Redacción Médica
15 de octubre de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:05
La Revista

Ser MIR en La Paz, el 'gigante' de la sanidad española

Raquel Ron es R5 de Medicina Interna en el Hospital La Paz

Raquel Ron, R5 en el Hospital madrileño de La Paz
Ser MIR en La Paz, el 'gigante' de la sanidad española
Esther Ortega
Sábado, 02 de junio de 2018, a las 20:00
Hay médicos que tienen claro qué especialidad van a escoger tras aprobar el MIR desde el primer año de carrera. No es el caso de Raquel Ron, R5 en el Hospital madrileño La Paz, que estuvo dudando hasta el último momento. “A diferencia de mucha gente que ya sabe que va a ser médico quirúrgico, yo dudé hasta después de hacer el examen", recuerda la joven, encantada con el hospital escogido: "Estoy muy contenta, volvería a escogerla, no me arrepiento".

"Lo que más me llamaba la atención eran las enfermedades infecciosas y sobre todo el diagnóstico diferencial, por eso me decanté por Medicina Interna. Fue como dos meses antes de escoger plaza, no soy una persona que tuviera la vocación tan clara, me gustaba también la cirugía, por ejemplo", explica Raquel, asturiana de 28 años. 

HOSPITALES GRANDES

Raquel, hija de un auxiliar de farmacia, llegó a Madrid a los 17 años. "La carrera la hice en el Ramón y Cajal y siempre tuve contacto con hospitales así grandes". Al aprobar el examen, estuvo vistando otros centros hospitalarios más periféricos pero se acabó decantando por el hospital madrileño por la cercanía y por sus dimensiones. "Al ser la Paz te impone mucho porque es gigantesco y la verdad es que me gustó bastante. La gente del servicio me contó como funcionaba y me convenció. Fue una mezcla de todo". 

Los comienzos, recuerda, fueron un poco "caóticos". "Al ser un hospital tan inmenso y con tantos edificios, tienes que aprender la organización de la propia asistencia y la distribución de los servicios, las guardias o las urgencias", explica la joven, que los enumera: "Son muchas cosas, desde dónde coger el pijama hasta dónde tienes que firmar. Tienes que saber cómo moverte por el hospital sin perderte, que ya es un punto importante, y luego funcionar como residente, porque a pesar de las prácticas que hagas durante la carrera no tiene nada que ver", confiesa.

APRENDIZAJE
 

"Tienes la inseguridad de estar recién salida de la carrera"


Raquel, que acaba de empezar su quinto año de residencia, tiene buenos recuerdos de cada paso. "El primer año aprendes cosas importantísimas para los sucesivos. Poco a poco y con ayuda de todo el mundo que está aquí te vas haciendo y te vas orientando", recuerda la joven, que también es consciente de los días más complicados: "Lo más difícil es hacerse a un hospital tan grande, con tantos servicios y tanta gente diferente. También la urgencia es bastante dura porque hay mucha carga asistencial y tienes que aprender a pelear guardia a guardia".
 
Y es que ese momento, reconoce, es de los que más cuesta arriba se hace. "Tienes la inseguridad de estar recién salida de la carrera y de no tener tanta práctica con los pacientes; sobre todo con la cantidad que tenemos aquí. Poco a poco vas aprendiendo y al final todas las guardias tienen algo malo y algo bueno. Es una de las partes más duras de la residencia, eso sin duda, pero también de las que más aprendes". 

ROTACIONES
 
Raquel, que este año ha estado en Autoinmunes, recuerda con cariño su primer año de residencia: "Es cuando más aprendes, no solo de Medicina, sino a trabajar como médico, con tus compañeros, en las guardias… A nivel de interés, las rotaciones del tercer año me gustaron mucho. Está estructurado para que pases por diferentes áreas de la Medicina Interna: Enfermedades Infecciosas, VIH, riesgo vascular… es un año más tranquilo pero en el que ves cosas muy variadas dentro de tu propio servicio", argumenta la joven, que encara su último año con mucho optimismo: "Ahora de R5 estamos solo en Interna y tenemos ya más autonomía". 

Y es que, aunque le costó tomar la decisión, está muy a gusto con la especialidad que escogió. "En Medicina Interna, pese a que en muchas ocasiones tendemos a sentirnos un poco devaluados porque no somos tan especialistas como el resto, el paciente valora lo que es un médico generalista y la preocupación que hay por ellos al considerar muchos aspectos diferentes", defiende.
 
Apurando su último año de formación, esta asturiana hace un balance muy bueno de su paso por La Paz: "Me ha gustado poder compartir la residencia con mucha gente diferente, haces muchos amigos y compartes muchos momentos, es una oportunidad. También estoy contenta por tener tantos pacientes a nuestra disposición, que nos permite aprender un montón, es buen sitio para la formación", sentencia.