15 nov 2018 | Actualizado: 21:10

La Comisión de Salud visita el Centro de Investigación Biomédica

Todos los grupos valoran el “impulso” que supone la nueva dotación, terminada el pasado mes de septiembre, pero que no estará operativa hasta el verano de 2012

Lunes, 14 de noviembre de 2011, a las 14:26

Redacción. Pamplona
La Comisión de Salud del Parlamento de Navarra ha visitado el Centro de Investigación Biomédica (CIB), en el Complejo Hospitalario de Navarra y cuya construcción, tras dos años de obras, finalizó el pasado mes de septiembre. Los miembros de la Comisión que han asistido han sido Carmen Ferrer, Esteban Garijo, Antonio Pérez Prados, José Antonio Rapún (G.P. UPN), Jorge Urdanoz (G.P. SN), Asun Fernández de Garaialde, Nekane Pérez (G.P. Nabai) y Fernando Ibiltzieta (G.P. Bildu).

Parlamentarios de la Comisión de Salud, junto al Consejero Roig e investigadores del CIB.

La delegación del Parlamento ha sido recibida por José María Roig, director del CIB, María Bezunartea, directora de gestión de la Fundación Miguel Servet, Antonio Vaillo, arquitecto del proyecto, y miembros de varias unidades de investigación. El objeto de la visita, según ha constatado Asun Fernández de Garaialde (G.P. Nabai) a modo de preámbulo, ha sido “conocer el edificio y el futuro funcionamiento del centro”, incluido en el Plan Navarra 2012 y dotado con 22 millones de euros.

A continuación, se ha celebrado una reunión en la que José María Roig ha explicado a los parlamentarios la estrategia, el modelo de gestión, así como las principales líneas de actividad de un centro cuya apertura está prevista para el verano de 2012, una vez se complete la equipación. El coste del edificio asciende a 17,4 millones, de los que la mitad, descontado el almacén, proceden de los fondos Feder de la Unión Europea. Todavía faltan por abonar a la empresa constructora, se hará en 2012, 1.150.000 euros.

El director del CIB, cuyo personal asciende a 44 personas, ha cifrado en dos los objetivos principales de esta infraestructura, “proveer a los investigadores del Servicio Navarro de Salud de plataformas tecnológicas innovadoras de manera centralizada y eficiente, y contribuir al desarrollo económico de Navarra a través del impulso de la I+D+i biosanitaria”.

El uso de esta dotación, ha subrayado Roig, está abierto a médicos investigadores tanto de atención especializada como de primaria, a los que, “en función de su currículo, se les liberará de media jornada de trabajo asistencial para que puedan dedicar la otra media a la investigación”.

Las dos principales vías de investigación en las que, de entrada, se centrará el CIB serán el cáncer (oncología + hematología) y las eurociencias (alzheimer, demencias seniles, etc.). En lo que a la financiación respecta, dos son las vías principales, los Presupuestos Generales de Navarra (0,7 millones en 2011) y las subvenciones directas del Departamento de Salud (0,5 millones en 2011).

Además, y como parte integrante del CIB, se cuenta con la Fundación Miguel Servet para, además de planificar, impulsar y gestionar la investigación y la transferencia del conocimiento sanitario a la práctica clínica, trabajar en la captación de otros recursos económicos.

Las metas que se persiguen con la instauración del CIB casan, según ha precisado Roig, con los dictados del Plan de Investigación Biomédica 2008-12, elaborado para definir un modelo estratégico ajustado a las necesidades de investigación de la Comunidad Foral.

El CIB fue creado en 1994, tiene su sede en un pequeño pabellón ubicado en la zona hospitalaria, junto a la Escuela de Enfermería de la UPNA, y en sus 17 años de vida ha editado más de 200 publicaciones y ha participado, entre otros, en unos 150 proyectos de investigación clínica (con 350 pacientes), y en otros 25 de investigación “vivos”.

Los portavoces de los distintos grupos parlamentarios se han congratulado por el “impulso” dado a la investigación en Navarra, si bien han mostrado diferentes posturas en torno al liderazgo en esta cuestión, que para unos tiene que ser público y para otros supeditado, exclusivamente, al mejor nivel investigador.

Los parlamentarios atienden las explicaciones de un médico investigador del CIB.

Así, Asun Fernández de Garaialde (G.P. Nabai) ha mostrado su “satisfacción” por los avances en el ámbito de la investigación sanitaria, ha recalcado que el liderazgo, “sin menoscabo de la colaboración con el sector privado, debe ser público”, y ha censurado el “oscurantismo” del Gobierno respecto a cómo se va a gestionar. “Por más que preguntemos, seguimos sin saber qué relación va a haber entre la Fundación Miguel Servet, totalmente pública, y la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria, cuyos órganos ejecutivos son mitad públicos, mitad privados”.

Antonio Pérez Prados (G.P. UPN) ha manifestado que en el ámbito de la investigación “el liderazgo no debe ser ni público ni privado, simplemente debe corresponder al mejor investigador. Para ver la relación entre ambas fundaciones habrá que esperar, pero si en un campo tan complicado como éste, con resultados inciertos y a largo plazo, llegamos a una financiación 50% pública y 50% privada, será un buen logro”.

En esa línea, Jorge Urdánoz (G.P. SN) ha puesto en valor el “impulso” que el Ejecutivo Foral está dando a la investigación, “de lo que da muestra este edificio. Parece que este empuje va a ser aún mayor, lo que implicará una colaboración entre lo público y lo privado, pero todavía es pronto, estamos en el camino y no hemos llegado a esa fase de definición. En cualquier caso, la actual consejera de Salud es más transparente que la anterior”, ha afirmado en alusión a María Kutz.

Por último, Fernando Ibiltzieta (G.P. Bildu) ha tildado el edificio de “precioso”, pero ha mostrado sus dudas en relación a la posibilidad de equiparlo “antes de uno, dos o más años. Desde nuestro grupo únicamente pedimos que la gestión, no necesariamente las actuaciones técnicas, recaiga siempre en manos públicas, porque de dinero público se trata”.