19 nov 2018 | Actualizado: 08:25

La integración de los servicios sanitarios y sociales, piedra angular del futuro del sistema

La innovación en los procesos y el equilibrio entre gasto e ingresos, otros pilares básicos

Jueves, 30 de octubre de 2014, a las 21:46
Enrique Pita / Imagen: Miguel Fernández de Vega. Madrid
El futuro del Sistema Nacional de Salud pasa, necesariamente, por la integración y la coordinación de los servicios sanitarios y sociales, según ha asegurado el director general del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imsero), César Antón, durante su intervención en el I Foro Internacional de Economía y Salud en España. Así, Antón ha apuntado que es necesario que exista voluntad de alcanzar acuerdos y de cohesionas ambos sistemas en un proceso en el que deben participar las administraciones públicas con un importante protagonismo de los profesionales y los agentes privados que prestan servicios en ambos sistemas.

De izquierda a derecha: el director general del Imserso, César Antón; el presidente de la Fundación Economía y Salud, Alberto GIménez, y el consejero de Sanidad y Servicios Sociales de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz.


En opinión del director general del Imserso, esta integración se asienta en distintos pilares, y debe partir de la definición del perfil del ciudadano que necesita esos cuidados integrales, en especial poniendo el foco en la atención a la cronicidad, que es hacia donde están dirigiendo sus cambios todos los sistemas sanitarios europeos. Así, ha señalado que una vez definido el perfil, “si integramos las carteras y los protocolos y coordinamos a los profesionales, estaremos acertando en la fórmula para hacer frente a esa integración de cuidados de forma que pueda hacerse, además, de forma más eficiente y más adecuada a las necesidades de la persona”.

Por su parte, el consejero de Sanidad y Servicios Sociales de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, también ha insistido en la presencia cada vez mayor de las enfermedades crónicas en el paradigma del paciente, lo que implica que es necesario hacer frente a cuidados “a los que el sistema no ha estado acostumbrado”, lo que supone que “debemos acoplar el sistema a las necesidades de los pacientes”. En este sentido, Echániz ha insistido en los beneficios que tiene para el sistema generar sinergias entre los sistemas sanitario y de servicios sociales, uniendo y coordinando los dos ámbitos. Así, ha apuntado elementos como la teleasistencia o la historia clínica electrónica incorporando datos sociales como ejemplos de hacia dónde debe dirigirse esa coordinación.

Además, el consejero castellanomanchego ha apostado por no olvidar la necesidad de equilibrar el concepto de ingresos y gastos, también en el sector sanitario, y más teniendo en cuenta que es un sistema público que se financia vía impuestos. “El que pierde pie en esta ecuación, genera un problema a sus ciudadanos”, ha dicho, y ha apuntado a la necesidad de innovar en procesos; de incorporar nuevas tecnologías de la información y la comunicación para hacer más eficiente el sistema; de modificar el régimen de recursos humanos, creando un sistema motivador para el profesional, y, en definitiva, de priorizar gastos para adaptarse a las nuevas necesidades.

Kip Webb, managing director de Servicios Clínicos de Accenture a nivel mundial.

“El sistema sanitario es un motor económico”, ha señalado, y ha recordado que está muy bien valorado en otros países, lo que supone “una oportunidad que debemos aprovechar”. Así, ha insistido en la necesidad de la colaboración público-privada y en la apuesta por atraer pacientes de otros países que se traten en los centros españoles, generando riqueza para el país aprovechando instrumentos como la Directiva europea de asistencia transfronteriza.

Un sistema sanitario orientado al bienestar

La jornada ha contado también con la participación de Kip Webb, managing director de Servicios Clínicos de Accenture a nivel mundial, que ha asegurado que “hay muchas oportunidades de mejora del sistema sanitario si se cambia el foco de la atención”, pasando de tratar la enfermedad a prevenirla, orientándolo al bienestar del paciente y el ciudadano. Así, ha apuntado que hay tres pilares básicos para incidir en la sostenibilidad del sistema: “reducir el coste per cápita, mejorar la experiencia clínica del paciente y mejorar la salud de la población”. En su opinión, sería necesario “centrarse en mantener con buena salud a los pacientes” a través de programas de prevención de la enfermedad o de cuidado del paciente crónico, entre otros aspectos.