18 nov 2018 | Actualizado: 19:00

“La creación de espacios sin humo no disminuye el PIB”

Asegura que la única perjudicada por las restricciones es la industria del tabaco

Martes, 11 de enero de 2011, a las 18:23

Redacción. Bilbao

“Pese a los temores del sector del ocio y la restauración, siempre reticente a realizar cambios en épocas de crisis, todos los estudios científicos muestran inequívocamente que la creación de espacios sin humo no disminuye el PIB de un país ni deteriora la situación económica o laboral de este sector”.

Carlos Cortijo.

Esta reflexión del presidente de la Sociedad Vasco-Navarra de prevención del Tabaquismo, Carlos Cortijo, marca el objetivo principal de la rueda de prensa celebrada en el Colegio Oficial de Médicos de Bilbao en la que ha participado también Javier Ayesta, presidente de la SEDET (Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo).


"Una ley está para defender a quienes son más vulnerables, a los más indefensos. Y en este caso, es evidente quienes son los más vulnerables: además de las enfermedades, la exposición involuntaria al humo ambiental de tabaco causa en Euskadi una muerte cada dos días", ha referido Javier Ayesta, presidente de la SEDET.

Defensa de la Salud Pública

Ayesta ha subrayado que la nueva ley que ahora se está barajando demuestra que “los intereses de la Salud Pública están por encima de los intereses económicos de unas pocas multinacionales. Afortunadamente, Euskadi y sus políticos apostarán decididamente por la Salud de la población vasca y por la calidad que ha sido la insignia de identidad de la hostelería vasca y no cederán a las presiones de los lobbys tabaqueros. La cita con la Historia esta servida, el punto de inflexión se producirá ahora porque Euskadi y sus políticos no son la republica bananera que quiere la industria del tabaco”.

Así pues, Cortijo ha señalado que “las sociedades de prevención del tabaquismo exigimos una Ley que regule el consumo de tabaco en espacios públicos cerrados sin excepciones ni áreas de fumadores que la hagan fracasar para que no llegue a ser la verdadera herramienta de salud pública que nuestro país necesita. Es decir, que los políticos hagan que la Salud Pública se imponga al negocio de la industria tabaquera”.