Las 5 pautas del médico para asistir a pacientes con tendencias suicidas

Un estudio recoge las 5 acciones que deben llevar a cabo los profesionales sanitarios ante una situación de emergencia

Las 5 pautas del médico para asistir a pacientes con tendencias suicidas
vie 17 enero 2020. 09.00H
Dominar las técnicas de comunicación y actitudes para la estabilización somática del paciente con ideas suicidas es importante. Un estudio publicado en la Revista Enfermería Castilla y León ha analizado los recursos o métodos de los que dispone el colectivo enfermero para controlar la conducta suicida en el ámbito extrahospitalario.

En concreto, según la revisión bibliográfica realizada por los autores del estudio, proponen cinco acciones que se pueden emplear en escenarios de emergencia. En primer lugar, se debe asegurar la zona, garantizando la seguridad del equipo interviniente, valorando posibilidades de que la persona que amenaza con quitarse la vida también pueda causar daños a terceros. También se apagarán las señales luminosas y acústicas de la ambulancia a medida que nos acerquemos al lugar donde se encuentra el paciente.

En segundo lugar, al llegar al escenario, se realizará una valoración primaria de la persona y el entorno, tomando las medidas de seguridad oportunas. La tercera acción consiste en establecer contacto con la persona afectada, sin intentar hacerlo razonar, ya que el objetivo es ganar tiempo para que su estado emocional se transforme.

Lo primero que se debe hacer es identificar el rol del profesional que le atenderá, informando de nuestro nombre para intentar, así, conseguir que nos facilite el suyo. Nos acercaremos al paciente de forma cautelosa y pidiendo permiso (se puede utilizar de excusa que queremos que nuestro diálogo sea más privado), evitando movimientos bruscos para que él no nos perciba como amenaza.

La cuarta acción consiste en utilizar herramientas básicas para el acercamiento y la comunicación interpersonal. Por un lado, la empatía a nos permite situarnos ante sus ojos como agentes preocupados y dispuestos a ayudar, con calidez y afecto. Por otro, la escucha activa e incluso el silencio, contando con un contacto físico adecuado para trasmitir que se "está ahí".

Por último, la interacción verbal. Cuanto más tiempo se interactúe, más tiempo tendremos para que alivie sus sentimientos y preocupaciones y tranquilice y pueda bajar la presión psíquica y nivel de ansiedad que tiene. Siempre dejaremos que hable o se exprese la persona antes que realizar nuestras preguntas. La técnica del parafraseo abre la puerta a que la persona se exprese, repitiendo la última frase que diga en tono de pregunta. Utilizaremos preguntas cortas y directas, evitando la sobreutilización.
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