Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 15:40

Llinares: “La cartera de Sanidad la dirige Montoro, no Mato”

La senadora alicantina sustituye a María Chivite después de que el secretario general de su partido, Pedro Sánchez, la nombrara nueva portavoz socialista en la Cámara Alta

Lunes, 06 de octubre de 2014, a las 10:40
Cristina Alcalá / Imagen: Miguel Fernández de Vega. Madrid
Recién elegida la portavoz de los socialistas en materia sanitaria en la Cámara Alta, la principal labor de Encarnación Llinares (Alicante, 1954) es lidiar con el Ministerio que dirige Ana Mato e insistirle en que retire el Real Decreto 16/2012 y que dote de mayor presupuesto al sistema sanitario español. Después de coger el testigo de la senadora navarra, María Chivite, Llinares se estrena en un cargo cuya fecha de caducidad podría estar ya marcado por el 2015. Hasta entonces, la socialista buscará el mayor consenso posible con el resto de los grupos parlamentarios. Unos acuerdos a los que aún no tiene claro si cerrará la puerta a Podemos.

Se estrena como nueva portavoz de Sanidad de los socialistas en el Senado. ¿Qué perspectivas tiene para este nuevo curso político?

El principal objetivo es intentar derogar el Real Decreto 16/2012, aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy hace dos años.

¿Cómo lo van a conseguir, teniendo en cuenta la mayoría absoluta del PP en ambas cámaras?

La senadora socialista Encarnación Llinares.

Desde mi partido vamos a impulsar mociones y comparecencias en la Comisión de Sanidad, además reunirnos con diferentes asociaciones y entidades colegiales. Queremos ser la voz de lo que la sociedad nos reclama: la universalidad del sistema.

Por otro lado, otras de las iniciativas estarán relacionadas con la calidad de la asistencia y, principalmente, con especialidades como Atención Primaria, para que tenga suficiencia financiera y aumente su capacidad resolutiva.

Además, tras conocer el aumento de la tasa de reposición del 10 al 50 por ciento, también presentaremos medidas que mejore la situación de los recursos humanos sanitarios, como reconocer la carrera profesional o aliviar la carga de trabajo, ya que son fundamentales para que el sistema de salud funcione.

Para sacar hacia delante estas iniciativas, deben pasar por la Comisión de Sanidad del Senado, aunque actualmente está bloqueada. ¿Qué mecanismos llevarán a cabo para levantar este bloqueo?

Nuestro grupo parlamentario intentará consensuar, con toda la voluntad del mundo, con el Partido Popular para intentar acabar con esta situación y ponernos a trabajar, ya que, al fin y al cabo, aquí para lo que estamos es para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Por eso nos han elegido y por eso tenemos la obligación de poner en marcha todas las medidas para que eso sea real.

¿Cómo están actualmente las relaciones con el Ministerio de Sanidad?

Mal. Nosotros consideramos a Ana Mato como la peor ministra de Sanidad de la democracia, porque no es capaz de llegar a consensos, ni de comparecer en las Comisiones de Sanidad de ambas cámaras. Unas acciones que le desacreditan.

¿Cree que Ana Mato debería seguir el ejemplo de Alberto Ruiz Gallardón y dimitir?

Sí, y no solo por sus cuestiones personales que le relacionan con la trama Gürtel, sino también por los temas sanitarios. Nunca debería haber permitido los recortes que ha implantado el ministro de Hacienda, por mucho que desde Europa nos exigieran reformas estructurales, sino que su tarea es velar por la salud de sus ciudadanos. Y, sin embargo, su ministerio ha estado dirigido por Cristóbal Montoro y no por Mato.

¿Cómo se lleva con su homólogo en el Congreso de los Diputados, José Martínez Olmos?

Con Pepe Olmos tengo muy buena relación. Nos conocimos allá por el año 2000, cuando yo era responsable de sanidad en el partido y él estaba también trabajando en el PSOE en estos temas. Lleva la sanidad en las venas.

¿Y con la recién elegida secretaria de Sanidad de su partido, María José Sánchez Rubio?

Muy bien también, porque considero que es una persona que representa lo que el Partido Socialista quiere para garantizar la sanidad española, y además es una magnífica consejera de Salud de Andalucía, un cargo que parece molestar mucho al Partido Popular, al empeñarse en criticar la subasta de medicamentos, una medida que supone ahorrar para destinarlo a otras políticas.

¿Cómo afectaba a los profesionales sanitarios la reforma del aborto antes de ser retirada?

No seguir hacia adelante con esta normativa es una gran noticia y supone un gran respiro, ya que había riesgo para la salud de las personas pero también para el trabajo de los profesionales. Aún sigo sin entender cómo presentaron esta reforma si no es para contentar al sector más ultraconservador y a la jerarquía eclesiástica, porque no había una demanda en la calle para que hiciera falta otra ley.

¿Qué riesgos hay para los sanitarios? ¿La objeción de conciencia?

No solo eso. El profesional sanitario se podría enfrentar a personas que han interrumpido su embarazo voluntariamente pero sin el amparo de la ley y que le llegaran con riesgos para su salud que tendría que atender. Es crear un problema donde no lo hay.

¿Cómo ve que las únicas dos autonomías socialistas (Andalucía y Asturias) no acudieran al Consejo Interterritorial informal convocado por la ministra la semana pasada en Galicia?

No entiendo cómo un ministerio puede hacer reuniones informales. Uno, si se quiere tomar un café con sus consejeros amigos, lo hace. Los temas sanitarios son mucho más serios. Hay que hacer una convocatoria formal en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, con un orden del día y con informes, para llevar allí las propuestas y debatirlas. Lo demás es poco serio.

¿Y cómo valora que solo haya sido convocado un Interterritorial formal, cuando habitualmente son cuatro al año?

