de nada. Necesitamos estabilidad laboral y salarial, que la atención continuada se regule de otra forma… Estamos obligados a hacer guardias hasta los 55 años que no tienen repercusión de ningún tipo. También necesitamos que los MIR, cuando salgan, tengan trabajo, que haya formación continuada… Tampoco tiene que ser ahora la negociación, pero sí podemos establecer compromisos, calendarizar. De lo contrario, pedir esfuerzos al médico para que sea más eficiente sin ninguna contraprestación, es muy difícil que el profesional esté contento.

La colegiación, no obligatoria en la pública.

Relaciones entre Cataluña y el Gobierno después del 25-N.


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