Redacción Médica
25 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 09:20

El Aula Montpellier defiende la luz como terapia dermatológica

En la ponencia también se ha denunciado el intrusismo en sectores como los tatuajes

Domingo, 28 de febrero de 2016, a las 16:22
Redacción. Zaragoza.
Ignacio Querol, profesor titular de dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, ha analizado en el Aula Montpellier la capacidad terapéutica de la luz en su aplicación a la citada especialidad.

Alfredo Pérez Lambán, Ignacio Querol y Francisco José Carapeto en el Aula Montpellier.

Tal y como ha señalado Ignacio Querol, “desde los albores de la humanidad, se ha utilizado la luz del sol como arma terapéutica”. De hecho, ha recordado, Hipócrates establece el término helioterapia como forma de tratar las enfermedades por medio de la acción de los rayos solares. Y en el siglo XIX, Finsen logra tratar la tuberculosis, el raquitismo, la psoriasis y otros procesos mediante las radiaciones solares.Hoy en día, “el empleo terapéutico de las fuentes de luz, y muy especialmente del láser y sistemas afines, constituye una gran herramienta terapéutica tanto en la cirugía dermatológica como en la dermatología correctiva y estética”, ha indicado. De hecho, la dermatología es una de las especialidades que más se ha beneficiado con la tecnología láser, dado que la piel presenta una serie de cualidades que han servido como modelo experimental.

En su ponencia, Ignacio Querol se ha referido a los efectos básicos de la luz láser sobre los tejidos y a las principales aplicaciones de las fuentes de radiación o láser según su rango cromático. Así, ha explicado, desde la luz ultravioleta, ampliamente utilizada en dermatología; la luz azul, utilizada principalmente para el tratamiento de la ictericia neonatal y para el tratamiento del acné; la luz verde, para el tratamiento de lesiones vasculares superficiales y para el tratamiento de lesiones pigmentadas superficiales; la luz amarilla que constituye un tratamiento eficaz de todas las lesiones vasculares congénitas y adquiridas de la cara; la luz roja, el “gold estándar” de los tratamientos de fotodepilación y también útil para el tratamiento de lesiones pigmentadas y tatuajes; y la luz infrarroja donde destacan los láseres de diodo, cuya principal aplicación es la depilación .

A lo largo de su ponencia en el Aula Montpellier, Ignacio Querol ha subrayado cómo la aplicación de la luz láser y otros sistemas de emisión de luz requiere conocer los fundamentos de estos tipos de radiación lumínica y su interacción con los tejidos. En este sentido, en el coloquio posterior, se ha denunciado el intrusismo y los riesgos que conllevan determinadas prácticas como tatuajes.