Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00

OMC y Enfermería piden a Educación poder nombrar su representante en la Aneca

Ambas profesiones ya cuentan con uno, pero no designado por los Consejos Generales

Martes, 13 de marzo de 2012, a las 13:52

Redacción. Madrid
La incertidumbre que ha sembrado la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) entre la profesión médica con sus dudas respecto al máster de Medicina ha hecho que la Organización Médica Colegial (OMC) se esté moviendo para poder tener información de primera mano dentro de este organismo para este asuntos, y para otros futuros.

José Ignacio Wert; Zulima Fernández, directora de la Aneca; Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC; y Máximo González Jurado, del CGE.

Por eso ha enviado una carta al Ministerio de Educación (del que depende esta fundación estatal), dirigida a su responsable, José Ignacio Wert, en la que le solicita que el representante de la profesión médica en la comisión evaluadora sea nombrado por la propia OMC. A la petición que ha enviado la OMC se ha sumado el Consejo General de Enfermería, que también ha rubricado el escrito y la intención de la corporación médica, ya que los enfermeros tienen también un representante profesional en la comisión, pero tampoco es nombrado por su órgano máximo de representación.

Tanto la OMC como el Consejo General de Enfermería pretenden que se escuche su voz de forma directa en la Aneca, y evitarse ‘sorpresas’ sobre los dictámenes de esta fundación, como ha sucedido con el máster de Medicina, o con los programas de estudios en el caso de los enfermeros.

Ambos Consejos Generales esperan que Educación sea sensible a esta petición ahora que se están renovando las comisiones evaluadoras, y han aclarado en su escrito que la representación que aportarían sería del máximo nivel académico, del perfil de catedrático. Ahora la pelota está en el tejado del ministro Wert. Ante sí tiene el reto de hacer ‘más terrenal’ una Aneca que últimamente cree estar por encima del bien y del mal, lejos de la realidad profesional del día a día.