Los dermatólogos Eduardo López y Jose Luis Martínez.jpg

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Dermatólogos desligan la 'cara Ozempic' a los agonistas de GLP-1: "Es por perder peso rápido"

La especialidad afirma que no todos los pacientes tratados con estos medicamentos desarrollan estos cambios faciales

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El término popular 'cara Ozempic', que describe la pérdida de volumen facial y la flacidez que pueden aparecer tras una disminución rápida y significativa del peso corporal, ha puesto en alerta a las consultas de Dermatología. Ante este escenario, los dermatólogos defienden que lo más recomendable es iniciar los tratamientos estéticos cuando comienzan a apreciarse los primeros signos de pérdida de volumen, en lugar de esperar a alcanzar el peso definitivo. Además, insisten en que la denominada 'cara Ozempic' no es un efecto secundario específico de este fármaco ni del resto de agonistas del GLP-1, sino una consecuencia del adelgazamiento acelerado.

José Luis Martínez-Amo, dermatólogo del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (Gedet), explica a Redacción Médica que, aunque este fenómeno se conoce popularmente como 'cara Ozempic', en realidad "puede aparecer con todos los fármacos agonistas del receptor GLP-1 utilizados para tratar la obesidad. Lo mismo sucede en pacientes que se someten a una cirugía bariátrica". El especialista subraya que el problema no lo provoca el medicamento en sí, sino la rapidez con la que se pierde peso: "Cuando el adelgazamiento es muy rápido, el organismo no tiene tiempo suficiente para adaptarse y se produce una pérdida importante de los compartimentos grasos de la cara. Como consecuencia, el rostro aparece más descolgado, con mayor sensación de ojeras y aspecto de cansancio. De hecho, muchas veces son las personas del entorno quienes perciben primero ese cambio".

Eduardo López, dermatólogo del Hospital Clínico, afirma en este sentido que en los pacientes tratados con medicamentos agonistas del receptor GLP-1, "este proceso de envejecimiento puede hacerse más evidente debido a la rápida pérdida de grasa , que reduce el volumen y el soporte natural de la piel. Como consecuencia, el envejecimiento que normalmente se produciría de forma progresiva puede manifestarse de manera más brusca, haciendo visibles o acentuando la pérdida de firmeza y de los tejidos de sostén de la piel, con una mayor flacidez, la aparición o acentuación de arrugas y líneas de expresión, el adelgazamiento de los labios, etc.".

No obstante, Martínez-Amo aclara que no todos los pacientes tratados con estos medicamentos desarrollan estos cambios faciales: "Son mucho más frecuentes en personas con obesidad o un sobrepeso importante que experimentan una pérdida de peso muy significativa. Actualmente estos fármacos también se utilizan en personas con un exceso de peso leve y, en esos casos, es mucho menos habitual que aparezca una pérdida de volumen facial tan marcada".

Varios caminos a la hora de iniciar tratamientos preventivos

Sobre si conviene iniciar tratamientos preventivos, como los inductores de colágeno, antes de alcanzar el peso objetivo o esperar al final del proceso de adelgazamiento, el especialista reconoce que existen diferentes opiniones: "Hay pacientes que prefieren esperar a terminar de adelgazar porque consideran que, si siguen perdiendo peso, necesitarán más tratamiento después". Sin embargo, se muestra partidario de actuar cuando comienzan a aparecer los primeros signos de pérdida de volumen, "no solo con inductores de colágeno, sino también con ácido hialurónico para re posicionar los volúmenes perdidos".

En este escenario, López considera que a medida que se vaya adquiriendo mayor experiencia clínica, "será necesario valorar si conviene recomendar, y en qué momento, a los pacientes que inician tratamientos para la pérdida de peso la realización simultánea de procedimientos destinados a prevenir o atenuar los signos de envejecimiento facial acelerado". Entre los tratamientos con mayor potencial se encuentran "los inductores de colágeno, cuyo objetivo es preservar la firmeza de la piel, compensando en parte la pérdida de soporte derivada de la reducción del tejido adiposo subcutáneo".

No hay un protocolo estándar para evitar la cirugía

Respecto al papel de la pérdida de masa muscular facial, el dermatólogo señala que "tiene mucha más importancia a nivel corporal que facial. En la cara, si existe pérdida de masa muscular, su repercusión es mínima y prácticamente carece de relevancia clínica". En cambio, añade que a nivel corporal "sí se sabe que se produce una pérdida de masa muscular, por lo que es recomendable acompañar estos tratamientos de ejercicio físico, especialmente ejercicios de fuerza". El especialista del Clínico afirma, en este sentido, que "la pérdida de tejido adiposo asociada a estos tratamientos puede sumarse también una disminución de la masa muscular. Como consecuencia, los signos del envejecimiento facial pueden hacerse aún más evidentes, ya que confluyen la pérdida de dos de las principales estructuras que proporcionan soporte, volumen y firmeza a los tejidos".

Preguntado por la existencia de un protocolo que combine radiofrecuencia, ultrasonidos e inductores de colágeno para evitar la cirugía, Martínez-Amo responde que "no hay un camino único porque cada paciente presenta una situación diferente. Todo depende del peso que haya perdido, del que quiera perder y de sus expectativas". Aun así, recuerda que en muchos casos "no es necesario recurrir a la cirugía si se emplean adecuadamente los tratamientos dermatológicos disponibles".

López afirma que actualmente existen protocolos que "combinan diferentes opciones terapéuticas para prevenir o corregir los signos del envejecimiento. Tratamientos como la radiofrecuencia o los ultrasonidos focalizados, que actúan sobre las distintas capas de la piel tienen como objetivo de mejorar su firmeza, estimular la producción de colágeno y favorecer el remodelado de los tejidos".

Asimismo, el dermatólogo considera que el seguimiento de los pacientes tratados con estos medicamentos debe recaer en "los especialistas que habitualmente prescriben estos fármacos, como endocrinólogos, médicos de Familia y expertos en nutrición". No obstante, añade que "contar con el apoyo de un dermatólogo puede ser muy beneficioso para prevenir o minimizar los cambios faciales asociados a la pérdida rápida de peso y orientar al paciente sobre los tratamientos más adecuados".

Cada paciente, un mundo frente a la flacidez cutánea

Por último, el dermatólogo explica que no existe un umbral concreto de pérdida de peso a partir del cual la flacidez cutánea se vuelva irreversible, ya que "depende en gran medida de las características individuales de cada paciente. La calidad de la piel está condicionada por factores genéticos, la edad, la exposición solar y hábitos como el tabaquismo. Además, con el envejecimiento disminuye la producción natural de colágeno, por lo que la capacidad de recuperación de la piel suele ser mayor en personas jóvenes que en pacientes de más edad".

Aunque la edad constituye uno de los factores que puede favorecer la aparición de un envejecimiento más acentuado, el especialista del Clínico afirma que ni mucho menos es el único determinante: "Dependerá también de otros factores, como la genética de cada paciente, la calidad de su piel, el tipo y la duración del tratamiento, así como de la rapidez y la intensidad con las que se produzca la pérdida de peso. Todos estos factores influirán en la intensidad del posible envejecimiento facial asociado a estos tratamientos".