Es una muestra de la falta de priorizar los temas sanitarios de esta ministra. Los Interterritoriales son muy importantes, porque es donde se ponen en común las prestaciones que deben de tener todas las autonomías. Pero esto cambiaría si la ministra tuviera capacidad de liderazgo, que no lo tiene. Esos consejos se tienen que reunir de forma constante mientras haya problemas que solucionar.

¿Qué le pareció que el actual secretario general de su formación, Pedro Sánchez, apoyara en un primer momento el copago en sanidad en función de las rentas, pero que retirara la propuesta inmediatamente por el revuelo que levantó?

El Partido Socialista siempre ha estado en contra de los copagos y eso está muy claro y plasmado en todos los documentos. El último, en nuestra conferencia política donde se consensuó un texto que aún sigue en vigor, y del que nuestro secretario general fue el encargado de coordinarlo.

Por eso es tan llamativo que lo presentara en un primer momento en su programa cuando se presentó a las primarias del PSOE para luego quitarlo ante las críticas recibidas…

Mi partido, ideológicamente, está totalmente en contra de los copagos, por eso queremos revisar el Real Decreto 16/2012.

¿Se avanzará este año en el Pacto político por la Sanidad que quedó estancando el curso pasado?

Avanzaremos si el Partido Popular y el Gobierno están en condiciones en dar marcha atrás en algunas líneas rojas que nosotros consideramos que han sobrepasado, porque no podemos excluir a personas que lo necesitan por su origen de procedencia.

¿Considera que el PP ha retrocedido en algunas cuestiones que su partido considera incuestionables?

Sí. Por ejemplo, en el tema de los copagos en el transporte sanitario no urgente y en el hospitalario, aunque en este Real Decreto está contemplado.

¿Las elecciones municipales y autonómicas de 2015 pueden afectar al curso de las materias sanitarias pendientes en ambas cámaras?

Puede ser, pero no nos importaría. Aunque sea porque hay unas elecciones a la vuelta de la esquina, si recapacitan y ponen más presupuestos para políticas y estrategias de salud, para cohesión sanitaria y que se eviten las desigualdades en función del territorio, estaremos muy satisfechos, porque al final los beneficiarios van a ser los ciudadanos.

Llinares en un momento de la entrevista.

¿Cree que pueden hacer que el partido en el Gobierno decida suavizar su postura en algunos asuntos con un fin electoralista?

Y estoy segura de que lo van a hacer, como ya lo están haciendo, por ejemplo, en mi autonomía, la Comunidad Valenciana, donde están activando una serie de medidas sanitarias que el Partido Popular ha sido incapaz de impulsarlas los 20 años que lleva gobernando. Y eso se ve en los Presupuestos Generales del Estado para 2015.

¿No cree que se trata entonces de una estrategia populista?

Podría ser. Pero todo lo que sea poner recursos para garantizar la igualdad de prestaciones en las diferentes comunidades y que no haya desequilibrios territoriales, mi partido se dará por satisfecho.

¿Cómo ve la posible inclusión de Podemos en la actividad política del país y de las propuestas sanitarias que proponen? ¿Pactaría con ellos si consiguiesen escaños en el Senado?

Estamos hablando de supuestos. Primero tienen que presentarse a las elecciones y sacar representación. Luego si consideramos que sus propuestas sanitarias van acorde a las nuestras, no tendremos ningún problema en aprobar sus iniciativas como hacemos actualmente con otros grupos políticos.

No obstante, lo que propone Podemos en sanidad es muy similar a lo que sugiere el Partido Socialista en su programa: una sanidad de calidad, universal y gratuita.

Nosotros tenemos unas propuestas serias y rigurosas, donde decimos lo que vale para financiarlo y de qué partidas vamos a sacarlo.

¿Y las de Podemos no lo son?

Pues algunas como las de no pagar la deuda son inviables. Hay que ser razonables, sensatos, rigurosos y serios. No digo que sus propuestas no sean serias y rigurosas, sino que cuando uno presenta un programa electoral, las iniciativas valen dinero y tienes que saber de dónde sacar ese dinero. Somos un partido de Gobierno, que ahora estamos en la oposición y que volveremos a gobernar, por lo que nuestras propuestas se pueden realizar.

¿Qué es lo primero que haría el PSOE en materia sanitaria si llegara al Gobierno?

Como ya dijo Pedro Sánchez, haríamos una reforma constitucional para blindar los servicios públicos básicos (sanidad, educación y servicios sociales) como derechos fundamentales de los españoles, y que no dependan de los diferentes vaivenes ideológicos de los gobiernos que desfilan cada legislatura.

Sin embargo, es un poco contradictorio que Sánchez quiera incluir la sanidad como derecho fundamental dentro de la Carta Magna y con una partida presupuestaria finalista, cuando fue el Gobierno de Rodríguez Zapatero el que permitió que se reformara el artículo 135 de la Constitución, que anteponía el pago de la deuda en detrimento del Estado de Bienestar…

Ese fue uno de los errores y lo hemos reconocido. En política, el Ejecutivo de Zapatero hizo cosas de las que nos sentimos profundamente orgullosos. Gobernó en momentos de crisis muy duros y no tocó ni la educación, ni la sanidad, ni las políticas de igualdad, ni la dependencia. Sin embargo, fue un error reformar ese artículo 135 y lo pagamos muy caro.

Sin embargo creo que la grandeza de la política es reconocer cuando se equivoca y rectificar. Por eso le decimos muchas veces al Grupo Popular “rectifiquen que no pasa nada, que rectificar es de sabios” y deroguen ese Real Decreto y de verdad podremos avanzar. Por eso, ahora queremos blindar el Estado del Bienestar con una reforma constitucional y esa será la base de todo lo demás.

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