Cartel de alquiler.

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FSE

El futuro de la sanidad se quiebra ante los precios de la vivienda: "La búsqueda de piso añade una capa de complejidad a la residencia"

Los residentes lamentan las dificultades para encontrar alojamiento durante el periodo formativo y demandan cambios para hacer frente al mercado inmobiliario.

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Los candidatos de Formación Sanitaria Especializada (FSE) no apartan la vista del móvil u ordenador durante las semanas previas a la adjudicación de plazas. Sus dedos se deslizan por la pantalla en búsqueda de información sobre las especialidades y centros deseados, mientras no cesan de recorrer el listado de vacantes disponibles. Sin embargo, cada vez es más habitual que el análisis de la oferta publicada vaya acompañado de la consulta de otros sitios web: los portales de vivienda. El precio del alquiler se ha convertido en una variable más a tener en cuenta para elegir un determinado puesto formativo, además de un quebradero de cabeza para los miles de sanitarios que tienen que mudarse por su especialización.

Jorge Hernández consiguió una plaza en Microbiología y Parasitología en el Hospital Universitario de Canarias, ubicado en San Cristóbal de la Laguna (Tenerife). El FIR se mudó desde Madrid a la isla con su pareja, en búsqueda de la acreditación de una especialidad sanitaria. Sin embargo, se encontraron con un laberinto habitacional, cimentado en la baja disponibilidad de pisos en arrendamiento y los precios disparados por el turismo. "La experiencia fue terrible", califica el farmacéutico.

Alquilar un piso en San Cristóbal de la Laguna o Santa Cruz de Tenerife fue imposible. Al final, optaron por un domicilio en una localidad a más de 45 minutos de su lugar de trabajo. "Cada día dedico una hora y media para ir y volver del hospital", comenta Hernández a Redacción Médica. Además, se trata de un arrendamiento sujeto a la temporalidad, por lo que su duración no supera los 11 meses. "Tienes que buscar una y otra vez, por lo que nunca cierras el ciclo de la vivienda", lamenta el titulado en Farmacia.

La ventaja de su actual lugar de residencia se encuentra en el precio. A pesar de todo, el FIR emplea entre el 40 y el 45 por ciento de su salario para cubrir el alquiler. "Si estuviera cerca del hospital tendría que dedicar más de la mitad del sueldo", manifiesta Hernández. "Si viviese solo igual me tocaría destinar el 80 por ciento. Sin duda, la única opción viable es compartir", agrega. No hay que olvidar que un residente en Canarias ingresa unos 1.400 euros netos al mes.

Hernández suspira. Desde su punto de vista, las retribuciones en FSE deberían acoplarse al incremento del coste de vida, en el que influye la escalada de los precios del alquiler. “La búsqueda de vivienda actualmente añade una capa de complejidad a lo que ya es la residencia, que ya de por sí es un proceso al que tienes que dedicar muchas horas y esfuerzo”, comparte.

Precontratos FSE

Carmen Calero también tuvo que hacer las maletas para especializarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En concreto, la MIR dejó Madrid para cursar Medicina del Trabajo en el Hospital Universitario Río Hortega, situado en Valladolid. Al igual que Hernández, encontrar piso no fue sencillo. En su caso, por elegir plaza en la última semana del proceso de adjudicación. "Prácticamente no tienes tiempo para buscar", destaca. Hay que recordar que la asignación de plazas finalizó el 27 de mayo y el periodo formativo comenzó el 5 de junio. En total, 10 días para conseguir un lugar en el que vivir.

Calero logró firmar un contrato para una habitación en la capital castellanoleonesa. "Ahora pago unos 400 euros y no compromete en exceso mi salario, pero si tuviera que pagar un piso entero se me iría casi todo el sueldo", afirma. La médica insiste en que su especialidad no cuenta con el volumen de guardias de otras, por lo que la cuantía percibida a finales de mes no es tan elevada como en otros supuestos. Es más, centenares de residentes confían su solvencia económica y por ende el pago del alquiler a la realización de turnos extra en el hospital.

La futura especialista en Medicina del Trabajo demanda facilidades para los residentes que tienen que cambiar su código postal. Calero admite que la búsqueda habitacional se complicó a raíz de no contar con un contrato hasta el día de inicio del periodo formativo, lo que provocaba que decenas de arrendadores no quisieran alquilarle su piso. "Sanidad debería ofrecer un precontrato o algo que sirva como garantía de que hemos obtenido esa plaza y tendremos un sueldo con el que pagar la vivienda", remarca.

La vivienda como motivo de elección

María Calejero optó por especializarse en Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) en el Hospital Universitario Miguel Servet, ubicado en su Zaragoza natal. La joven obtuvo la segunda mejor calificación de la convocatoria de 2025, por lo que el abanico de plazas era infinito. No obstante, escogió no mudarse. La vivienda fue uno de los motivos en los que se fundamentó su elección. "Vivo aquí y no tenía que pagar alquiler", recalca. "Dado que mi sueldo con guardias ya incluidas es de 1.300 euros como R1 y de 1.400 euros como R2, me parecía una situación muy difícil de sostener en otra ciudad teniendo que pagar un piso", añade.

María Calejero y Jorge Hernández.

María Calejero y Jorge Hernández.

Al igual que Hernández, Calejero considera que la actualización del salario es necesaria para afrontar el presente inmobiliario del país. Un escenario que requiere de cambios para la protección del derecho a la vivienda. Algo que repercute también en la continuidad y la calidad del proceso asistencial, especialmente cuando los futuros integrantes del SNS dependen de los precios marcados en portales digitales de alquiler para elegir destino.