18 dic 2018 | Actualizado: 18:30
La Revista

"Medicina debe tener una asignatura de gestión emocional"

Borja Camacho, de 23 años estudia quinto de Medicina en la Universidad de Murcia

Borja Camacho, de 23 años y en quinto de Medicina
"Medicina debe tener una asignatura de gestión emocional"
sáb 02 junio 2018. 20.00H
Esther Ortega
Representar a tus compañeros de carrera es una de las formas de abordar la Universidad. Borja Camacho, de 23 años y en quinto de Medicina en la Universidad de Murcia, soñaba con ser actor, futbolista o cantante cuando era niño, pero poco a poco se fue acercando al área de salud. Hoy, en la recta final de su grado y siendo delegado de alumnos, pelea por “intentar dejar un entorno mejor” del que se encontró en su día, reclama el joven, que cree que debería haber una “asignatura de gestión emocional y comunicación con los pacientes para saber lidiar nosotros mismos con las enfermedades y la muerte”.

Además, Borja le encuentra otras dos ‘pegas’ a su carrera, aunque afirma que el centro ya está trabajando en mejorarlas: “A veces, se enfoca una asignatura como una súper especialidad, de una manera demasiado concreta, y se pierde un poco que lo que se enfoca a un médico en general. También a la hora de enfocar la formación, porque las clases teóricas resultan poco motivadoras, no se hace que el alumno participe y habría que darle un nuevo enfoque”.

DE JAÉN A MURCIA

Borja, de Úbeda, se mudó a Murcia en 2006 con su familia y prefirió estudiar en la pública al acabar sus estudios en bachiller. “A nivel de nota, podía estar aquí y por cuestiones económicas y pagar 10.000 euros al año para la matrícula de la privada no está al alcance de todos. Opté por la pública y estoy muy contento con esa decisión”, se reafirma el estudiante.

“Mi primer año en Medicina no fue tan intenso como el de mis compañeros porque yo había  hecho un año de Odontología. Pero fue muy sorprendente, me gustó el compañerismo que hay y me parecieron muy interesantes las Comisiones de apuntes”, recuerda Borja, feliz de la interaccción con sus compañeros: “Todo el mundo colabora y participa de forma altruista, lo compartimos entre todos y sirve para los que vienen detrás. Hay un sentimiento de grupo muy grande, se hacen muchas cosas también a nivel de ocio o eventos, siempre hay una cena de navidad, la fiesta de los juegos universitarios, etc.”

BUSCAR LA MOTIVACIÓN

Borja con sus compañeros de clase

Como casi todos los jóvenes que llegan directos de la PAU, él necesitó un tiempo para coger el ritmo de la nueva situación. “Primero y segundo fueron cursos un poco difíciles a nivel personal porque venimos de un bachiller y estamos acostumbrados a estudiar de una forma. Cuando das el paso a la universidad cuesta un poquito adaptarse. Los dos primeros cursos no haces nada de clínica propiamente dicha”, explica el estudiante, al que le costó aún más el segundo año: “Es realmente duro aquí y la verdad es que te ves un poco superado por la cantidad de temario y porque se pierde un poco la perspectiva de dónde estás. Se supone que entras en la carrera porque quieres ver a pacientes y aprender cosas y uno pierde un poco la noción de dónde está y se puede desmotivar”.

Por suerte, las sensaciones cambiaron al superar el curso. “Cuando pasas a tercero ya empiezas a ver la Medicina de verdad. Para mí fue un año bastante bueno: estudias asignaturas que ya te llaman más la atención, ves pacientes y empiezas a darle sentido a lo que estas estudiando… Empiezas a motivarte y a entender que lo que tú estudias, le va a servir a alguien. Eso es lo que me sirvió a mí para mejorar mis notas y darle sentido a la carrera”, confiesa.

REPRESENTAR A LOS COMPAÑEROS

Desde el primer año, Borja ha sido delegado de curso y en los últimos también de la facultad: “Ha sido otra forma de vivir la universidad con la representación estudiantil”, explica Borja, que ha participado de 

Borja guarda un buen recuerdo de sus prácticas y su compañeros

forma activa en la construcción de una nueva facultad: “He vivido muchas cosas. A nivel interno, hemos promovido mejoras de las, nos hemos sentado a hablar con los profesores para mejorar cosas de las asignaturas o hemos llevado propuestas durante las elecciones a decano o rector”, enumera.

“A nivel externo, también he participado en sociedades de representación de la región de Murcia o en temas más polémicos como el de las prácticas clínicas: Con el Real Decreto de 2015 para la regulación de las prácticas, a la hora de posibilitar que tanto la universidad privada como la pública se pudieran distribuir los hospitales, hubo algunos conflictos e intereses. Al final después de muchas negociaciones se llegó a un acuerdo para que todos los compañeros pudieran hacer prácticas”, recuerda Borja, que se enganchó aún más a su carrera cuando empezó a hacer prácticas.

DE LA UNI AL HOSPITAL

“Cuando uno entra en el hospital, tiene una percepción un poco distorsionada de lo que es. Pero cuando te centras en la realidad de lo que es un paciente y un centro, en su día a día, te das cuenta de que son personas y profesionales que están haciendo su trabajo, que es muy especial porque trata con otras personas. Eso me cambió  mi escala de valores totalmente y e hizo reflexionar en muchos niveles”, se sincera el joven, a quien le gustaría hacer el MIR y conseguir una plaza en Pediatría: “aunque también me gustan Medicina Interna y Atención Primaria, por lo general, las médicas”.


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